Tenemos las herramientas para combatir el cambio climático. Es hora de empezar a utilizarlas

People make their way through heavy smog on an extremely polluted day with red alert issued, in Shengfang, Hebei province, China December 19, 2016. REUTERS/Damir Sagolj TPX IMAGES OF THE DAY - RC1AFFB53590
Earth’s climate has been remarkably stable since before the dawn of civilization. This stability is now at risk.Image: REUTERS/Damir Sagolj
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Al adentrarse en las conversaciones sobre el clima de la COP23 en Bonn, Alemania, es como vagar por una realidad alternativa. En ningún momento, en esas inmensas salas cavernosas, uno se enfrenta a la urgencia apremiante ni a la magnitud de la transformación necesaria para reducir el riesgo de una catástrofe provocada por los combustibles fósiles.

Mientras tanto, de vuelta en la Tierra, el Global Carbon Project anunció el lunes que se prevé que las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de combustibles fósiles crezcan aproximadamente un 2 % este año. La noticia resulta sorprendente tras tres años en los que las emisiones mundiales prácticamente no crecieron.

Dos años después de que las naciones firmaran el histórico Acuerdo de París, el dióxido de carbono en la atmósfera está aumentando más rápido de lo previsto y la comunidad internacional carece del liderazgo esencial para afrontar esta crisis. Estados Unidos, la mayor economía del mundo y el segundo mayor emisor, está dando marcha atrás en las regulaciones que reducirían las emisiones y salvarían vidas al disminuir la contaminación atmosférica. Se prevé que las emisiones de China, con mucho las mayores del mundo, aumenten un 3,5 %, pese a las cuantiosas inversiones en energía limpia.

Estas tendencias son preocupantes. Pero lo más alarmante es que seguimos avanzando por este camino peligroso pese a contar con las herramientas científicas y tecnológicas necesarias para transformar a la humanidad en una sociedad saludable y próspera.

Puntos de inflexión

¿Cómo podemos salvar la creciente brecha entre el mundo geopolítico y el mundo geofísico, conocido comúnmente como la Tierra? Para contextualizar las negociaciones actuales, acabamos de publicar una declaración de 10 puntos que repasa el relato de este último capítulo de la historia humana.

Las pruebas obtenidas mediante numerosas líneas de investigación muestran que la Tierra ha entrado en una nueva época geológica, llamada Antropoceno. El ritmo de cambio del sistema terrestre se está acelerando como resultado de nuestro impacto en la biología, la química y la física del planeta. El clima de la Tierra se ha mantenido notablemente estable desde antes de los albores de la civilización. Esta estabilidad está en riesgo.

La preocupación es que la Tierra se esté acercando a «puntos de inflexión» críticos. Al cruzar estos umbrales, el planeta podría experimentar cambios abruptos y posiblemente irreversibles en el funcionamiento de la selva amazónica, las corrientes oceánicas y El Niño. Incluso dentro del límite máximo de 2°C establecido en el Acuerdo de París de las Naciones Unidas de 2015, el hielo marino del Ártico podría desaparecer en verano, partes de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental podrían colapsar y la mayoría de los arrecifes de coral podría desaparecer.

Image: Future Earth

La temporada de huracanes del Atlántico de 2017, que batió récords, ofrece una visión de los mayores riesgos de fenómenos meteorológicos extremos que el planeta podría experimentar en el futuro. Entre ellos se cuentan inundaciones graves, olas de calor y sequías.

El océano está cambiando rápidamente, con una aceleración del aumento del nivel del mar y de la acidificación oceánica.

Ya se están sintiendo los costos económicos del cambio climático, y algunas de las naciones más pobres del mundo soportan la carga más pesada.

El cambio climático tendrá un profundo impacto en la salud humana, al generar nuevas presiones sobre la seguridad alimentaria y del agua en países de todo el mundo.

También es probable que agrave la migración, los disturbios civiles e incluso los conflictos. En 2015, más de 19 millones de personas en todo el mundo fueron desplazadas por desastres naturales y fenómenos meteorológicos extremos, y es probable que el cambio climático haga aumentar esa cifra.

Image: Future Earth

Una hoja de ruta hacia la prosperidad

El mundo debe actuar rápido: si los seres humanos siguen emitiendo gases de efecto invernadero al ritmo actual, el presupuesto de carbono restante para reducir el riesgo de superar el objetivo de 2°C se agotará en unos 20 años. Si el mundo se toma en serio la reducción del riesgo, las emisiones deberían alcanzar su máximo antes de 2020 y acercarse a cero hacia 2050. Como regla práctica sencilla, esto significa reducir a la mitad las emisiones mundiales cada década, lo que puede servir de regla de oro.

Esta regla de oro es una hoja de ruta hacia la prosperidad. Una sociedad libre de combustibles fósiles resulta atractiva desde el punto de vista económico: las fuentes de energía renovable compiten cada vez más con los combustibles fósiles, incluso cuando estos se cotizan en mínimos históricos. Además, según algunas estimaciones, el costo de la inacción oscila entre el 2 % y el 10 % del PIB para 2100; otras calculan una factura final equivalente a un desplome del 23 % de la productividad mundial.

Y hay un atajo sencillo para llegar a la hoja de ruta hacia la prosperidad mundial. ¿Quieres conocer el secreto? Poner un precio al carbono y eliminar los subsidios perversos a los combustibles fósiles, que, según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, cuestan a la economía mundial la asombrosa cifra de 5 billones de dólares al año.

Los fenómenos extremos que azotaron Puerto Rico, Portugal, Houston y Bangladesh en los últimos meses muestran que, aunque el mundo cumpla los objetivos del Acuerdo de París, las comunidades de todo el planeta aún tendrán que fortalecer su resiliencia y adaptarse a los cambios que ya están en marcha.

El mundo puede permitirse dejar atrás los combustibles fósiles. No puede permitirse fracasar. Tenemos las herramientas para lograrlo. Lo único que necesitamos es voluntad política y la hoja de ruta adecuada.

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