Si dar un romántico paseo en góndola por Venecia está en tu lista de cosas que hacer antes de morir en 2019, ahora la experiencia te costará un poco más, ya que la ciudad italiana ha introducido un nuevo «impuesto» para los turistas.
El nuevo cobro —conocido como contributo di sbarco o contribución de desembarque— fue anunciado en un tuit por el alcalde de la ciudad, Luigi Brugnaro, a finales de diciembre con estas palabras: «¡La contribución de desembarque a #Venezia ya es ley!»
Costará hasta $11.50entrar en el sitio declarado Patrimonio de la Humanidad, conocido por su intrincada red de canales y callejuelas. Lo recaudado se utilizará para cubrir los gastos de limpieza y mantenimiento de la ciudad.
El impuesto forma parte del presupuesto de Italia para 2019 y se introdujo tras largas conversaciones con Bruselas. El ayuntamiento tiene ahora dos meses para decidir cómo aplicará el cobro, que podría estar incluido en el precio del billete de autobús, tren o crucero.
Venecia ya cobra a los turistas que pasan la noche en sus hoteles, lo que generó $38.6 millones en 2017. Sin embargo, este impuesto está pensado para los visitantes de un día, muchos de los cuales llegan en cruceros y representan más de la mitad de los cerca de 30 millones de turistas que visitan la ciudad cada año.
Pero habrá exenciones —entre ellas, para estudiantes, quienes viajen a Venecia por un breve período por motivos de trabajo y los residentes de la región.
Y aún no está claro si el «impuesto de desembarque» sustituirá al impuesto hotelero.
El coste del turismo

Desde hace tiempo, los venecianos están preocupados y hasta han protestado por el impacto del exceso de turismo en el carácter de su ciudad, incluido el desgaste adicional de monumentos históricos como la basílica de San Marcos y el puente de Rialto.
Además, limpiar tras el paso de los turistas en Venecia es más difícil y costoso que en otras ciudades italianas, ya que los materiales deben transportarse en barco.
En verano, los turistas generan tantos residuos que el ayuntamiento tiene que vaciar los contenedores cada media hora, según se ha informado.
Hacia la sostenibilidad
Los impuestos turísticos son cada vez más habituales en algunas zonas de Europa y del resto del mundo, mientras los gobiernos locales tratan de mitigar el impacto ambiental del turismo.
En otras partes de Italia, varias ciudades han impuesto un tributo a los visitantes, entre ellas Florencia, que cobra hasta 5 euros ($5.70) por las estancias nocturnas. Hace poco, el alcalde de Florencia pidió a otras ciudades italianas que siguieran el ejemplo de Venecia y cobraran también a quienes las visitan por un día.
«Lo que ha hecho el Gobierno en Venecia es una gran idea y puede servir de modelo para una ley nacional que establezca en toda Italia una tasa turística para aliviar la congestión», según se informó que dijo.
Por su parte, en las islas Baleares de España, el impuesto de turismo sostenible se duplicó en mayo de 2018 hasta alcanzar los 4 euros ($4.60) por persona y noche. El dinero se destina a proteger los recursos naturales de las islas.
El turismo, los viajes y el ecosistema que los hace posibles son un importante motor de crecimiento, según el Informe de Competitividad de Viajes y Turismo 2017, y representan el 10% del PIB mundial y 1 de cada 10 empleos del planeta.
Sin embargo, los impuestos en destinos populares como Venecia ayudarán a equilibrar el interés por viajar con las necesidades del medioambiente.






