Los envases de comida para llevar están destruyendo nuestro medio ambiente

An employee handles a customer's takeout order at a Panda Express restaurant in Los Angeles, California May 20, 2010. Panda Express, the largest Asian-themed restaurant company in the United States, is accelerating unit growth as a healing U.S. economy drives more diners into its nearly 1,300 quick-service outlets. Picture taken May 20, 2010. REUTERS/Fred Prouser (UNITED STATES - Tags: BUSINESS FOOD)
New measures need to be taken to prevent single use plastics from entering our oceans.Image: REUTERS/Fred Prouser
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Ese envase de comida para llevar que tuviste en las manos durante 10 minutos el viernes por la noche podría permanecer para siempre en el océano. Los plásticos de un solo uso son una verdadera preocupación para el planeta. El uso y el carácter desechable de artículos como los envases de alimentos y las botellas de bebidas hacen que se generen millones de toneladas de residuos plásticos. Por desgracia, gran parte de estos residuos puede llegar a los cursos de agua y los océanos.

Esta semana, el Gobierno del Reino Unido debatirá la posibilidad de introducir impuestos sobre los artículos de plástico de un solo uso, como botellas y envases de comida para llevar, para intentar reducir la cantidad de contaminación por plásticos que llega a los océanos. Esto sigue a la exitosa introducción en 2015 de la iniciativa de las bolsas de plástico de 5 peniques, que redujo el uso de bolsas de plástico en un 80 %. Esta imposición de impuestos a los plásticos de un solo uso podría ser un paso importante para mejorar el «océano de plástico» que los seres humanos han creado.

Los estudios que muestran tortugas enredadas, aves marinas con el estómago lleno de trozos de plástico y anillas de latas que se incrustan en la carne de las focas son impactantes y muestran claramente el efecto de los plásticos en la vida marina, pero la historia no termina ahí.

Image: Futurity

Imaginemos por un momento ese envase de comida para llevar del viernes por la noche. Si eres un consumidor cuidadoso, habrás comprobado si se puede reciclar antes de tirarlo a la basura. Por desgracia, muchos envases no son reciclables. Incluso algunos de los que sí lo son pueden acabar en la basura general si tienen restos de comida que no se pueden enjuagar. Y, de todos modos, ¿cuánta gente lleva detergente para platos y una esponja encima un viernes por la noche?

El exceso de estos envases entra en el sistema de residuos debido a las cantidades desmesuradas que llegan a nuestros cursos de agua desde tierra o a través de los sistemas de drenaje. Un estudio del Rozalia Project que vigiló los desagües pluviales del puerto de Boston descubrió que se liberaba un artículo de plástico al agua cada tres segundos.

Ahora imagina que ese envase de comida para llevar ha llegado al mar a través de los cursos de agua urbanos y se desplaza con las corrientes hasta alcanzar las profundidades oceánicas. En esta etapa, tu envase es un megaplástico (artículo de plástico de más de 10 cm que permanece intacto durante mucho tiempo). Estos plásticos se han fabricado para resistir el paso del tiempo y no descomponerse con facilidad. Pueden desplazarse por el planeta, llegar a enormes acumulaciones flotantes de basura, alcanzar playas remotas y quedar enterrados en la arena y los sedimentos.

Degradación y contaminación marina

Pero estos envases de comida para llevar y botellas no permanecen tal como estaban cuando los usábamos. Estos recipientes se degradan y se descomponen lentamente en macroplásticos (de 2,5 cm a 10 cm), mesoplásticos (de 5 mm a 2,5 cm), microplásticos (de menos de 5 mm) y, a veces, incluso en nanopartículas (de menos de un micrómetro, el equivalente a alrededor de 1/70 del ancho de un cabello humano promedio). Según el tamaño del envase, esto puede significar que uno solo se convierta en millones de fragmentos.

Para alcanzar este tamaño, el envase ha estado expuesto al sol, donde se produce la degradación por rayos UV. El embate de las olas, que causa daños mecánicos, contribuye a fragmentar el plástico. Además, el envase se convierte en hábitat de muchos microbios que provocan la biodegradación del plástico. A medida que las partículas plásticas pierden flotabilidad y se cubren de microorganismos, el envase se hunde, desapareciendo de la superficie del océano y descendiendo a las profundidades. Entonces, ¿es la última vez que veremos ese envase? Por desgracia, no.

En esta etapa, el envase puede ser más peligroso que nunca. Ahora, la vida marina, grande y pequeña, puede ingerir estos numerosos fragmentos, incluso en las mayores profundidades del océano. Estos microplásticos tienen una gran proporción entre superficie y volumen, lo que significa que concentran toxinas químicas en sus superficies, que luego pueden transferirse a los animales que los ingieren. Se ha observado que múltiples organismos marinos los ingieren, lo que ha generado un debate sobre si esto puede provocar efectos ecológicos tanto en los organismos como en los seres humanos que los consumen.

Lo que sí sabemos es que necesitamos investigar más cómo se degradan los plásticos en el océano y dónde acaban para comprender plenamente qué efectos pueden tener en la vida marina.

Entonces, ¿cuánto te importa realmente que la comida para llevar del viernes por la noche te la sirvan en una bandeja de plástico? ¿Sabría diferente si estuviera en un recipiente de cartón reciclado o incluso en algo tan moderno como una bandeja de bambú? Sea cual sea tu opinión, si no se toman medidas, es posible que algún día acabes comiéndote el envase de comida para llevar que desechaste.

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