Según la Revisión de Comercio y Medio Ambiente 2023 de la UNCTAD, la economía oceánica vale 3-6 mil millones de dólares y ofrece varias oportunidades económicas.
Sin embargo, el cambio climático, la contaminación y la pesca excesiva amenazan los medios de vida de unos tres mil millones de personas que dependen de los recursos oceánicos.
El informe recomienda un “Acuerdo Azul” para el uso sostenible del océano y destaca el cultivo de algas y los sustitutos del plástico como sectores prometedores para el desarrollo sostenible.
El océano puede ofrecer enormes oportunidades a los países en desarrollo para construir economías más innovadoras y resilientes, pero el cambio climático, la contaminación y la pesca excesiva amenazan los medios de vida de unos tres mil millones de personas que dependen de él para su alimentación e ingresos.
Así lo indica el organismo de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, UNCTAD en su Revisión de Comercio y Medio Ambiente 2023, publicada el lunes, que analiza la economía oceánica mundial, valorada en 3-6 mil millones de dólares, y evalúa cómo la actividad humana y las múltiples crisis mundiales han afectado de forma significativa a sectores como la pesca, los productos del mar, el transporte marítimo y el turismo costero.
El informe, presentado en el Tercer Foro de Comercio de la ONU en Ginebra, pide un “Acuerdo Azul” mundial de comercio e inversión para utilizar el océano de forma sostenible, hogar del 80 por ciento de toda la vida.
“La economía oceánica ofrece muchas oportunidades. Debemos encontrar el equilibrio adecuado entre beneficiarnos del océano y proteger sus recursos”, afirmó el subsecretario general de la UNCTAD, Pedro Manuel Moreno.
Las oportunidades llaman a la puerta
El informe destaca dos sectores especialmente prometedores para el desarrollo sostenible: el cultivo de algas y los sustitutos del plástico.
El mercado mundial de algas se ha más que triplicado en dos décadas, al pasar de 4.500 millones de dólares en 2000 a 16.500 millones de dólares en 2020.
Las algas no necesitan agua dulce ni fertilizantes para crecer, señala la UNCTAD. Pueden cultivarse en muchos países en desarrollo para producir alimentos, cosméticos y biocombustibles, y constituyen una alternativa al plástico. Alrededor de 11 millones de toneladas de plásticos llegan al océano cada año.
Hay muchos otros materiales sostenibles que podrían utilizarse para fabricar versiones ecológicas de las pajitas, los envoltorios de alimentos y otros productos plásticos que consumimos a diario, afirmó la UNCTAD. Entre los materiales abundantes figuran el bambú, las cáscaras de coco, las plantas de plátano y los residuos agrícolas.
En 2020, el mundo comerció unos 388.000 millones de dólares en sustitutos del plástico, apenas un tercio del valor comerciado de los plásticos fabricados con combustibles fósiles.
El informe pide a los gobiernos y las empresas que aumenten la financiación para la investigación y el desarrollo de los sectores sostenibles emergentes de la economía oceánica.
Insta a las empresas a invertir en los países en desarrollo para fortalecer su tecnología, sus competencias y sus capacidades productivas, de modo que ambos puedan aprovechar el desarrollo marino sostenible.
Diversificar las exportaciones
Invertir en sectores oceánicos emergentes podría ayudar a los países en desarrollo a diversificar sus exportaciones oceánicas. Se estima que el valor de las exportaciones mundiales de bienes de origen oceánico, como productos del mar y equipos portuarios, y de servicios como el transporte marítimo y el turismo costero, ascendió a 1,3 billones de dólares en 2020.
La COVID-19 reveló el potencial y la resiliencia de algunos sectores, así como la extrema vulnerabilidad de otros.
Según el informe, los gobiernos deberían incluir el objetivo de promover una economía oceánica diversa y sostenible en las estrategias de recuperación frente a crisis y en los esfuerzos de mitigación y adaptación al cambio climático.

Proteger las poblaciones de peces y la biodiversidad
Se estima que los gobiernos destinan 35.000 millones de dólares en subsidios a las actividades pesqueras en todo el mundo.
Una parte significativa, unos 20.000 millones de dólares al año, podría contribuir a la pesca excesiva al aumentar la capacidad de la industria pesquera, por ejemplo, mediante subsidios al combustible o incentivos financieros para comprar embarcaciones más grandes.
Con el 34 % de las poblaciones de peces del mundo por debajo de niveles biológicamente sostenibles, el informe insta a los países a ratificar con urgencia el Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre Subvenciones a la Pesca, adoptado el 17 de junio del año pasado.
El acuerdo, que supone un gran paso para abordar las subvenciones perjudiciales, prohíbe el apoyo a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, veta el apoyo a la pesca de poblaciones sobreexplotadas y pone fin a las subvenciones a la pesca en alta mar no regulada. Entrará en vigor cuando dos tercios de los 164 miembros de la OMC depositen sus “instrumentos de aceptación”.
Asimismo, el informe pide a los gobiernos que adopten y ratifiquen el Acuerdo sobre la Diversidad Biológica Marina en las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional de 4 de marzo de este año.
Más conocido como el Tratado sobre Biodiversidad en Alta Mar, el acuerdo creará herramientas para el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos y establecerá zonas protegidas a nivel internacional en nuestro océano.
Cuatro soluciones sostenibles
Se estima que una inversión de 2,8 billones de dólares hoy en cuatro soluciones oceánicas sostenibles —la conservación y restauración de manglares, la descarbonización del transporte marítimo internacional, la producción sostenible de alimentos de origen oceánico y la producción de energía eólica marina— generaría beneficios netos de 15,5 billones de dólares para 2050.
Sin un Acuerdo Azul Global, esos beneficios y las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14, sobre la vida submarina, serán mucho más difíciles de alcanzar.
“Ahora es el momento de trazar un nuevo rumbo invirtiendo más en la construcción de una economía oceánica sostenible”, afirmó el Sr. Moreno.






