Son lugares biológicamente ricos y, al mismo tiempo, gravemente amenazados.
Representan apenas el 2,5 % de la superficie terrestre de la Tierra, pero albergan más de la mitad de las especies vegetales del mundo como endémicas, es decir, especies que no se encuentran en ningún otro lugar
La pérdida de biodiversidad es una de las mayores amenazas para la humanidad, según advirtió el Informe sobre Riesgos Globales 2023 del Foro Económico Mundial.
Entonces, ¿qué se puede hacer para proteger estos puntos calientes de biodiversidad, de importancia crítica?
Algunos lugares de la Tierra son irremplazables: literalmente, es imposible reproducirlos en cualquier parte del planeta. Con una vida animal y vegetal excepcionalmente rica y fundamentales para la supervivencia de la humanidad, estos puntos calientes de biodiversidad se encuentran con frecuencia bajo amenaza.
Solo 36 lugares han sido designados como puntos calientes de biodiversidad. Aunque representan apenas el 2,5 % de la superficie de la Tierra, los bosques, humedales y otros ecosistemas de estos puntos calientes son el hogar de dos mil millones de personas, entre ellas algunas de las más pobres del mundo.
Las personas que viven en estas zonas dependen de la rica biodiversidad del área para su sustento, pero los ecosistemas de estos puntos calientes ofrecen beneficios mucho más amplios para toda la humanidad. Según los expertos, representan el 35 % de los «servicios ecosistémicos» necesarios para la supervivencia humana.
Los científicos definen servicios ecosistémicos como el suministro de alimentos y agua, la regulación del clima y los beneficios culturales, como la actividad recreativa y la reducción del estrés. La biodiversidad también es fundamental para el desarrollo de suelos sanos, que sustentan a las plantas y los animales.
Los puntos calientes se extienden por todo el planeta, desde las islas del Caribe hastalos bosques tropicales de África Occidental y desde Madagascar hasta el sudeste asiático y, a través del océano Pacífico, hasta Melanesia y la costa tropical de la cordillera de los Andes, en Sudamérica.
¿Qué define a un punto caliente de biodiversidad?
La importancia de los puntos calientes de biodiversidad fue identificada por primera vez por el pionero ambientalista Norman Myers en su artículo «Biodiversity hotspots for conservation priorities» («Puntos calientes de biodiversidad para las prioridades de conservación»), publicado de forma póstuma en Nature en 2000.
Actualmente, Conservation International define un punto caliente de biodiversidad como una zona que contiene al menos 1500 plantas que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra y que se encuentra bajo amenaza, con menos de un tercio de su vegetación natural restante.
La organización afirma que la biodiversidad sustenta toda la vida en la Tierra. «Sin especies, no habría aire que respirar, ni alimentos que comer, ni agua que beber. No existiría la sociedad humana», afirma.
Más de dos quintas partes de las especies que se encuentran en los puntos calientes de biodiversidad corren un alto riesgo de extinción, según un estudio realizado para el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), y casi una cuarta parte se encuentra en un riesgo muy alto debido a la crisis climática.
El Informe sobre Riesgos Globales 2023 del Foro Económico Mundial concluyó que la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas se encuentran entre los riesgos globales que más rápidamente se deteriorarán en la próxima década. Los riesgos ambientales representaron seis de los 10 principales riesgos con probabilidad de materializarse para 2033.
¿Qué se puede hacer para frenar la pérdida de biodiversidad?
Los cinco principales factores que impulsan la pérdida de biodiversidad a nivel mundial se resumieron en el informe del Foro de 2020 El futuro de la naturaleza y de los negocios como: los cambios en el uso de la tierra y del mar; la sobreexplotación de organismos; el cambio climático; la contaminación; y las especies exóticas invasoras.
Entonces, ¿qué hay que hacer? El Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos (CEPF, por sus siglas en inglés), que invierte en la protección de los puntos calientes de biodiversidad, afirma que es fundamental trabajar con las comunidades locales y los grupos de la sociedad civil de estas zonas para reducir las amenazas a su futuro.
Los fundadores del Fondo creen que proporcionar a la población local medios de sustento es la mejor forma de salvaguardar los ecosistemas en peligro. Así, además de financiar la eliminación de especies exóticas invasoras, el CEPF también apoya actividades generadoras de ingresos, como el ecoturismo.






