La recuperación tras la COVID-19 requerirá una mayor transparencia en la actividad pesquera.
La pandemia ha supuesto la suspensión de la vigilancia
Las innovaciones de alta tecnología ofrecen posibles soluciones.
A medida que la pandemia mundial de COVID-19 sigue desarrollándose, sus innumerables consecuencias negativas se van haciendo más claras poco a poco. Si bien muchos de los impactos han sido inequívocos, con países enteros confinados, algunos se manifiestan lejos de nuestros hogares y costas, en mar abierto.
El actual sistema de seguimiento de la pesca ya está sometido a presión, lo que permite que hasta uno de cada cinco peces capturados en el medio natural sea pescado ilegalmente cada año. Cualquier relajación en el seguimiento y la vigilancia de la pesca comercial podría permitir más pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, que, solo en el Pacífico, se estima que ya cuesta a las naciones del Pacífico 4300 millones de dólares a 8300 millones de dólares por año en pérdida de ingresos brutos.
La pesca de captura en el océano sigue sujeta a niveles de ilegalidad que resultan en gran medida impensables en la producción alimentaria terrestre. Los observadores pesqueros, que se embarcan en los buques para supervisar la actividad pesquera, ayudan a mitigarlo mediante la recopilación de datos independientes sobre las capturas, el esfuerzo pesquero y el cumplimiento de las medidas de gestión de la conservación. Su trabajo es difícil y las condiciones son peligrosas - los riesgos llegan hasta la muerte, como muestra un informe reciente muestra. Pero la información que proporcionan es fundamental para una gestión responsable de los océanos, lo que convierte a los observadores pesqueros en una de las funciones más vitales de la industria pesquera.
Desde la COVID-19, muchos programas de observadores a bordo han sido suspendidos. La decisión de suspender estos programas, concebidos para proteger a las personas y mitigar la propagación del virus, es comprensible, pero tiene un coste. Al reducir los riesgos para los observadores en el mar, podríamos poner en peligro el recurso que debían proteger -- un recurso vital para la seguridad a largo plazo y la resiliencia de muchos Estados insulares y costeros.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial por el océano?
La cuestión sigue siendo: ¿cómo podemos desarrollar la resiliencia de los océanos mientras aplicamos métodos de seguimiento sólidos y garantizamos beneficios para quienes dependen de sus recursos?
El mes pasado, Global Fishing Watch compartió algunos de los impactos que la COVID-19 está teniendo en la actividad pesquera mundial, que ha disminuido casi un 10 % desde que se declaró la pandemia, en comparación con la media de los dos años anteriores. En Europa, una de las regiones más afectadas, algunos países registran reducciones sostenidas del 50 % o más, en relación con los últimos años. Las economías se enfrentarán pronto a una recesión como consecuencia del cierre de empresas y de las órdenes de permanecer en casa. Las preocupaciones sobre los presupuestos nacionales podrían traducirse en una reducción del gasto en asuntos oceánicos, ya que los gobiernos priorizan por encima de todo las necesidades de sus ciudadanos y economías. Y es probable que estas reducciones afecten al uso sostenible del océano.
La transparencia es fundamental en tiempos de crisis
Lo que los últimos meses han puesto de manifiesto de forma notoria es que nosotros, como comunidad de naciones, no estábamos preparados para afrontar una pandemia de esta magnitud. Nuestra industria pesquera mundial, ejemplo de la interconexión de la humanidad con la naturaleza, se vio abrumadoramente afectada como resultado. Ahora debemos estudiar cómo reforzar las cadenas de suministro para que puedan resistir futuros choques estratégicos. Se prevén nuevas pandemias y nos enfrentamos al incalculable peligro del cambio climático; las sociedades deben replantearse radicalmente cómo gestionar el riesgo y reducir su vulnerabilidad ante tales crisis.
Una forma de gestionar los efectos del coronavirus en la pesca mundial es mediante el uso creciente de la tecnología digital. Las aplicaciones de seguimiento de la COVID-19 y el modelado de datos sofisticado han sido fundamentales en las estrategias de muchos países para la gestión a largo plazo de las tasas de infección. Y estos sistemas no solo se aplican a la salud pública; la inteligencia artificial (IA) y la tecnología se consideran ahora fundamentales para reforzar la resiliencia de los sistemas humanos, así como la explotación de los recursos, y la pesca no es una excepción.
No dejemos el océano a oscuras: la transparencia y la tecnología pueden arrojar luz sobre la actividad humana en el mar
El uso creciente de la tecnología y el aprendizaje automático puede ofrecer formas eficientes, seguras, escalables y rentables de apoyar los esfuerzos de los países por garantizar el cumplimiento de la normativa pesquera. Y, al igual que el seguimiento y la trazabilidad, funciona mejor con más participantes.
Los nuevos sistemas de seguimiento electrónico basados en IA pueden desempeñar un papel fundamental en el mantenimiento de las canalizaciones de datos, especialmente allí donde los programas de observadores son vulnerables a las interrupciones, y pueden ampliarse para permitir la cobertura de buques que aún no tienen observadores a bordo.

Existen también otras oportunidades, desde ampliar la interpretación de los datos satelitales impulsada por el aprendizaje automático hasta el desarrollo de drones mejorados que pueden ayudar a frenar la pesca ilegal en regiones donde la COVID-19 ha reducido las patrullas marítimas convencionales. Hemos visto cómo los pescadores sostenibles se conectan con los consumidores locales a través de aplicaciones cuando los restaurantes y los mercados están cerrados.
Una mayor transparencia de la información es clave para modernizar la gestión de la pesca
En un momento de disrupción sin precedentes, cuando los medios de vida y la seguridad alimentaria de tantas personas se enfrentan a vulnerabilidades crecientes, la explotación ilegal de los recursos marinos es intolerable. Si bien pueden existir desafíos en lo que respecta a la supervisión y la gestión de las poblaciones de peces del mundo, esos problemas tienen solución.
La transparencia de la información es fundamental para el éxito de nuestro sistema mundial y ayudará a generar el cambio de comportamiento necesario para garantizar poblaciones de peces prósperas y la seguridad de nuestro océano. El cambio hacia la transparencia debe acelerarse para que quienes operan en la sombra tengan menos lugares donde ocultarse. Todas las partes interesadas en este sector clave deben abandonar la complacencia que ha alimentado la pesca ilegal durante las dos últimas décadas; debemos centrarnos ahora en recompensar el comportamiento conforme mediante el establecimiento de incentivos para quienes cumplen las normas.
Global Fishing Watch sigue desarrollando su plataforma de seguimiento para garantizar que las mejores herramientas estén disponibles de forma gratuita. En los próximos meses pondremos en marcha nuevas funciones de mapa que ayudarán a supervisar las actividades de transbordo, detectar «objetivos oscuros» y seguir a los buques de pequeña escala. Esperamos que más países se asocien con Global Fishing Watch durante 2020 y contribuyan a reforzar la resiliencia de los recursos oceánicos mediante el intercambio de datos y la colaboración abierta.




