Los bancos están expuestos a diversos riesgos relacionados con el clima debido a la amplia variedad de sectores que financian. En todo el mundo, siguen financiando industrias con altas emisiones de carbono, lo que permite actividades que socavan los esfuerzos por mantener el aumento de las temperaturas globales muy por debajo de los 2 °C. A día de hoy, casi todos los bancos del mundo siguen financiando la minería del carbón y las centrales eléctricas de carbón, pese a que cada vez está más claro que no hay cabida para nuevas explotaciones de carbón en un mundo alineado con el Acuerdo de París. Un futuro con altas emisiones de carbono aumentaría los riesgos físicos en la mayoría de las industrias debido a las perturbaciones comerciales provocadas por fenómenos meteorológicos extremos. Al mismo tiempo, si se cumplen los objetivos de París, los activos con altas emisiones de carbono corren el riesgo de volverse mucho menos rentables en muy poco tiempo.
Sin embargo, los bancos pueden desempeñar un papel positivo financiando activamente la transición hacia una economía baja en carbono. Ya han empezado a prestar atención a las oportunidades comerciales asociadas con los préstamos y los servicios financieros que facilitan una energía más limpia. Es necesario acelerar este proceso. De hecho, se estima que, en total, el mundo debe invertir 359 billones de dólares de aquí a 2050 para evitar un cambio climático catastrófico. El gasto actual sigue estando muy lejos de esa cifra.
La última encuesta de ShareAction clasifica a los 15 mayores bancos de Europasegún cómo gestionan los riesgos y las oportunidades relacionados con el clima. Desde la encuesta, ShareAction ha mantenido conversaciones de seguimiento con los bancos encuestados. Esto es lo que hemos aprendido.
La necesidad de que los bancos divulguen mejor la información está clara y goza de amplia aceptación…
En lo que respecta a la divulgación, pocos bancos discreparían de que es necesario mejorar la información relacionada con el clima que presentan en sus informes financieros. Tras la publicación de las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima (TCFD), y ante la creciente presión de los inversores, apenas ha habido resistencia a las exigencias relativas a la divulgación de información propia de los bancos.
Muchos de los bancos encuestados por ShareAction ya han avanzado considerablemente en este ámbito; por ejemplo, han publicado desgloses sectoriales de sus carteras de préstamos o estrategias climáticas. Se espera que todos estos bancos amplíen la información divulgada en sus próximos informes anuales, de acuerdo con las recomendaciones del TCFD, aunque probablemente pasarán varios años antes de que la divulgación sea completa.
… pero hay menos consenso sobre las medidas concretas que deben adoptarse
A la hora de tomar medidas concretas para gestionar los riesgos y las oportunidades relacionados con el clima, muchos bancos se han mostrado más reacios. Esto no significa que no haya habido avances positivos. Sin duda, los bancos han empezado a desarrollar productos y servicios innovadores con bajas emisiones de carbono, desde bonos e hipotecas verdes hasta depósitos verdes. La mayoría de los bancos europeos también han empezado a mitigar algunos riesgos relacionados con el clima, por ejemplo, negándose a prestar servicios financieros a empresas con altas emisiones de carbono, como las dedicadas a la minería del carbón o a la extracción de arenas bituminosas.
A pesar de ello, las medidas adoptadas hasta ahora siguen siendo insuficientes para cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Las razones que aducen los bancos para justificar su inacción son diversas, pero los argumentos principales se refieren al marco legislativo y regulatorio, a la falta de datos disponibles y, sobre todo, a que financiar empresas y proyectos con altas emisiones de carbono sigue siendo rentable.

La regulación es importante
Las medidas legislativas y regulatorias adecuadas pueden ayudar a los bancos en su transición hacia una economía baja en carbono. Por ejemplo, uno de los principales hallazgos de la encuesta fue que la legislación innovadora sobre divulgación de información relacionada con el clima en Francia era una de las principales razones del liderazgo de los bancos franceses en cuestiones climáticas.
Al mismo tiempo, los bancos señalaron que la falta de medidas de este tipo en otras regiones supone un obstáculo considerable para esa transición. En países cuyos gobiernos aún apoyan la industria del carbón, muchos bancos afirman que les resulta difícil distanciarse del sector.
Siguen faltando algunos datos
En la actualidad, los datos siguen siendo insuficientes para que los bancos puedan evaluar con precisión los efectos concretos de distintos escenarios climáticos en sus negocios. Esto ocurre tanto a nivel macro, por el grado de detalle de los modelos utilizados para analizar escenarios, como a nivel micro, por la información que cada cliente proporciona sobre sus estrategias climáticas.
Los incentivos a corto plazo plantean un desafío
La mayoría de los préstamos que los bancos conceden a sus clientes tienen una duración relativamente corta, normalmente inferior a cinco años. En ese breve plazo, los servicios financieros prestados a empresas con altas emisiones de carbono todavía pueden generar beneficios, ya que, en la mayoría de los casos, los efectos de la transición hacia una economía baja en carbono aún no se harán sentir lo suficiente como para afectar a su solvencia.
Los bancos tienen un papel central que desempeñar
Ninguno de estos argumentos justifica la actual falta de acción. Los grandes bancos internacionales son actores poderosos, capaces de influir en los responsables de formular políticas en todo el mundo. Aunque plantea problemas en muchos sentidos, el factor de apoyo verde, que se está debatiendo actualmente en la UE y propone reducir los requisitos de capital para las inversiones respetuosas con el medio ambiente, es un ejemplo de cómo la presión ejercida por los bancos puede impulsar medidas climáticas por parte de quienes están en el poder.
No tenemos tiempo para esperar a contar con datos y metodologías perfectos
Esperar a desarrollar metodologías perfectas basadas en datos perfectos antes de tomar medidas casi con toda seguridad supondría incumplir el Acuerdo de París. Incluso con datos imperfectos, un análisis basado en el escenario de entre 3 y 4 °C hacia el que nos dirigimos debería mostrar cómo los efectos físicos del cambio climático podrían afectar a los bancos internacionales, y ser lo bastante contundente como para dejar claro que es preciso actuar con decisión de inmediato. Hay que evitar quedar atrapados en infraestructuras con altas emisiones de carbono, aunque hoy sigan siendo rentables.
Seguir prestando dinero a industrias con altas emisiones de carbono a corto plazo pasa por alto que, en algún momento, este mercado tocará techo. Aunque un banco tenga actualmente una exposición considerable a los combustibles fósiles, una estrategia con visión de futuro debería reconocer que la transición hacia una economía baja en carbono hará que estos sectores sean mucho menos rentables en el futuro. Lo que importa son las medidas que se tomen hoy para que los balances de los bancos estén en las mejores condiciones posibles en los próximos años, especialmente si se tiene en cuenta que desarrollar e implantar procesos para descarbonizar los balances lleva tiempo.
Aunque muchos préstamos puedan tener una duración bastante corta, las relaciones que los bancos establecen con sus clientes están concebidas para durar mucho más. Es importante que los bancos se pregunten qué clientes seguirán siendo rentables a largo plazo y, por tanto, qué relaciones merece la pena desarrollar y mantener a medida que avanzamos hacia una economía baja en carbono.
Nunca ha estado más claro ni ha sido más urgente que los bancos vayan más allá de la divulgación de información y emprendan medidas climáticas decididas. Se acabaron las excusas: ahora los bancos deben asumir su responsabilidad y utilizar su considerable influencia sobre la economía mundial para crear un futuro sostenible para todos.





