Deberíamos recurrir a la naturaleza para encontrar soluciones a la crisis mundial del agua. He aquí por qué

Rohingya children collect water at a refugee camp outside Sittwe, March 2014.
It's time to let nature back into our water management systems.Image: Reuters/Soe Zeya Tun
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Nueva York se enfrentó a un desafío en la década de 1990: la ciudad necesitaba un nuevo sistema de filtración de agua para abastecer a sus casi 8 millones de habitantes. Pero la perspectiva de gastar entre 6.000 y 10.000 millones de dólares en una nueva planta de tratamiento de agua, y otros 100 millones de dólares en costos operativos anuales, era desalentadora. Así que las autoridades municipales examinaron más de cerca el origen de su agua: las montañas Catskill.

El agua de las Catskills recorre 120 millas de bosques, tierras agrícolas y pueblos antes de llegar a Nueva York. Cuando ese paisaje está en buen estado, actúa como un sistema natural de purificación, pero ciertas prácticas de desarrollo y agrícolas pueden deteriorar la calidad del agua. Para las autoridades municipales, ponerse en contacto con los agricultores y propietarios locales y compensarlos por restaurar y conservar sus tierras en la cuenca hidrográfica, junto con la adquisición de algunos terrenos, resultó ser mucho más barato que construir y operar una nueva planta de tratamiento.

El ejemplo de Nueva York mostró los beneficios de las alianzas público-privadas en situaciones de este tipo y demostró que aprovechar las soluciones basadas en la naturaleza puede ser más barato y eficiente, además de generar beneficios adicionales, que recurrir a la infraestructura construida convencional, «gris». Ese fue el momento que inspiró los fondos de agua.

Los fondos de agua son un instrumento de inversión colectiva en el que las partes interesadas colaboran para aplicar medidas de protección de las fuentes de agua basadas en la naturaleza. Los usuarios del agua situados aguas abajo invierten en prácticas de gestión de tierras y aguas aguas arriba y compensan a quienes las gestionan por las actividades de restauración y la mejor gestión de las tierras agrícolas. Los propietarios rurales y las comunidades también pueden beneficiarse económicamente de estas inversiones. Los beneficios mutuos son el sello distintivo de los fondos de agua exitosos.

Vista aérea del delta de Wax Lake, Luisiana. Image: Carlton Ward Jr

Dado que el desarrollo ha degradado más del 40 % de las cuencas hidrográficas de origen en todo el mundo, lo que ha perjudicado los caudales aguas abajo, la protección de las fuentes de agua basada en la naturaleza puede ser una de las maneras más eficaces de mejorar la calidad y la cantidad de agua en las zonas urbanas. Un estudio de The Nature Conservancy (TNC) estimó que cuatro de cada cinco ciudades podrían mejorar la calidad del agua mediante soluciones basadas en la naturaleza y que hasta 1.000 ciudades de todo el mundo podrían obtener un rendimiento positivo de la inversión gracias a la reducción del gasto total de los servicios públicos. Además, estas soluciones suelen aportar otras formas de valor, como un aumento del rendimiento agrícola, una mejor salud comunitaria y la captura de carbono.

Un ejemplo es el Fondo de Agua Upper Tana Nairobi, que abordó el desafío de la grave erosión y la escorrentía de nutrientes hacia los suministros de agua de Nairobi ayudando a los agricultores de las zonas aguas arriba a aplicar prácticas que reducen la erosión y aumentan el rendimiento agrícola. Hoy, estas actividades en la cuenca ayudan a mantener el suministro de agua para 9,3 millones de personas y generarán, según las estimaciones, 21,5 millones de dólares en beneficios a largo plazo para las comunidades y empresas locales.

El futuro de la seguridad hídrica

Desde que TNC puso en marcha su primer fondo de agua en Quito, Ecuador, en 2000, hemos creado 34 fondos de agua en todo el mundo y tenemos otros 30 en desarrollo en América Latina, América del Norte, África y Asia. Pero no es suficiente. Para 2025, es probable que al menos dos tercios de la población mundial vivan en zonas con estrés hídrico. La pregunta que afrontamos ahora es: ¿cómo podemos aplicar estas soluciones a la escala necesaria para reducir de verdad la inseguridad hídrica mundial?

No basta con que TNC siga desarrollando fondos de agua, aunque lo haremos. También necesitamos que más socios de los sectores público y privado inviertan en estas prácticas.

Las empresas de servicios públicos son algunos de esos socios clave, en especial compañías con presencia internacional como Veolia y Suez. Veolia, por ejemplo, está explorando cómo los cambios en las prácticas agrícolas y las mejoras de los ecosistemas pueden garantizar un suministro de agua más sostenible. Suez, por su parte, está incorporando la restauración de humedales a sus prácticas para mejorar la calidad del agua y reducir los costos operativos. Además, hay muchos ejemplos de empresas locales de servicios públicos con visión de futuro que invierten activamente tanto en infraestructura verde como gris para suministrar agua de manera sostenible a las comunidades y ciudades a las que prestan servicio.

La cuenca alta del Tana, Kenia. Image: Nick Hall

Por supuesto, la agricultura y la industria, y no el uso doméstico, representan la gran mayoría del consumo de agua. A las empresas que necesitan mucha agua les interesa enormemente garantizar un suministro estable, y pueden tener un impacto igualmente enorme en la seguridad hídrica mundial. Consideremos el ejemplo de PepsiCo. A lo largo de toda su cadena de suministro y sus procesos de producción, PepsiCo depende de un suministro de agua fiable y, por ello, la empresa ha establecido un enfoque integrado para la gestión de cuencas hidrográficas, que incluye alianzas con TNC para restaurar cuencas en América Latina y Estados Unidos.

Hasta la fecha, más de 100 empresas han invertido más de 38 millones de dólares en fondos de agua. Lograr que más actores del sector privado inviertan seriamente en soluciones basadas en la naturaleza, y que los organismos reguladores municipales y estatales reconozcan los beneficios de estas soluciones y las incorporen a la supervisión gubernamental, puede ayudarnos a avanzar frente a estos desafíos. Además, podemos proteger ecosistemas que cumplen muchas otras funciones, entre ellas mitigar el cambio climático, aumentar el rendimiento agrícola y mejorar la salud comunitaria. Esto va más allá de proporcionar agua limpia: se trata de hacer que el desarrollo humano sea fundamentalmente más sostenible en todo el mundo.

La naturaleza puede mejorar la seguridad hídrica de más de mil millones de personas. Es un objetivo ambicioso, pero con las alianzas adecuadas y la participación de las partes interesadas, podemos influir de manera positiva y cuantificable en la salud del planeta en su conjunto.

Para obtener más información sobre nuestro trabajo con ciudades y partes interesadas para desarrollar fondos de agua, visite nature.org/watersecurity.

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