Es pleno verano en Ciudad del Cabo, y la región más sudoccidental de Sudáfrica sufre una catastrófica escasez de agua. A menos que la ciudad adopte un racionamiento generalizado, según el gobierno, “se cortará el agua” el 22 de abril de 2018, porque ya no habrá agua que suministrar.
Esto convertiría a Ciudad del Cabo en la primera gran ciudad del mundo en quedarse sin agua, según Anthony Turton, profesor del Centro de Gestión Ambiental de la Universidad del Estado Libre de Sudáfrica, quien habló con el New York Times. “No es una crisis inminente: estamos sumidos, muy sumidos, en una crisis”. La escasez es resultado de una sequía de varios años.
La ciudad pide a sus habitantes que limiten el consumo de agua a 87 litros por persona al día. Eso equivale aproximadamente a una ducha de cuatro minutos con un cabezal convencional, o a una ducha de ocho minutos con un cabezal de bajo caudal.
El sistema de abastecimiento de agua de Ciudad del Cabo no está preparado para resistir una sequía de varios años (tampoco lo está el sistema de ninguna otra ciudad), que se espera que ocurra «quizá con una frecuencia de apenas una vez por milenio», según un grupo de profesores de la Universidad de Ciudad del Cabo.
Esta sequía en particular no durará para siempre. Pero, según los modelos climáticos, probablemente forme parte de una tendencia en el Cabo Occidental de Sudáfrica, donde se espera que el cambio climático reduzca las probabilidades de años lluviosos y aumente las de años secos a medida que avance el siglo, según Piotr Wolski, hidrólogo del Grupo de Análisis de Sistemas Climáticos. El racionamiento de agua podría convertirse pronto en la norma para esta ciudad de 4 millones de habitantes.





