La energía mundial es cada vez más limpia y barata, pero no con la suficiente rapidez

Solar installers from Baker Electric place solar panels on the roof of a residential home in Scripps Ranch, San Diego, California, U.S. October 14, 2016.
Global efforts to promote clean energy have turned a corner.Image: REUTERS/Mike Blake
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¿Qué significaría la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París para las emisiones que provocan el calentamiento climático?

Un creciente conjunto de pruebas apunta a que los vaivenes en el ámbito federal no cambiarán automáticamente el comportamiento de las empresas estadounidenses. La Administración Trump podría derogar las normas estadounidenses sobre energía limpia y fugas de metano en las operaciones de petróleo y gas, por ejemplo, pero muchos estados ya tienen sus propias normas y es probable que los tribunales frenen algunas de las medidas regresivas más ambiciosas de Trump.

De hecho, los estados como California y Nueva York, que representan la mayor parte del crecimiento económico del país —y, por tanto, de la innovación, la tecnología y las políticas—, son los más progresistas en lo político y están preparados para hacer aún más por reducir las emisiones.

Estas son las buenas noticias: un nuevo análisis incluido en un informe del Foro Económico Mundial sostiene que los esfuerzos mundiales por promover la energía limpia han dado un giro. Además, sigue disminuyendo la energía necesaria para producir una unidad de producción económica.

Algunas de estas tendencias llevan décadas en marcha; en particular, la desvinculación entre el crecimiento económico y el aumento del consumo bruto de energía. Sin embargo, el informe del Foro detalla un cambio importante: esta desvinculación se ha producido no solo cuando los precios de los combustibles fósiles eran altos, sino también cuando eran más bajos.

La desvinculación entre energía y crecimiento facilita la labor diplomática para frenar el calentamiento global

Todo gran éxito de la diplomacia ambiental internacional se remonta a patrones tecnológicos y económicos subyacentes que muestran cómo resolver el problema a un costo razonable. Por ejemplo, reducir los contaminantes perjudiciales para la capa de ozono fue posible, en gran medida, porque la perspectiva de una regulación impulsó la innovación y la implantación de sustitutos menos dañinos.

Gran parte de Europa se está volviendo más limpia a un ritmo superior al promedio mundial, y lo mismo ocurre con economías emergentes importantes como México, que está en medio de reformas masivas del sector energético que favorecerán una producción más limpia y eficiente. Uno de los principales objetivos del estudio del Foro, elaborado junto con la consultora Accenture, es destacar a los países que han encontrado maneras de tener éxito económico y, a la vez, ser limpios.

El estudio del Foro documenta patrones en todas las principales dimensiones del sistema energético y clasifica a los países según su desempeño energético. De manera sistemática, los países con mejores resultados han sido pequeños y cuentan con abundantes recursos hidroeléctricos. Otros, como Francia y Corea, obtienen buenos resultados con una combinación energética que incluye una gran proporción de energía nuclear.

Cada vez más, los países mejoran su desempeño energético recurriendo en mayor medida a las energías renovables. Las mejoras tecnológicas han impulsado los avances energéticos en muchos países. Según el equipo del Foro, el gasto en capacidad de generación renovable aumentó modestamente entre 2011 y 2015, pero esa inversión produjo un 40 % más de capacidad añadida y generó un tercio más de energía gracias a tecnologías mejores y más baratas. En la mayor parte del mundo, las energías renovables todavía dependen mucho de las subvenciones, por lo que esta mejora continua del desempeño será esencial para evitar que la factura de las subvenciones se dispare hasta niveles políticamente intolerables.

La noticia menos alentadora es que el ritmo al que el mundo está desvinculando las emisiones de la economía sigue siendo mucho más lento que el necesario para frenar rápidamente el calentamiento. Sin embargo, la curva de emisiones mundiales, que ha aumentado casi de forma constante desde la era industrial, ha empezado a crecer más despacio y quizá esté a punto de empezar a descender.

Por qué importa el Acuerdo de París

Las políticas que los países se comprometieron a aplicar en París —la mayoría de las cuales reflejaban en gran medida los planes que los gobiernos ya tenían— ayudarán a crear transparencia para que sea posible coordinar políticas y hacer que la curva descienda aún más.

Estas tendencias fundamentales indican que los diplomáticos deberían centrarse menos en quién está formalmente «dentro» o «fuera» del Acuerdo de París. En cambio, hay otras dos cosas mucho más importantes:

1) Pese a todos estos esfuerzos y promesas, el mundo se enfrenta a un considerable calentamiento global. El ritmo de descenso de la curva no basta para evitar un calentamiento de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, un objetivo muy debatido que pronto habrá que revisar. Las emisiones han aumentado tanto y durante tanto tiempo que ya no hay tiempo suficiente para cambiar de rumbo.

La mayoría de los diplomáticos han tenido en cuenta este hecho y han pedido a los países que intensifiquen radicalmente sus esfuerzos, incluida la rápida implantación de tecnologías que probablemente no sean viables en el mundo real. Será necesario mitigar más, pero la principal lección para los diplomáticos es centrarse aún más en cómo ayudar a las sociedades más vulnerables a adaptarse al cambio climático, que es prácticamente inevitable.

2) Los acuerdos internacionales deben ser flexibles y mejorar la cooperación frente a los problemas del cambio climático y los desafíos de las políticas relacionadas con la energía. El acierto del Acuerdo de París reside en que su enfoque ascendente está diseñado precisamente para alcanzar ese alto grado de flexibilidad.

La Administración Trump busca flexibilidad para sí misma, pero es difícil imaginar un marco mejor, o uno que cuente con el apoyo de tantas empresas mundiales. Dada la flexibilidad del Acuerdo de París, retirarse de él iría exactamente en contra de los intereses de Estados Unidos.

Desvincular rápida y completamente las emisiones de la economía no será fácil, pero muchos países y empresas intentan lograrlo de diversas maneras. Están poniendo a prueba políticas y modelos empresariales, y el resto del mundo se beneficiará si aprende las lecciones adecuadas. Este nuevo estudio del Foro puede ayudar a poner en perspectiva lo que está funcionando.

Los países en desarrollo ofrecen lecciones importantes

¿Cuáles son algunas de las principales conclusiones? Ya está claro que, aunque los países con mejor desempeño energético siguen estando en el mundo industrializado avanzado, las economías en desarrollo y emergentes también aportan lecciones importantes. Entre ellas figuran países que han encontrado maneras de racionalizar el consumo de carbón, como China. También figuran reformas favorables al mercado —como las de México— para impulsar la producción económica junto con sistemas energéticos más limpios. Y figuran países que superaron obstáculos políticos para mejorar el aprovechamiento de la energía, como Uruguay.

Más de la mitad de las emisiones mundiales provienen de economías en desarrollo y emergentes, por lo que será importante compartir estas lecciones. Al fin y al cabo, el calentamiento global es un problema de emisiones mundiales. Comprender qué funciona y cómo la coordinación internacional de políticas puede ayudar a hacer descender las curvas de emisiones será el desafío central para quienes formulan políticas.

En este proceso, Estados Unidos sigue siendo relevante, y bajo su liderazgo el Acuerdo de París podría evolucionar aún más y volverse más eficaz. Sin ese liderazgo, es probable que otros países den un paso al frente para llenar el vacío. De hecho, China ya está preparada para desempeñar ese papel, en parte porque la flexibilidad del enfoque de París coincide con la manera en que China desearía cooperar internacionalmente en una amplia gama de temas. Quizá Estados Unidos ya no desempeñe el papel fundamental que solía ocupar.

El Índice de Desempeño de la Arquitectura Energética Global 2017 está disponible aquí. Explora los resultados del informe en el mapa de calor que aparece a continuación.

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