Bruselas es una de las capitales más congestionadas del mundo y una de las más contaminadas.
Y, según indican los datos oficiales, la contaminación atmosférica está empeorando, por lo que las autoridades están bajo presión para actuar.
Ahora la ciudad se dispone a introducir grandes cambios. Una zona peatonal impedirá el acceso de automóviles a una amplia área del centro que antes estaba atestada de vehículos.
Los impulsores del proyecto afirman que mejorará la calidad de vida al reducir la contaminación atmosférica, el ruido y el estrés, además de revitalizar los espacios públicos y hacer que la ciudad sea más verde.
Aun así, Bruselas sigue dependiendo en gran medida de los automóviles, y otras ciudades le llevan mucha ventaja. Hace años se introdujeron zonas de bajas emisiones en Berlín y otras ciudades alemanas, mientras que Londres, que lleva más de una década cobrando a los automóviles por entrar en el centro, ha empezado a imponer una tasa adicional a los vehículos más contaminantes. Oslo y Madrid están en proceso de prohibir los automóviles en algunas zonas.
Gobiernos y ayuntamientos de todo el mundo están tomando medidas para reducir la contaminación atmosférica, ya que más del 80 % de las personas que viven en zonas urbanas están expuestas a niveles de calidad del aire que superan los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud. La OMS afirma que, a medida que disminuye la calidad del aire, aumenta el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias crónicas y agudasaumenta para quienes viven en esas zonas.
Para 2050, más de dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades, según el informe del Foro Económico Mundial Ciudades ágiles, que analiza cómo pueden prepararse las ciudades para el futuro, incluido el reto de lograr un aire más limpio.





