El movimiento de cero residuos ha perseverado durante la pandemia, pese a sortear importantes desafíos.
Los gobiernos, las empresas y los consumidores son cada vez más conscientes de que el reciclaje no basta para abordar la contaminación por plástico, y se necesitan más medidas en el nivel anterior de la cadena.
Tres innovadores –Muuse, MIWA y Algramo– están transformando el modelo empresarial habitual con sus modelos de reutilización.
¿Puede sobrevivir el movimiento de cero residuos a la pandemia de COVID-19? Pese a una declaración de más de 125 científicos en junio pasado que certifican la seguridad de los productos reutilizables, la situación parecía precaria. Con el aumento de las infecciones por COVID-19, estados y países como Maine, Nueva York y el Reino Unido suspendieron las prohibiciones de los plásticos de un solo uso. Starbucks dejó de aceptar temporalmente vasos personales en sus tiendas. Se prevé que el mercado mundial de envases de plástico pase de 909 000 millones de dólares en 2019 a 1012 000 millones en 2021, a pesar de que un alarmante 86 % de esos envases nunca se recicla.
Pero los tropiezos fueron seguidos, finalmente, de avances. En los niveles más altos del gobierno, las prioridades empezaron a reajustarse. El Reino Unido respaldó con firmeza un tratado mundial sobre la contaminación por plástico. Países de la UE como Alemania y Grecia se han comprometido a eliminar gradualmente los plásticos de un solo uso antes del verano. Y en China, uno de los mayores contaminadores de plástico del mundo, la prohibición de bolsas y pajitas desechables ya está en vigor.
Cada vez más, el mundo se da cuenta de que el reciclaje por sí solo no nos salvará de la contaminación por plástico. Las enormes cantidades de residuos plásticos que ponen en peligro la vida en el océano y en tierra deben abordarse en todos los puntos de la cadena de suministro, por parte de todos los agentes. Los gobiernos están adoptando nuevas políticas y normativas. Las empresas están rediseñando los productos para que sean sostenibles, no desechables. Las empresas innovadoras de todo el mundo están decididas a eliminar los residuos de los productos cotidianos, y los consumidores se suman.
Estos son solo tres ejemplos de start-ups innovadoras que reducen activamente la huella de plástico de la humanidad al promover la economía circular.

Comodidad sin residuos
Los vasos y envases para llevar son cómodos. Son desechables. Y son un microcosmos de una cultura más amplia: una mentalidad de «tomar, usar y desechar» que prioriza la generación de cantidades insostenibles de materiales nuevos.
En ciudades de todo el mundo, empresas creativas como Muuse han eliminado los residuos de la cultura de la comida para llevar, sin renunciar a la comodidad. “Eliminamos los desechables creando una red de cafeterías en las que los consumidores pueden recoger y devolver vasos y envases reutilizables”, afirma Brian Reilly, fundador y consejero delegado de Muuse. “En Singapur y Hong Kong, donde los efectos de la COVID se han notado menos, por suerte nuestro negocio no se ha visto muy afectado. De hecho, la COVID nos impulsó a crear una nueva oportunidad: hemos puesto en marcha un servicio nacional de entrega de comida con cajas reutilizables.”

Envases inteligentes, resultados inteligentes
¿Quiere hacer una compra de cero residuos para su hogar? Cada vez más marcas y minoristas recurren a la tecnología para vender productos en envases rellenables y reutilizables que son fáciles de usar.
A nivel minorista, las tiendas de Praga, París y Suiza han contratado a la start-up MIWA para instalar estanterías inteligentes e higiénicas y alimentos con dispensadores. Han creado una forma segura de dispensar tanto productos alimentarios como no alimentarios desde las cápsulas reutilizables de MIWA, que después se limpian y se envían para que los productores y las marcas las vuelvan a llenar. Además, los consumidores pueden dispensar productos en sus envases reutilizables o rellenarlos con una amplia gama de productos, como arroz, frutos secos y productos secos, un proceso que elimina desde el principio cualquier necesidad de envases de un solo uso.
«MIWA proporciona a productores y minoristas una tecnología para vender productos en envases reutilizables, lo que permite mantener un alto estándar de higiene en las operaciones de la tienda y una trazabilidad digital completa de los productos», afirma Ivana Sobolíková, directora de Impacto y Finanzas de MIWA. «Aunque tuvimos que reprogramar algunas instalaciones, la necesidad de envases más sostenibles se intensificó y nuestro enfoque en los altos estándares de higiene nos ha abierto nuevas oportunidades. MIWA se ha lanzado en París y se está expandiendo en Suiza.»

Revolucionar la compra de productos para el hogar y de alimentos
En cuanto a las entregas a domicilio, la empresa Algramo también ha revolucionado la forma en que la gente compra productos para el hogar y alimentos. Tanto en mercados emergentes como Santiago como en megaciudades como Nueva York, su aplicación permite a los clientes pedir la cantidad exacta que necesitan, entregada directamente en sus envases inteligentes y reutilizables en casa.
«Durante la pandemia hemos visto un aumento de la demanda de nuestros servicios de recarga y de las máquinas expendedoras conectadas a internet de las cosas (IoT)», afirma Brian Bauer, director de Economía Circular y Alianzas de Algramo. «Ahora dispensamos productos para el hogar, cuidado personal y alimentos para mascotas de una manera que separa el residuo de envases del consumo. Este pasado septiembre lanzamos un piloto en la ciudad de Nueva York, nuestro piloto de Yakarta se pondrá en marcha dentro de unas semanas y estamos deseando encontrar un socio minorista para nuestro próximo piloto en Londres.»
¿Qué hace el Foro Económico Mundial por el océano?
Estos son solo tres ejemplos de empresas innovadoras que han logrado eliminar con éxito los residuos de los productos cotidianos. Soluciones sencillas y cómodas como estas están cambiando la forma en que la gente consume cada día y me hacen pensar que estamos un paso más cerca de un mundo libre de contaminación por plástico.
Una versión abreviada de este editorial se publicó originalmente en la versión impresa de The Guardian como parte de la campaña de 2021 sobre envases sostenibles.





