Un juego de mesa alemán de culto, entre cuyos seguidores figuran los actores de Hollywood Mila Kunis y Woody Harrelson, quizá no parezca el medio más evidente para concienciar sobre la importancia de preservar la diversidad de los cultivos.
Pero eso es lo que buscan hacer los creadores de «Catan» con una nueva versión del popular juego, en la que los jugadores compiten por asentarse en una isla imaginaria e inexplorada y ganan puntos al construir poblados, acumular recursos e intercambiarlos.
«Catan - Crop Trust», que se lanza el jueves, exige que los jugadores equilibren el objetivo de cultivar y cosechar con la meta colectiva de preservar la diversidad, guardando parte de sus semillas en una cámara acorazada.
Quienes no lo hagan ponen en peligro la diversidad y amenazan el suministro de alimentos y la supervivencia de la isla que ocupa el centro del nuevo juego, desarrollado junto con los responsables de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard.
«Lo singular es que no se puede ganar persiguiendo únicamente el propio interés», afirmó Marie Haga, directora ejecutiva de Crop Trust, que está al cuidado del mayor banco de semillas del mundo.
«Hay que asegurarse de no agotar los recursos naturales del juego. Porque entonces todos pierden», declaró a la Fundación Thomson Reuters.
En la bóveda de Svalbard se almacenan casi 1 millón de muestras de semillas. Se creó para proteger la diversidad vegetal del mundo en caso de desastre y está situada al norte del círculo polar ártico.
Los ingresos de las ventas del nuevo juego se destinarán a Crop Trust, que apoya bancos de semillas de todo el mundo, y los compradores también recibirán un almanaque sobre la historia de la bóveda de Svalbard.
Los expertos han expresado su preocupación por la resiliencia del sistema alimentario mundial frente al cambio climático, ya que ahora la humanidad depende de menos fuentes de alimentos que hace 50 años.
«Es fundamental para la humanidad que entendamos hasta qué punto es básica esta diversidad de cultivos, y necesitamos aprovechar todos los canales para llegar a la gente y fomentar esa comprensión», afirmó Haga.
Pablo Suarez, director asociado de investigación e innovación del Centro Climático de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, afirmó que los juegos eran «extraordinariamente capaces de ayudar a las personas a experimentar las complejidades de los riesgos futuros».
«Podemos lograr mucho más si incorporamos diversión con propósito a nuestra exploración de desafíos globales como la seguridad alimentaria a largo plazo», afirmó Suarez, quien ha creado juegos para ayudar a la gente a comprender soluciones al impacto del cambio climático.
«Catan - Crop Trust», fruto de casi dos años de colaboración, es una expansión del juego original, lanzado en Alemania hace más de 20 años y del que se han vendido unos 27 millones de unidades en más de 40 idiomas.
«Los juegos son un medio maravilloso para aprender algo», afirmó Benjamin Teuber, cocreador de «Catan - Crop Trust». «Pero lo primero es que tiene que ser divertido. Cuanto más divertido sea, más se aprende, sin siquiera darse cuenta de que se está aprendiendo».
(Información de Thin Lei Win @thinink; edición de Claire Cozens. Se ruega citar a la Fundación Thomson Reuters, el brazo benéfico de Thomson Reuters, que cubre noticias humanitarias, cambio climático, derechos de las mujeres y de las personas LGBT+, trata de personas y derechos de propiedad. Visite www.trust.org)





