El café es algo muy importante. Aunque solo unos pocos países dominan la producción, se consume en grandes cantidades casi en todo el planeta: unas 2 mil millones de tazas se beben cada día.
Todo ese café genera muchos residuos. Los posos de café suelen acabar en vertederos o se arrastran por los desagües y fregaderos, lo que contribuye al problema del desperdicio alimentario: alrededor de un tercio de todos los alimentos producidos se tira.
Ahora, dos emprendedores de Helsinki han empezado a fabricar zapatillas a partir de posos de café usados.
Son Chu y Jesse Tran confiesan ser unos adictos a las zapatillas. Pero, preocupados por su impacto ambiental, no encontraban zapatillas fabricadas de forma sostenible que les resultaran elegantes y asequibles. Así que decidieron fabricarlas ellos mismos.
Su empresa, Rens, combina tela elaborada con posos de café y residuos plásticos reciclados para crear un material lo bastante ligero y resistente como para usarse en calzado. Un par de sus zapatillas pesa 460 g, de los cuales 300 g son café. En cada par también se utiliza el equivalente a seis botellas de plástico desechadas.

El dulce aroma de la innovación
Una de las propiedades naturales de los posos de café es que ayudan a eliminar los olores, una buena noticia para quienes conocen el olor de unas zapatillas muy usadas. Además, Rens afirma que sus zapatos también son veganos.
Con clientes en 57 países, la empresa está a punto de intensificar su producción tras una exitosa campaña de financiación. Su colección de café y sus procesos de fabricación de calzado se gestionan actualmente en China, pero la compañía afirma que aspira a trasladar la producción a Vietnam, país de origen de sus fundadores.
«Solo queríamos fabricar las mejores zapatillas, algo técnicamente avanzado y sostenible», afirma Tran. «Ambos vinimos a Finlandia a estudiar. Pero para nosotros es importante que nuestra producción acabe trasladándose a nuestro país de origen: en Vietnam hay un enorme crecimiento de la manufactura y de la inversión, y queremos formar parte de ello.»
Las naranjas son el nuevo negro
Rens no es la única empresa que utiliza subproductos y residuos alimentarios para crear prendas de vestir.
La industria de la moda es enorme, con ventas anuales de 1,3 billones de dólares. Pero consume una enorme cantidad de recursos y genera contaminación y emisiones nocivas. Es responsable de alrededor del 20 % de las aguas residuales del mundo.
Sin embargo, el creciente interés por la sostenibilidad en la moda ha impulsado una serie de materiales alternativos.
El cáñamo, las hojas de piña, los troncos de plátano y la corteza de la caña de azúcar se están transformando en envases, fertilizantes, biocombustibles y fibras respetuosas con el medio ambiente.
La firma de ropa Hugo Boss tiene una gama de calzado fabricado con Pinatex, derivado de la fibra de la planta de piña. La diseñadora de moda Stella McCartney respalda una alternativa al cuero llamada Mylo, fabricada a partir de hongos. La firma italiana de moda Salvatore Ferragamo tiene una línea de prendas que emplean un material fabricado con piel de naranja. Y la cadena sueca de moda H&M utiliza algas en las suelas de algunas de sus sandalias.

Según Common Objective, organismo del sector de la moda sostenible, el 57 % de toda la ropa desechada acaba en vertederos, mientras que «el 35 % de todos los materiales de la cadena de suministro acaban convertidos en residuos antes de que una prenda o producto llegue al consumidor».
Un mayor uso de materiales alternativos podría ayudar a reducir los niveles de residuos del sector de la moda, además de aprovechar los excedentes de otras industrias.





