En la inmersión más profunda realizada jamás por un ser humano en un submarino, un inversor y explorador de Texas encontró algo que podría haber hallado en la cuneta de casi cualquier calle del mundo: basura.
Victor Vescovo, oficial naval retirado, afirmó que hizo el inquietante hallazgo mientras descendía casi 6,8 millas (35.853 pies/10.928 metros) hasta un punto de la fosa de las Marianas, en el océano Pacífico, que es el lugar más profundo de la Tierra. Su inmersión llegó 52 pies (16 metros) más abajo que el descenso más profundo anterior en la fosa, realizado en 1960.
Vescovo encontró especies aún no descubiertas mientras visitaba lugares a los que ningún ser humano había llegado antes. En una ocasión pasó cuatro horas en el fondo de la fosa, observando vida marina que iba desde artrópodos parecidos a camarones, con patas largas y antenas, hasta «cerdos de mar» translúcidos, similares a un pepino de mar.
También vio objetos angulosos de metal o plástico, uno de ellos con escritura.
«Fue muy decepcionante ver una contaminación humana evidente en el punto más profundo del océano», dijo Vescovo en una entrevista.
Los residuos plásticos han alcanzado proporciones epidémicas en los océanos del mundo, donde, según las Naciones Unidas, se estima que se han vertido hasta la fecha 100 millones de toneladas. Los científicos han encontrado grandes cantidades de microplásticos en las entrañas de mamíferos marinos que viven en las profundidades, como las ballenas.
Concienciar
Vescovo esperaba que su descubrimiento de basura en la fosa de las Marianas concienciara sobre los vertidos en los océanos y presionara a los gobiernos para que hicieran cumplir mejor la normativa vigente o aprobaran nuevas normas.
«No es un gran vertedero de basura, aunque se lo trate como tal», dijo Vescovo sobre los océanos del mundo.
En las últimas tres semanas, la expedición ha realizado cuatro inmersiones en la fosa de las Marianas con su submarino, «DSV Limiting Factor», y ha recogido muestras biológicas y de roca.
Era la tercera vez que los seres humanos descendían hasta el punto más profundo del océano, conocido como abismo Challenger. El cineasta canadiense James Cameron fue el último en visitarlo, en 2012, en su submarino, y alcanzó una profundidad de 35.787 pies (10.908 metros).
Antes de la inmersión de Cameron, la primera expedición al abismo Challenger la realizó la Marina de los Estados Unidos en 1960, y alcanzó una profundidad de 10.912 metros.





