Plantar nuevos bosques se reconoce como una poderosa solución climática natural, pero la mejor forma de lograrlo sigue siendo objeto de debate.
Nuevas investigaciones sugieren que la regeneración natural podría ser el enfoque más eficaz.
Dejar que la naturaleza siga su curso favorece las especies autóctonas y la biodiversidad a una fracción del coste de la plantación manual de árboles.
Susan Cook-Patton estaba plantando un plantón de roble rojo autóctono en su jardín trasero. Cuando terminó y dio un paso atrás para admirar un trabajo bien hecho, notó un plantón de roble rojo mucho más grande que crecía cerca. Este otro árbol había brotado de una bellota olvidada, plantada por una ardilla, y crecía sano por sí solo. Aunque a muchos nos gusta plantar árboles, momentos como este deberían recordarnos que la naturaleza lleva millones de años haciendo crecer árboles y bosques sin nuestra ayuda. De hecho, en las condiciones adecuadas, la naturaleza puede hacerlo mucho mejor y de forma más económica de lo que los humanos podrán jamás aspirar a hacerlo.
Los árboles están viviendo un momento de protagonismo, ya que cada vez más personas reconocen su capacidad para absorber CO2 de la atmósfera y almacenarlo durante largos periodos. Aunque los nuevos bosques representan una poderosa solución climática natural, existe mucha confusión y controversia sobre la mejor manera de establecer esos nuevos bosques.
Queremos desmentir el mito de que siempre es necesario plantar árboles de forma activa. Si los nuevos bosques han de formar parte de las numerosas soluciones necesarias para hacer frente al cambio climático, plantar árbol por árbol llevará más tiempo y dinero del que tenemos. Por supuesto, siempre habrá lugares que necesiten plantación –si el terreno está demasiado degradado, si no hay suficientes semillas en las inmediaciones o si queremos fomentar especies arbóreas concretas–, pero siempre deberíamos preguntarnos primero si la naturaleza puede hacer crecer los árboles sin nosotros o con solo un poco de ayuda.
La regeneración natural de los bosques consiste simplemente en dar un paso atrás y dejar que el bosque se recupere, aunque también puede implicar eliminar los factores que impiden la regeneración, como el pastoreo de vacas, las malezas agresivas o los incendios no naturales. Y esta regeneración natural conlleva enormes beneficios.
Con la colaboración de 31 expertos de todo el mundo, hemos publicado recientemente un nuevo mapa en la revista Nature que muestra el potencial de captura de carbono que supone dejar crecer los bosques en distintas zonas del planeta. Hemos comprobado que estos bosques en regeneración pueden capturar cantidades considerables de carbono, superiores a lo que se pensaba anteriormente, sobre todo en los trópicos. El mapa está disponible en Global Forest Watch y es de uso gratuito para cualquiera.
Además de capturar CO2, la regeneración natural de los bosques puede costar considerablemente menos que la plantación activa de árboles. Por ejemplo, un estudio publicado este año ha descubierto que implementar la regeneración natural asistida en la región de la Mata Atlántica de Brasil cuesta un 77 % menos que la plantación completa de árboles y podría ahorrar 90.600 millones de dólares.
La regeneración natural de los bosques también puede favorecer mejor la reinstauración de especies arbóreas locales que están mejor preparadas para sobrevivir en un lugar determinado y sostener a los numerosos organismos que se alimentan de ellas o habitan entre sus ramas y raíces. Los árboles remanentes, los setos y las cercas vivas en los pastizales pueden acelerar especialmente la recuperación de la biodiversidad y favorecer la colonización de especies más propias de los bosques maduros. En general, la recuperación de la biodiversidad aumenta con la cantidad de cubierta forestal circundante y de tierras de cultivo favorables a la biodiversidad, y disminuye con la cantidad de desarrollo urbano.
Si bien la regeneración natural de los bosques es una gran herramienta para capturar carbono y crear hábitats para la biodiversidad a una fracción del coste, para obtener los beneficios debemos mantener los bosques en pie y en crecimiento. Los bosques jóvenes en regeneración pueden ser especialmente vulnerables a volver a ser talados, porque se les considera menos valiosos o una cubierta de suelo temporal. Desarrollar herramientas financieras que incentiven el mantenimiento de los bosques en su lugar o la plantación de algunos árboles de valor comercial en bosques de regeneración natural representan posibles opciones para fomentar el mantenimiento de los bosques jóvenes. Es importante supervisar tanto los bosques de regeneración natural como los plantados para garantizar que la cubierta forestal aumenta efectivamente y, en caso contrario, adoptar medidas correctoras para mejorar los resultados. Afortunadamente, las nuevas tecnologías, como los teléfonos inteligentes, los drones y las imágenes satelitales de alta resolución, hacen más viable la supervisión generalizada de la cubierta arbórea.
Nuestro mapa publicado recientemente le dirá cuánto carbono puede almacenarse cuando las condiciones son adecuadas para la regeneración natural de los bosques. Pero la regeneración puede variar mucho de un lugar a otro. Para aquellos lugares que necesitan un poco de ayuda adicional para acelerar el ritmo de regeneración forestal, existen numerosas formas de adoptar un enfoque de «plantación ligera». Por ejemplo, podríamos despejar las gramíneas competidoras de pastizales alrededor de los plantones de árboles establecidos de forma natural, o plantar pequeños grupos de plántulas para impulsar la recuperación forestal.
Al considerar los nuevos bosques como una estrategia de mitigación climática, es importante recordar que la regeneración de árboles es solo una pieza del rompecabezas. Un clima futuro estable requiere revoluciones en nuestro sector energético y esfuerzos masivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. También exige mantener los bosques existentes como bosques. La iniciativa 1t.org del Foro Económico Mundial se centra específicamente en la conservación de los bosques, la restauración de los bosques existentes y el crecimiento de nuevos bosques, en ese orden y por una razón. Proteger los bosques existentes y mejorar su gestión es más barato y más eficaz para mitigar el cambio climático que regenerar bosques a posteriori. Sin embargo, en aquellos lugares donde ya hemos perdido nuestros bosques y donde las condiciones son adecuadas, podemos aprovechar el poder de la naturaleza para ayudar a crear un futuro en el que tanto las personas como la naturaleza puedan prosperar.






