Los artistas ambientales replantean las relaciones de los seres humanos con la naturaleza y destacan cómo pueden remediarse los entornos dañados.
La obra póstuma del artista ambiental Christo en París ha atraído a cientos de miles de visitantes en las últimas semanas.
La obra utilizó 25.000 metros de tela para envolver un edificio, en un momento en que debemos abandonar todas las formas de embalaje que generan muchos residuos.
Un nuevo arte ambiental para el siglo XXI utilizaría la tecnología para crear obras audaces y verdaderamente sostenibles.
En 2014, en el pequeño pueblo alpino de Alpbach, Austria, me encontré cenando con Christo, el artista ambiental que murió el año pasado a los 84 años. Sus amables ojos brillaban mientras compartía con nosotros el proyecto en el que estaba trabajando: el extenso muelle flotante en el lago de Iseo, Italia que interactuaba con el entorno natural. Hace poco, su obra póstuma en París, una instalación en el Arco del Triunfo, ha atraído a cientos de miles de visitantes. La obra nos brinda la oportunidad perfecta para reconsiderar cómo pueden colaborar el arte y el ambientalismo.
Una nueva mirada al «arte ambiental»
Desde el punto de vista ambiental, es difícil justificar un proyecto que utilizó 25.000 metros cuadrados de tela para envolver un edificio. La industria de la moda es responsable del 10 % de las emisiones mundiales de carbono, y el proceso de producción de telas, que consume mucha agua, es el segundo mayor consumidor de agua del mundo, donde 2.700 millones de personas ya sufren inseguridad hídrica. Aunque la tela utilizada en el proyecto de Christo era reciclada, eso no basta. Mientras intentamos dejar atrás en Occidente una sociedad de consumo excesivo despreocupado, debemos abandonar todas las formas de embalaje que generan muchos residuos.
Repensar las instalaciones urbanas
Más importante aún, hay razones intelectuales para replantearse las instalaciones urbanas, como la envoltura del Arco del Triunfo. El legado de Christo y su esposa Jeanne-Claude perdura más que su instalación temporal. Nos enseñaron a mirar con otros ojos los hitos urbanos y naturales. Su método —que se parecía al recurso literario de Verfremdung, o extrañamiento radical, que Bertolt Brecht popularizó célebremente— nos ayudó a reencontrarnos con nuestro entorno bajo nuevas siluetas tejidas. En palabras de Christo: «Tenemos que tomar prestado el espacio [urbano] y crear perturbaciones suaves durante unos días». Como ciudadanos, así tomamos conciencia de cómo los edificios y entornos supuestamente «estáticos» podrían transformarse de maneras impredecibles.
Hoy, esos procesos son más necesarios que nunca, ya que las ciudades de todo el mundo necesitan creatividad para reinventarse tras la pandemia. Necesitamos más diseño especulativo: imaginar futuros lejanos y transformaciones radicales, aunque sean breves y experimentales, que puedan contribuir a transformar la época en que vivimos. Fiona Raby y Anthony Dunnehan aplicado ese enfoque en el Royal College of Arts de Londres durante las últimas dos décadas. Es especialmente necesario en el campo de la planificación urbana, donde la burocracia, la política y la inercia pueden obstaculizar los esfuerzos por cambiar. Nuestros diseñadores, y nuestros entornos construidos en general, necesitan la chispa artística y audaz que personas como Christo y Jeanne-Claude nos han aportado en el pasado.
«Las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a alcanzar esos objetivos de formas más sostenibles»
Carlo Ratti
Aprovechar la tecnología
Hoy existen nuevas tecnologías que pueden ayudarnos a alcanzar esos objetivos de formas más sostenibles. No se trata de envolver un edificio con cien materiales distintos en Photoshop ni de modelarlo desde todos los ángulos en realidad virtual. Coincidimos con Christo cuando dijo: «lo real es lo real. La obra no es una fotografía, una película ni una imagen. Es algo real». Sin embargo, para reinventar su estilo de espectáculo unificado y colectivo, imaginemos iluminar el Arco del Triunfo u otros hitos urbanos y naturales con proyecciones de alta potencia, como las que activistas de Black Lives Matter utilizaron para transformar una estatua del general confederado Robert E. Lee. Ahora se pueden crear imágenes 3D más complejas con hologramas o drones. Como señaló Christo: «es muy aburrido hacer algo cuando ya sabemos cómo hacerlo». Las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a ampliar los límites de las transformaciones temporales de nuestro entorno cotidiano.
En un mundo cada vez más conectado, debemos aprender a observar nuestro entorno desde múltiples perspectivas e involucrar a la ciudadanía en sus propias intervenciones transformadoras. La gente debería participar en las decisiones de diseño que pueden mostrar nuestras ciudades bajo una nueva luz. De nuevo, esto no era posible al comienzo de las carreras de Christo y Jeanne-Claude, pero ahora sí lo es, gracias a las tecnologías de redes actuales.
Ahora que se ha retirado la envoltura del Arco del Triunfo, todos deberíamos pensar en cómo pasar del arte ambiental al verdadero ambientalismo.





