Los humedales desempeñan un papel importante en la filtración del agua y la eliminación de contaminantes, además de servir de refugio a la fauna y capturar carbono.
Un estudio reciente estima que desde 1700 se ha perdido alrededor del 21 % de los humedales del mundo, con pérdidas mayores en algunos países, como Irlanda
Los países y las organizaciones internacionales empiezan ahora a comprender la importancia de los humedales; algunos adoptan políticas de «pérdida neta cero» que obligan a los promotores a restaurar los hábitats que destruyan.
En muchos lugares se están creando nuevos humedales, mientras que otros se conservan a un coste enorme, como en el plan de 10 000 millones de dólares para restaurar los Everglades de Florida.
Como tantos otros hábitats naturales del planeta, los humedales han sido destruidos sistemáticamente durante los últimos 300 años. Turberas, tremedales, marismas y pantanos han desaparecido de los mapas y de la memoria: se drenaron, excavaron y urbanizaron.
Por su proximidad a fuentes fiables de agua y, en general, por ser llanos, los humedales siempre fueron lugares codiciados para construir pueblos y explotaciones agrícolas. Drenar sus suelos encharcados ha permitido obtener algunas de las tierras de cultivo más fértiles disponibles.
Pero los humedales también ofrecen algunas de las mejores soluciones naturales a las crisis actuales. Pueden limpiar el agua al eliminar y filtrar contaminantes, contener las aguas de las inundaciones, dar refugio a la fauna, mejorar nuestro bienestar mental y físico y capturar cantidades de carbono capaces de alterar el clima.
Las turberas, un tipo particular de humedal, almacenan al menos el doble de carbono que todos los bosques del mundo.
Un importante estudio nuevo publicado recientemente en Nature abordó cuánto de los valiosos humedales de la Tierra se ha perdido desde 1700. Antes se temía que hubiera desaparecido hasta el 50 % de nuestros humedales. Sin embargo, las investigaciones más recientes indican que la cifra se acerca más al 21 %, una superficie equivalente a la India.
Algunos países han sufrido pérdidas mucho mayores: Irlanda ha perdido más del 90 % de sus humedales. La principal causa de estas pérdidas mundiales ha sido el drenaje de humedales para cultivar.
Los humedales no son terrenos baldíos
Esta es la investigación más exhaustiva de su tipo. Los investigadores utilizaron registros históricos y los mapas más recientes para hacer un seguimiento del uso del suelo a escala mundial.
Aun así, el nuevo artículo destaca algunas de las barreras científicas y culturales para estudiar y gestionar los humedales. Por ejemplo, incluso determinar qué es y qué no es un humedal resulta más difícil que en el caso de otros hábitats.
La característica que define a un humedal —estar húmedo— no siempre es fácil de identificar en cada región y estación. ¿Cuánta humedad es la adecuada? Algunos sistemas de clasificación incluyen los arrecifes de coral entre los humedales, mientras que otros sostienen que son demasiado húmedos.
Además, durante siglos los humedales se consideraron terrenos baldíos improductivos, aptos para convertirlos en tierras de cultivo. Por eso, los registros de dónde se encontraban estos ecosistemas son, en el mejor de los casos, poco fiables.
El informe muestra claramente que la desaparición de los humedales no se distribuye de manera uniforme por todo el mundo. Algunas regiones han perdido más que la media. Ha desaparecido alrededor de la mitad de los humedales de Europa, y el Reino Unido ha perdido el 75 % de su superficie original.
Según los informes, Estados Unidos, Asia central, India, China, Japón y el sudeste asiático también han perdido el 50 % de sus humedales originales. Estas diferencias regionales dieron lugar a la idea de que había desaparecido la mitad de los humedales del mundo.
Esta disparidad resulta en cierto modo esperanzadora, pues indica que aún quedan muchos humedales intactos, en particular las vastas turberas septentrionales de Siberia y Canadá.
Un tónico ecológico
Perder un humedal de unas pocas hectáreas quizá no parezca gran cosa a escala mundial ni siquiera nacional, pero es muy grave para el pueblo cercano que ahora se inunda cuando llueve, y catastrófico para los animales y las plantas especializados que viven allí, como los zarapitos y las mariposas macaón.
Por suerte, los países y las organizaciones internacionales empiezan a comprender la importancia local y mundial de los humedales; algunos están adoptando políticas de «pérdida neta cero» que obligan a los promotores a restaurar los hábitats que destruyan. El Reino Unido se ha comprometido a prohibir la venta de compost elaborado con turba a los aficionados a la jardinería antes de 2024.
Los hábitats de humedal se están conservando en todo el mundo, a menudo a un coste enorme. Se han gastado más de 10 000 millones de dólares estadounidenses (8 200 millones de libras esterlinas) en un plan de 35 años para restaurar los Everglades de Florida, una red única de humedales subtropicales que constituye el mayor y más costoso proyecto de restauración ecológica del mundo.
En muchos lugares también se están creando nuevos humedales. Se espera que la reintroducción de castores en recintos de toda Gran Bretaña aumente la superficie de humedales del país y aporte todas las ventajas de estos hábitats.
Las presas de castores y los humedales que crean reducen los efectos de las inundaciones hasta en un 60 % y pueden aumentar la fauna silvestre de la zona. Un estudio mostró que el número local de especies de mamíferos aumentó un 86 % gracias a estos ingenieros peludos.
Incluso las lagunas de los sistemas de drenaje sostenible que los promotores construyen en los límites de las nuevas urbanizaciones podrían propiciar la aparición de pequeños humedales en pueblos y ciudades de todo el Reino Unido. Al imitar los patrones naturales de drenaje en vez de evacuar el agua superficial mediante tuberías y alcantarillas, los sistemas de drenaje sostenible pueden crear zonas con plantas y agua que, según se ha demostrado, aumentan la biodiversidad, especialmente la de los invertebrados.
En realidad, no importa si la pérdida mundial total de humedales es del 20 % o del 50 %. Lo que importa es que la gente deje de verlos como terrenos baldíos que se pueden drenar y convertir en tierras «útiles».
Como señaló recientemente la ONU, se estima que el 40 % de las especies de la Tierra viven y se reproducen en los humedales, y mil millones de personas dependen de ellos para subsistir. Conservar y restaurar estos hábitats vitales es fundamental para lograr un futuro sostenible.
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