Hay 19 animales en la lista de especies en peligro crítico de extinción del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), entre ellos tres especies de rinoceronte, siete primates y cuatro grandes felinos.
El tigre del sur de China, que no se ha visto en estado salvaje en más de 25 años y se considera «funcionalmente extinto», encabeza la lista.
Aunque China prohibió la caza del tigre en 1979 y declaró la supervivencia del tigre del sur de China una prioridad de conservación en 1995, WWF afirma que ninguna de las áreas protegidas existentes es lo bastante extensa, saludable o tranquila como para mantener poblaciones viables de tigres.

Al borde de la extinción
La lista también incluye cinco especies de las que quedan menos de 100 ejemplares de cada una, entre ellas el leopardo del Amur, del que apenas quedan unos 60, pese a haberse adaptado a la vida en los bosques templados del este de Rusia.
Por su parte, la vaquita marina, un tipo de marsopa que solo se encuentra en el norte del golfo de California, también está al borde de la extinción, principalmente porque queda atrapada y se ahoga en redes de enmalle utilizadas en operaciones de pesca ilegal. WWF calcula que ahora quedan menos de 30 vaquitas marinas.
Distintas perspectivas para las especies de rinoceronte
El rinoceronte de Java también está en peligro crítico de extinción y es la más amenazada de las cinco especies de rinoceronte: solo quedan entre 58 y 68 ejemplares, que, según se cree, viven todos en el Parque Nacional Ujung Kulon, en Java, Indonesia.
Los cazadores de trofeos solían matarlos durante el periodo colonial europeo. Además, los rinocerontes de Java sufren de escasa diversidad genética y endogamia, factores que, según WWF, podrían dificultar la supervivencia de la especie a largo plazo.
A pesar de ello, en los últimos años importantes esfuerzos de conservación han conseguido que varias otras especies de rinoceronte se alejen del umbral de la extinción, entre ellas el rinoceronte negro. Aunque este todavía se considera en peligro crítico de extinción, su población se ha duplicado desde el mínimo histórico registrado hace 20 años y hoy se sitúa entre 5.042 y 5.455 ejemplares.
De manera similar, la subespecie meridional del rinoceronte blanco, que se creía extinta a finales del siglo XIX, ha aumentado su población hasta alcanzar entre 19.600 y 21.000 ejemplares en la actualidad, por lo que ahora está clasificada como «casi amenazada».
Sin embargo, no puede decirse lo mismo de su pariente del norte. Para combatir su casi extinción, el último rinoceronte blanco del norte que queda, Sudan, se unió a la aplicación de citas Tinder el año pasado como parte de las iniciativas de recaudación de fondos de los conservacionistas.
Creación de áreas protegidas
Afortunadamente, la conservación es ahora una prioridad importante en todo el mundo, y algunos gobiernos desempeñan un papel activo en la protección de los animales.
El año pasado, México designó el archipiélago de Revillagigedo, situado a 390 km (242 millas) al sureste de la península de Baja California, como parque marino, convirtiéndolo en la mayor reserva oceánica de América del Norte.
El parque, de una extensión aproximada equivalente a la de Illinois, está destinado a la conservación de mantas gigantes, ballenas y tortugas, entre ellas decenas de especies endémicas de la zona.
Por su parte, el gobierno de la República de Chad firmó recientemente un nuevo acuerdo con African Parks para gestionar y proteger un territorio ampliado de áreas prioritarias para la conservación. Estas incluyen las reservas periféricas de Siniaka Minia y Bahr-Salamat, así como los corredores de fauna silvestre adyacentes, para crear el Gran Ecosistema Funcional de Zakouma.
Se necesitan más inversiones
A pesar de estos y otros esfuerzos de conservación, las áreas con protección deficiente siguen siendo motivo de grave preocupación. Un nuevo estudio de WWF sobre más de 100 áreas de conservación del tigre revela, por ejemplo, que apenas el 13 % cumple las normas mundiales.
La mayoría de estos lugares se encuentran en el Sudeste Asiático, donde los tigres han sufrido el declive más drástico de la última década, afirma WWF. Según el informe, la escasa inversión de los gobiernos es una de las principales razones de la falta de gestión de estas áreas protegidas.
«Si los gobiernos no se comprometen a mantener las inversiones en la protección de estos lugares, las poblaciones de tigres podrían sufrir el catastrófico declive que han experimentado en las últimas décadas», advierte Michael Baltzer, presidente del comité ejecutivo del proyecto Conservation Assured | Tiger Standards (CA|TS).







