La aceleración del cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías y las olas de calor, han avivado los incendios forestales en toda Europa este verano.
Los incendios forestales se extienden cada vez más y arrasan alrededor del doble de cubierta arbórea que hace 20 años, según nuevos datos.
Limitar las quemas en las zonas cercanas y mejorar la resiliencia de los bosques poniendo fin a la deforestación es fundamental para prevenir futuros incendios, afirman expertos.
Varios países europeos, como Italia, Francia, Grecia, Portugal, Eslovenia y España han tenido dificultades en los últimos meses para hacer frente a los devastadores incendios forestales —provocados por olas de calor mortales y sequías—, que han desplazado a miles de personas.
Además de llevar los servicios de emergencia al límite y causar daños tanto al medio ambiente como a las personas, los incendios forestales liberan dióxido de carbono (CO2), que calienta el planeta y aviva aún más el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos.
A escala mundial, los incendios forestales empeoran: según la Universidad de Maryland y el servicio de seguimiento Global Forest Watch (GFW), la temporada de incendios de 2021 fue la segunda peor de la que se tiene constancia.
Nuevos datos publicados el miércoles por GFW —organización gestionada por el World Resources Institute, un centro de estudios con sede en Estados Unidos— mostraron que los incendios forestales se extienden cada vez más y ahora arrasan alrededor del doble de cubierta arbórea que hace 20 años.
¿Qué gravedad tienen hoy los incendios forestales?
Los incendios forestales provocan ahora la pérdida de 3 millones de hectáreas más de cubierta arbórea cada año que en 2001.
Estos incendios representaron más de una cuarta parte de toda la pérdida de cubierta arbórea en las últimas dos décadas. Entre los factores ajenos a los incendios figuran desde el desmonte para la explotación forestal hasta el cambio natural del curso de los ríos.
El año pasado fue uno de los peores para los incendios forestales desde el cambio de siglo: provocaron la pérdida de 9,3 millones de hectáreas de cubierta arbórea en todo el mundo, más de un tercio de todas las pérdidas de 2021.
El cambio climático es uno de los principales factores del aumento de los incendios. Ahora, las olas de calor extremo son cinco veces más probables que hace 150 años y se prevé que sean aún más frecuentes a medida que el planeta siga calentándose.
Las temperaturas más altas resecan los bosques y los paisajes, creando el entorno ideal para incendios forestales más grandes y frecuentes. Esto aumenta las emisiones de CO2, agrava aún más el cambio climático y, a su vez, contribuye a que haya más incendios.
¿Dónde se producen los peores incendios forestales?
Alrededor del 70 % de toda la pérdida de cubierta arbórea relacionada con incendios en las últimas dos décadas se produjo en los bosques boreales de las regiones más septentrionales, como Canadá, Rusia y Alaska.
Aunque el fuego forma parte de la dinámica ecológica natural de los bosques boreales, la pérdida de cubierta arbórea relacionada con incendios aumentó a un ritmo de unas 110.000 hectáreas (3 %) al año durante los últimos 20 años.
Según la nueva investigación, el aumento de los incendios en los bosques boreales probablemente se debe a que las regiones septentrionales de latitudes altas se están calentando más rápido que el resto del planeta.
Esto alarga las temporadas de incendios, aumenta su frecuencia y gravedad y amplía las superficies quemadas en estas regiones.
El año pasado, por ejemplo, Rusia perdió 5,4 millones de hectáreas de cubierta arbórea a causa de los incendios —la cifra más alta registrada en las últimas dos décadas—, un aumento del 31 % respecto de 2020.
Según los investigadores, esto se debió en gran medida a olas de calor prolongadas que no se habrían producido de no ser por el cambio climático.
Los bosques boreales se encuentran entre los mayores sumideros de carbono de la Tierra; la mayor parte de ese carbono está almacenada bajo tierra, en el suelo, incluso en el permafrost.
Históricamente, este carbono ha estado protegido de los incendios poco frecuentes que se producen de forma natural.
Sin embargo, las temperaturas más altas y los incendios más frecuentes están derritiendo el permafrost y haciendo que el carbono del suelo sea más vulnerable a la combustión.
¿Por qué también hay más incendios forestales en los trópicos?
Los bosques tropicales primarios se definen como zonas de cubierta forestal tropical húmeda, natural y madura, que no se han talado ni vuelto a regenerar en tiempos recientes.
En los últimos 20 años, la pérdida de cubierta arbórea relacionada con incendios en los trópicos aumentó a un ritmo de unas 36.000 hectáreas (5 %) al año y representó alrededor del 15 % del aumento mundial total.
Aunque los incendios causan menos del 10 % de toda la pérdida de cubierta arbórea en los trópicos, factores más habituales, como la producción de materias primas y la agricultura itinerante, hacen que los bosques tropicales sean menos resilientes y más vulnerables a los incendios.
La deforestación y la degradación forestal vinculadas a la expansión agrícola —que incluye el aceite de palma, la soja y la ganadería— provocan temperaturas más altas y resecan la vegetación.
En las regiones tropicales, se suele recurrir al fuego para despejar terrenos y crear nuevos pastos o cultivos después de talar los árboles y dejarlos secar. Durante las sequías, estos fuegos pueden propagarse accidentalmente a los bosques circundantes.
Casi todos los incendios que se producen en los trópicos son provocados por las personas, en lugar de originarse por causas naturales como los rayos. Después, las condiciones más cálidas y secas los intensifican y pueden hacer que se descontrolen.
Los fenómenos meteorológicos de El Niño también aumentan el riesgo de incendios forestales en los trópicos. Se trata de ciclos climáticos naturales que se repiten cada dos a siete años y provocan precipitaciones inferiores a la media en algunas zonas del sudeste asiático y América Latina.
¿Qué se puede hacer para reducir los incendios forestales?
Según los investigadores, no hay forma de reducir la frecuencia de los incendios a los niveles históricos sin recortar drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Sin embargo, la actividad humana en los bosques y sus alrededores los hace más vulnerables a los incendios forestales y contribuye a aumentar la pérdida de cubierta arbórea relacionada con incendios en los trópicos.
Mejorar la resiliencia de los bosques poniendo fin a la deforestación y la degradación forestal es fundamental para prevenir futuros incendios, al igual que limitar las quemas en zonas cercanas, que pueden propagarse fácilmente a los bosques, sobre todo durante las sequías.





