El primer parque eólico flotante a escala real del mundo está siendo trasladado a su ubicación, a 15 millas de la costa nororiental de Escocia.
Este país celta ha apostado por la energía eólica y, una vez terminadas, las nuevas turbinas Hywind suministrarán electricidad a 20.000 hogares.

Los responsables del proyecto, valorado en 250 millones de dólares, lo han descrito como «un antes y un después» que reducirá los costes de la energía.
A diferencia de las turbinas convencionales ancladas al fondo marino, estas pueden instalarse en zonas de aguas profundas, donde el viento suele ser más fuerte y constante.
En cifras
Cada una de las cinco enormes torres, incluidas las palas, alcanza nada menos que 175 metros, casi el doble de la altura del Big Ben.
Cada torre pesa 11.500 toneladas. En conjunto, equivalen al doble del peso de la Estatua de la Libertad.
La caja situada detrás de las palas —la góndola— podría albergar dos autobuses de dos pisos, mientras que las palas de 75 metros son más largas que la envergadura de un avión 747.
Tras ensamblarse en un fiordo noruego, el traslado de estas enormes estructuras ha sido una operación estratégicamente compleja, que ha implicado el uso de submarinos teledirigidos para comprobar si había obstáculos.

Las ventajas
Hay muchas razones por las que se considera que los parques eólicos flotantes tienen un futuro prometedor como fuente de energía renovable.
Los planes para construir turbinas eólicas en tierra suelen encontrar la oposición de grupos comunitarios, que sostienen que afean el paisaje. Instalar las turbinas mar adentro apacigua a los activistas.
Los parques eólicos flotantes pueden ubicarse de modo que no interfieran con la pesca ni con las rutas marítimas. Además, situar estas turbinas más lejos de la costa ayuda a proteger las zonas de nidificación de las aves marinas.
Estas turbinas funcionan a profundidades de más de 100 metros, lo que significa que podrían instalarse en aguas que antes se consideraban demasiado profundas para los parques eólicos marinos tradicionales.
Sin embargo, podría decirse que el mayor incentivo tiene que ver con el ahorro de costes.
El precio de la energía generada por los parques eólicos marinos con turbinas ancladas al fondo ha caído un 32 % en los últimos cinco años. Se espera otra gran caída, que hará de la energía eólica marina una opción mucho más barata que la nueva energía nuclear.
Leif Delp, director del proyecto Hywind en Statoil, la empresa fabricante, cree que los parques eólicos flotantes ayudarán a reducir aún más los costes. Afirma: «Esto supone un antes y un después para la energía eólica flotante y estamos seguros de que ayudará a reducir los costes».

Los parques eólicos, flotantes o no, son una de las formas más eficaces de producir energía limpia.
También pueden contribuir a que los países cumplan sus compromisos en virtud del Acuerdo de París para reducir las emisiones de carbono y combatir el cambio climático.





