La bebida más popular del mundo (después del agua) está amenazada. Ya sabemos mucho sobre la amenaza del cambio climático para cultivos básicos como el trigo, el maíz y el arroz, pero el impacto en el té apenas empieza a comprenderse. Las primeras investigaciones indican que los cultivos de té en algunas zonas de Asia podrían registrar caídas del rendimiento de hasta un 55 % debido a la sequía o al calor excesivo, y la calidad del té también está disminuyendo.
El uso intensivo de pesticidas y fertilizantes químicos en las plantaciones de té también ha provocado la degradación del suelo a una tasa media anual del 2,8 %. Esto también causa escorrentía de productos químicos hacia los cursos de agua, lo que puede ocasionar graves problemas para la salud humana y el medio ambiente.
Sin embargo, podría haber esperanza en el horizonte ahora que científicos del Instituto de Botánica de Kunming, de la Academia China de Ciencias, han secuenciado el genoma completo del té. Cartografiar de este modo la secuencia exacta del ADN sienta las bases para extraer toda la información genética necesaria para contribuir al mejoramiento y acelerar el desarrollo de nuevas variedades de la planta del té. Incluso podría ayudar a mejorar el sabor y el valor nutricional de la bebida.
En particular, el genoma completo del árbol del té revela las bases genéticas de la tolerancia del té a las tensiones ambientales, su resistencia a plagas y enfermedades, su sabor, productividad y calidad. Así, los fitomejoradores podrían producir con mayor precisión mejores variedades de té, con mayores rendimientos y un uso más eficiente del agua y los nutrientes. Además, podrían hacerlo ampliando la diversidad genética de las plantas de té y mejorando la salud general de su población.
Este también es un hito importante para los científicos, porque permite comprender mejor la compleja evolución y las funciones de genes clave asociados con la tolerancia al estrés, el sabor del té y la adaptación.
El nuevo genoma del té es muy grande: contiene casi 37.000 genes, más de cuatro veces el tamaño del genoma de la planta del café. El proceso de evolución por selección natural ya ha ayudado a la planta del té a desarrollar cientos de genes relacionados con la resistencia al estrés ambiental causado por la sequía y las enfermedades.
Estos genes son como marcadores moleculares que los científicos pueden identificar al seleccionar plantas para el mejoramiento. Esto les permitirá tener más certeza de que la siguiente generación de plantas que produzcan tendrá los genes y, por tanto, los rasgos deseados, lo que acelerará el proceso de mejoramiento. La secuenciación del genoma también abre la posibilidad de utilizar tecnologías de modificación genética (MG) para activar o potenciar genes deseables (o desactivar los indeseables).
Los mismos principios también podrían utilizarse para potenciar el valor nutricional o medicinal de ciertas variedades de té. La secuencia del genoma incluye genes asociados con la biosíntesis, es decir, la producción de las proteínas y enzimas que intervienen en la creación de los compuestos que hacen que el té sea tan agradable de beber, como los flavonoides, los terpenos y la cafeína. Estos compuestos están estrechamente relacionados con el aroma, el sabor y la calidad del té; por ello, las técnicas de mejoramiento genético podrían ayudar a mejorar su sabor y hacerlo más sabroso o nutritivo.
Por ejemplo, también podríamos eliminar de la planta del té los genes de biosíntesis de la cafeína para facilitar el mejoramiento de variedades con bajo contenido de cafeína o sin ella. Al mismo tiempo, podríamos potenciar ciertos compuestos, hacer que el té sea más saludable y desarrollar sabores completamente nuevos que hagan más atractivo el té con cafeína.
Se estima que se cultivan comercialmente 5,56 millones de toneladas de té en más de 3,8 millones de hectáreas de terreno (a fecha de 2014). Su enorme importancia cultural, además de su valor económico, hace que asegurar un futuro sostenible para el té sea fundamental para millones de personas. Por eso, la primera secuenciación exitosa del genoma del té es un paso crucial para que las plantas de té sean más resistentes, productivas y aptas para el consumo ante los enormes desafíos ambientales.





