Por qué la restauración forestal necesita un plan de 100 años y un liderazgo indígena de múltiples generaciones

Indigenous Communities set upon the Andes for a forest restoration project: Multi-generational leadership is essential to ensuring the longevity and impact of forest restoration initiatives.
Multi-generational leadership is essential to ensuring the longevity and impact of forest restoration initiatives.Image: Global Forest Generation
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  • Una visión de 100 años en la restauración de ecosistemas es fundamental, ya que un cambio real y sostenible en la restauración forestal requiere un compromiso y una visión a largo plazo que vayan más allá de las soluciones rápidas.

  • El enfoque a largo plazo aborda la captura de carbono y fomenta la biodiversidad, la seguridad hídrica y la preservación cultural, respetando el inmenso valor ecológico, cultural y espiritual de los bosques.

  • Proyectos como Acción Andina acogen las iniciativas locales y de las comunidades indígenas, así como su conocimiento y prácticas ancestrales, como claves para alcanzar objetivos de reforestación y conservación a gran escala.

Los bosques son valiosos más allá de su capacidad para capturar carbono, y los debates sobre si debemos plantar árboles o protegerlos reflejan una mentalidad de o-lo-uno-o-lo-otro que puede frenar soluciones transformadoras. La complejidad y la interconexión de los ecosistemas forestales exigen una perspectiva a largo plazo y un enfoque de gestión guiado por el conocimiento ecológico ancestral y un liderazgo de múltiples generaciones.

En zonas como los Andes altos de Sudamérica, donde Global Forest Generation está desarrollando nuestra primera iniciativa multinacional de restauración de ecosistemas, Acción Andina, una visión de 100 años no es simplemente un marco temporal simbólico. Puede ser el periodo mínimo necesario para que estos ecosistemas forestales únicos, de crecimiento lento y de gran extensión se recuperen por completo.

Además, crear y mantener las alianzas adecuadas en apoyo de la regeneración de los ecosistemas, entre gobiernos, economías, sistemas políticos y comunidades locales, requerirá un compromiso constante. Por supuesto, una visión a largo plazo no se limita a los Andes y debe aplicarse a escala mundial para impulsar movimientos de restauración sostenible y generalizados.

Argumentos a favor de una visión de 100 años

El beneficio de una visión de 100 años es que parte de la premisa del éxito, lo que nos permite imaginar cómo algo puede y se hará, en lugar de debatir si es posible. Desmiente el mito de que podemos recuperar de forma fácil y rápida lo que a la naturaleza le llevó milenios crear.

Valorar los bosques solo como depósitos de almacenamiento de carbono refuerza el pensamiento a menudo reduccionista y transaccional que nos trajo hasta aquí. Los bosques forman parte de un ecosistema intrincado con beneficios ecológicos, culturales y espirituales incalculables. Son el hogar de la mayor parte de la fauna terrestre del planeta y sustentan culturas de todo el mundo.

Además, son hermosos y brindan la oportunidad de conectar con la naturaleza. Al comprometernos con una perspectiva de un siglo, honramos los complejos procesos de recuperación ecológica y reconocemos el perdurable impacto de nuestras acciones sobre las generaciones futuras.

Un modelo para el movimiento

Nuestra visión de 100 años comenzó en los Andes, hogar de el 70 % de los glaciares tropicales del mundo, fundamentales para la biodiversidad de regiones como la Amazonía, pero amenazados por un rápido deshielo. Siglos de deforestación y pastoreo tras la colonización europea han reducido los bosques nativos de Polylepis a apenas un 1-3 % de su extensión original. El agua dulce que captan estos bosques de alta montaña protege contra la sequía y ayuda a abastecer de agua a millones de personas río abajo.

Acción Andina, inspirada en las iniciativas de reforestación lideradas por las comunidades de Asociación Ecosistemas Andinos, cofundada hace 25 años por el líder indígena Constantino Aucca, ha ampliado desde 2018 estos esfuerzos a lo largo de la cordillera andina de 7000 kilómetros de longitud, en colaboración con Global Forest Generation.

Esta iniciativa reúne a líderes y comunidades locales muy motivados para reforestar sus montañas. Comprenden la importancia de la reforestación para la seguridad hídrica, para sus hijos y para las generaciones futuras. Una parte fundamental de Acción Andina consiste en trabajar con estas comunidades para proteger los recursos de agua dulce durante el drástico siglo que está por venir.

Aprovechar el conocimiento ancestral

Históricamente, las comunidades locales e indígenas han demostrado una profunda comprensión de la gestión sostenible de la tierra. Las tierras cuidadas por comunidades indígenas contribuyen a los objetivos mundiales de carbono y biodiversidad y se degradan más lentamente que otras zonas. Iniciativas como Acción Andina y Regreening Africa demuestran la eficacia de involucrar a estas comunidades para garantizar que intervenciones como la reforestación y la conservación del agua sean culturalmente adecuadas y respondan a las necesidades locales.

Como presidente de Acción Andina, Aucca ha inspirado a las comunidades indígenas a reconectar con los principios incas ancestrales de «Ayni y Minka», un compromiso de trabajar juntos por el bien común. Es increíble ver estos principios ancestrales en acción. Cientos de personas de todas las edades, con vestimenta tradicional y muchas con bebés a la espalda, llegan desde comunidades vecinas y suben laderas empinadas en condiciones adversas para plantar decenas de miles de árboles en un solo día.

Las comunidades locales no son solo beneficiarias de la restauración. Su liderazgo es indispensable para el éxito y debemos aprender de quienes viven de verdad el trabajo de la restauración generacional.

Liderazgo de múltiples generaciones

Además, el liderazgo de múltiples generaciones es esencial para garantizar la longevidad y el impacto de las iniciativas de restauración forestal. Esto implica crear un conocimiento institucional que trascienda la vida de las personas o de un único líder. Necesitaremos generaciones de agentes de cambio apasionados para construir una fuerza laboral de restauración sin precedentes, lo que significa que la mayoría de nuestros líderes aún no han nacido. Transmitir la mentalidad de Ayni y Minka, de trabajo comunitario, es fundamental para hacer posible un cambio real.

Los líderes sobre el terreno de Acción Andina son ejemplos de una colaboración intergeneracional enriquecedora. Como un bosque, en el que árboles de distintas edades coexisten y forman un conjunto más rico y resiliente, Acción Andina reúne a líderes experimentados con socios más jóvenes. Juntos, comparten conocimientos y garantizan la continuidad de los proyectos de conservación y restauración.

Replicar el éxito a escala mundial

Desde su creación en 2018, la iniciativa de restauración liderada por las comunidades de Acción Andina se ha convertido en una de las más grandes de Sudamérica, con 22 organizaciones socias y unas 30 000 personas que han plantado 10 millones de árboles. Haber ganado el Premio Earthshot en 2023 y el reconocimiento de las Naciones Unidas como proyecto emblemático mundial de restauración en 2024 confirman nuestra convicción de combinar el conocimiento ancestral con un enfoque de múltiples generaciones para lograr bosques sanos.

Este enfoque, demostrado como eficaz por otros proyectos emblemáticos como Terai Arc Landscape en Nepal, donde las comunidades locales junto con los gobiernos han protegido y restaurado casi 67 000 hectáreas de bosque en el país, y Living Indus en Pakistán, que conecta a comunidades locales y ONG para revitalizar la cuenca del Indo en Pakistán, es crucial para la restauración de ecosistemas a la escala necesaria para combatir el cambio climático.

Plantar árboles va más allá de la compensación de carbono; es un acto de esperanza para la vida futura. Aunque los bosques por sí solos no resolverán la crisis climática, dar prioridad a la resiliencia a largo plazo frente a las soluciones rápidas es fundamental para afrontar los impactos a los que nos enfrentaremos en este siglo.

A pesar de los desafíos de la regeneración de ecosistemas y de la presión de los intereses contrapuestos, imaginar un mundo en el que la autoconservación motive a la mayoría a proteger la naturaleza es fundamental.

Nuestra visión de 100 años nos obliga a enfrentar preguntas significativas sobre el futuro de nuestro planeta, los pasos para la restauración y nuestro papel en ello. Estas preguntas, esenciales ante los enormes riesgos en juego, exigen optimismo y acción.

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