Este artículo se publicó por primera vez en julio de 2020. Se actualizó en agosto de 2023.
Los bosques urbanos en miniatura plantados con un método inventado por un botánico japonés en la década de 1970 están ganando popularidad.
Conocidos como bosques «Miyawaki», fomentan la biodiversidad y absorben más CO2 que las plantaciones cultivadas para la madera.
La reforestación es una parte clave de las estrategias para combatir la crisis climática, con iniciativas como el proyecto del Foro Económico Mundial 1t.org que fija objetivos ambiciosos.
¿Cuánto espacio cree que necesita para cultivar un bosque?
Si su respuesta es mayor que un par de pistas de tenis, piénselo de nuevo. Los bosques en miniatura están surgiendo en parcelas de terreno en zonas urbanas de todo el mundo, a menudo plantados por grupos comunitarios locales con un método inspirado en los templos japoneses.
La idea es sencilla: tomar terrenos baldíos, plantarlos densamente con una gran variedad de plántulas autóctonas y dejar que crezcan con una intervención mínima. El resultado, según los defensores del método, son ecosistemas complejos perfectamente adaptados a las condiciones locales que mejoran la biodiversidad, crecen rápidamente y absorben más CO2.
El método Miyawaki
El método se basa en la obra del botánico japonés Akira Miyawaki. Descubrió que las zonas protegidas alrededor de templos, santuarios y cementerios de Japón albergaban una gran variedad de vegetación autóctona que coexistía para producir ecosistemas resilientes y diversos. Esto contrastaba con los bosques de coníferas —árboles no autóctonos cultivados para la madera— que dominaban el paisaje.
Su trabajo derivó en el método Miyawaki – un enfoque que prioriza el desarrollo natural de los bosques con especies autóctonas. Los bosques Miyawaki pueden convertirse en ecosistemas maduros en tan solo 20 años – sorprendentemente rápido en comparación con los 200 años que puede tardar un bosque en regenerarse por sí solo. Actúan como oasis para la biodiversidad, con capacidad para albergar hasta 20 veces más especies que los bosques gestionados no autóctonos.
Los polinizadores y los anfibios locales se encuentran entre las criaturas que prosperan con una mayor diversidad de alimento y refugio.
Ecologizar los espacios urbanos de todo el mundo
La popularidad de los bosques Miyawaki está creciendo, con iniciativas en India, la Amazonía, Europa y Estados Unidos.
La empresa de bosques de bolsillo SUGi, socio de la iniciativa Uplink del Foro Económico Mundial, ha plantado 160 bosques diminutos en 28 ciudades de seis continentes, incluido uno que financia en Danehy Park en Cambridge, Massachusetts en el emplazamiento de un antiguo vertedero.
Proyectos como Urban Forests en Bélgica y Francia, y Tiny Forest en los Países Bajos, reúnen a voluntarios para transformar pequeñas parcelas de terrenos baldíos. Otro socio de Uplink del Foro, Earthwatch Europe, ha plantado más de 200 pequeños bosques en el Reino Unido y en la Europa continental.
Los bosques urbanos aportan muchos beneficios a las comunidades más allá de su impacto en la biodiversidad. Los espacios verdes pueden ayudar a mejorar la salud mental de las personas, reducir los efectos nocivos de la contaminación atmosférica, e incluso contrarrestar el fenómeno de las islas de calor en las ciudades, donde las extensiones de hormigón y asfalto elevan las temperaturas de forma antinatural.
Sumideros de carbono
Pero es el potencial para ayudar a combatir la crisis climática lo que hace de los bosques Miyawaki una opción especialmente atractiva para muchos ecologistas. La reforestación es una parte clave de las estrategias para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5℃, con iniciativas como el Desafío de Bonn, Visión de un billón de árboles y el proyecto del Foro Económico Mundial 1t.org que fija objetivos ambiciosos.
Se estima que los bosques nuevos o restaurados podrían eliminar hasta 10 gigatoneladas de CO2 equivalente para 2050.
Sin embargo, no todos los bosques son igual de eficaces para secuestrar carbono. Los bosques maduros de árboles autóctonos absorben mucho más CO2 que las plantaciones monocultivo que componen muchos proyectos de reforestación. A medida que los científicos conocen mejor el papel de otros factores, como el carbono del suelo, cada vez resulta más evidente que plantar el tipo adecuado de árboles importa tanto como la cantidad.
Los grupos de conservación subrayan que los bosques Miyawaki no deben considerarse una alternativa a la protección de los bosques autóctonos existentes. Las zonas boscosas pequeñas y desconectadas nunca podrán reemplazar las grandes extensiones de bosque que son vitales para tantas especies y que siguen amenazadas por las plantaciones comerciales y la agricultura de tala y quema. Pero si tiene en su comunidad local una parcela de terreno baldío que está sin uso, un bosque Miyawaki podría ser una forma de contribuir al medio ambiente.





