Estos emprendedores resuelven uno de los mayores problemas del mundo, un inodoro a la vez

A health worker labels portable restrooms at a temporary shelter for Cuban migrants in the town of La Cruz near the border between Costa Rica and Nicaragua, November 18, 2015.Costa Rica proposed a "humanitarian corridor" for Cuban migrants transiting Central America on their way to the United States. Some 2,000 Cuban migrants are at the northern border with Nicaragua, and some 300 Cubans are expected to arrive at Costa Rica's southern border with Panama every day. REUTERS/Juan Carlos Ulate - GF20000064997
Around the world, 4.5 billion people lack safely managed sanitation, and nearly 2.1 billion people drink unsafe water.Image: REUTERS/Juan Carlos Ulate
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Si paseas por los barrios marginales urbanos de Blantyre, Malaui, verás el paisaje salpicado de letrinas de pozo —como las que solíamos tener en las zonas rurales de Estados Unidos—, claramente marcadas con un número de teléfono. No es un grafiti. Si llamas a ese número, contactarás con un emprendedor intrépido llamado John Matias. Como un número cada vez mayor de malauíes, ha creado un negocio próspero recogiendo un producto insólito que es un valioso recurso renovable: excrementos.

El negocio del saneamiento le cambió la vida a John Matias. Creció en la pobreza. De niño, su uniforme escolar estaba tan harapiento que se burlaban de él, hasta que acabó dejando la escuela. Más tarde pasó de un trabajo a otro —pastoreando cabras, trabajando en la construcción, cultivando tabaco, entre otros—. Es una historia habitual en Malaui, donde muchas personas viven con menos de 1 dólar al día.

Mientras John buscaba una profesión, Water For People, la organización sin fines de lucro con sede en Denver que dirijo, intentaba encontrar la mejor manera de prestar servicios sostenibles de saneamiento in situ en Blantyre. No hay alcantarillado para quienes viven fuera del centro de la ciudad, y solo el 49 % de los residentes de Blantyre tiene inodoros que contienen los residuos de forma segura. La falta de saneamiento adecuado contamina el agua, lo que a menudo provoca diarrea y otras enfermedades transmitidas por el agua.

Image: Water for People

Blantyre forma parte de un problema mundial. En todo el mundo, 4.500 millones de personas carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura y casi 2.100 millones beben agua no segura, a menudo contaminada con heces humanas o animales.

Water For People sabía que las fuerzas del mercado serían clave para resolver los problemas de saneamiento de Blantyre. Como los sistemas de alcantarillado obsoletos no se han ampliado para satisfacer las necesidades de una población en crecimiento, las letrinas de pozo son la opción habitual para el saneamiento in situ. Vaciarlas de forma segura y tratar los residuos es fundamental para proteger la salud humana y el medio ambiente en zonas densamente pobladas. Vaciar las letrinas es un trabajo difícil y sucio, y una oportunidad para los emprendedores a quienes no les importa ensuciarse un poco para obtener ganancias.

Decidimos trabajar con organizaciones locales para impulsar un ecosistema de servicios de saneamiento que permita a las fuerzas del mercado resolver el problema. Podían crearse empresas dedicadas a construir y vaciar letrinas de pozo, así como a transportar y gestionar los residuos de forma segura, a veces utilizándolos para producir briquetas como combustible para cocinar.

Así nació la idea de los «emprendedores de la caca». Emprendedores intrépidos como John Matthias han impulsado una economía circular que resuelve un problema de saneamiento, reduce los residuos y se centra en los beneficios sociales. Además, el crecimiento de la población y de las necesidades de saneamiento en Blantyre garantiza que haya trabajo.

«Estaba tan desesperado por poner en marcha cualquier negocio que, cuando se presentó esta oportunidad, no pude resistirme», dijo John. Participó en una sesión informativa organizada por Water For People y luego asistió a talleres de gestión empresarial y marketing, completó sesiones de formación técnica sobre diseño y mantenimiento de inodoros, y elaboró y puso en práctica un plan de negocios.

Ese duro trabajo dio frutos. A pesar del estigma asociado a trabajar con excrementos, John pasó de vaciar dos letrinas de pozo al mes hace cinco años a vaciar 15 al mes en la actualidad. En cierta medida, su buen trabajo se promociona solo. Una vecina ve que se está construyendo una letrina que sabe que se podrá vaciar correctamente y también quiere una.

John también es un hábil comerciante. Garabatea su número de teléfono por todas sus letrinas y está constantemente haciendo y recibiendo llamadas, buscando clientes como haría cualquier buen emprendedor. Forma parte de una comunidad creciente de emprendedores que combinan los servicios de saneamiento con talento para el marketing, y ahora incluso tiene su propia tienda.

«La gente solía reírse de mí por vaciar letrinas de pozo, ¡pero ahora esas mismas personas trabajan para mí!», explicó John. Tiene un equipo fijo de cinco personas, además de personal contratado que le ayuda en las épocas de más trabajo, y quiere expandir su negocio a otras comunidades. John —que no sabe leer ni escribir— gana 1.100 dólares al mes, una suma considerable según los estándares de Malaui, donde el salario mínimo es de poco más de 1 dólar al día, y mucho más de lo que ganan los trabajadores tradicionales y los dependientes de tiendas de Blantyre.

Pero los negocios por sí solos no lo resolverán todo. Los gobiernos locales y los grupos comunitarios deben apoyar estas soluciones basadas en el mercado para que prosperen mediante la regulación y la aplicación de sanciones por el vertido ilegal de residuos. En Blantyre, el éxito de John y de sus colegas emprendedores de la caca ha contribuido a impulsar la acción del gobierno.

John Matias se ha convertido en emprendedor, empleador, modelo a seguir y líder en servicios de saneamiento. Su ejemplo muestra cómo las soluciones impulsadas por el mercado pueden crear oportunidades económicas y, al mismo tiempo, resolver problemas acuciantes de salud y de la sociedad, todo ello colocando los excrementos de forma segura donde corresponde.

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