Para cumplir nuestras ambiciones climáticas globales, debemos abordar el carbono incorporado

Addressing embodied carbon in housing is a scalable solution that could cut 4.6 billion tons of carbon emissions.
Addressing embodied carbon in housing is a scalable solution that could cut 4.6 billion tons of carbon emissions.Image: Getty Images
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  • Rehabilitar una casa en lugar de construir una nueva ahorra más del 68% de carbono incorporado en comparación con la nueva construcción.

  • Abordar el carbono incorporado en la vivienda es una solución escalable que podría reducir 4.6 mil millones de toneladas de emisiones de carbono y, al mismo tiempo, mejorar el estado de la vivienda a nivel mundial.

  • Abordar el carbono incorporado en la vivienda es tanto una medida de adaptación como de mitigación climática: nos protege de los desastres y, al mismo tiempo, reduce las emisiones.

Ni la vivienda ni el carbono incorporado han sido hasta ahora el centro de los esfuerzos de descarbonización en el sector de la edificación. Ha llegado el momento de cambiar esto: hacerlo mejoraría la vida de millones de personas en todo el mundo.

Los edificios y la construcción representan casi el 40% de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía, y la vivienda supone al menos el 17% de esa cifra. Para cumplir las ambiciones climáticas globales establecidas en el Acuerdo de París, el sector mundial de la edificación y la construcción debe descarbonizarse casi por completo para 2050.

Las emisiones de CO2 del sector de la edificación comprenden dos tipos: el carbono operacional, que procede de toda la energía y el agua consumidas por un activo en uso a lo largo de su ciclo de vida, como los procesos de calefacción y refrigeración; y carbono incorporado, es decir, las emisiones asociadas a los materiales y a los procesos de construcción.

Si bien la reducción de las emisiones de carbono operacional constituirá la mayor parte de las emisiones de un edificio, sus efectos en gran medida no se verán hasta que el edificio esté construido y en pleno uso, dentro de cinco, 10 o 20 años.

En cambio, al centrarse en el carbono incorporado, el sector de la edificación puede reducir significativamente las emisiones de carbono de inmediato, durante el proceso de construcción. Y al centrarse en la vivienda sencilla además de en los edificios de gran altura, estas intervenciones pueden ser equitativas y llegar a quienes más sufren los efectos del cambio climático.

Abordar el carbono incorporado es una intervención climática que refuerza la resiliencia y, al mismo tiempo, contribuye a la mitigación.Image: Build Change

Abordar el carbono incorporado: reducir las emisiones y salvar vidas

Una solución relativamente sencilla para reducir el carbono incorporado es la rehabilitación, es decir, mejorar la vivienda existente para que resista los efectos del cambio climático. En una publicación reciente, Ahorro de carbono incorporado mediante el refuerzo de viviendas existentes, los resultados de más de 300 estudios de caso analizados por Build Change demostraron que rehabilitar viviendas para resistir desastres puede ahorrar el 68% de carbono incorporado en comparación con la nueva construcción.

La rehabilitación de viviendas no solo es más eficiente en carbono, sino que también es increíblemente rentable, ya que permite ahorrar hasta el 77% de los costos y que los propietarios protejan sus activos e integren sus preferencias. Y, lo más importante: puede salvar vidas en un desastre.

Priorizar la prevención genera importantes beneficios ambientales. Las mejoras de viviendas tras un desastre suelen requerir mucho más material para las reparaciones. Por ello, el ahorro de carbono incorporado de una mejora preventiva es, en promedio, un 61% superior al de una mejora posterior a un desastre.

Escalar una solución de rehabilitación puede tener impactos ambientales significativos a nivel mundial. Incluso una sola mejora de vivienda puede ahorrar 18 toneladas métricas de carbono, lo que equivale aproximadamente a 18 vuelos de ida de Londres a Nueva York o a dejar de conducir durante cuatro años.

La conciencia crece, pero en el Sur Global se necesitan medidas

La conciencia sobre la importancia de abordar el carbono incorporado va en aumento. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente está defendiendo cada vez más su importancia a medida que la urbanización avanza a nivel mundial. Publicaciones del sector, como Architecture2030, están desarrollando formas de estimar las emisiones de carbono operacional y de carbono incorporado asociadas a la reutilización y mejora de un edificio existente o a su sustitución por una nueva construcción. Un reciente informe conjunto del Rocky Mountain Institute y del US Green Building Council ofrece recomendaciones concretas para tomar medidas que reduzcan el carbono incorporado.

La mejora de la vivienda es una medida clave de reducción de emisiones con importantes efectos climáticos positivos.Image: Build Change

Sin embargo, la mayor parte de estas medidas se ha adoptado en el Norte Global. Impulsar la reutilización de edificios para reducir el carbono incorporado en el Sur Global es fundamental, especialmente dada la combinación de una urbanización acelerada con una vulnerabilidad desproporcionada a los impactos climáticos.

Carbono incorporado y vivienda informal

Es posible impulsar medidas sobre el carbono incorporado en el Sur Global. Es clave orientar las políticas hacia incentivos que aborden tanto la informalidad como el carbono incorporado. Esto podría significar avanzar en acciones que den prioridad a la mejora de la vivienda existente dentro de los compromisos climáticos, como las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional o las hojas de ruta del sector de la edificación, así como en los marcos nacionales de urbanización, que pueden tener un enorme impacto. En algunos lugares, esto ya está en marcha.

Colombia, por ejemplo, ha publicado una Hoja de ruta hacia cero emisiones netas de carbono, que demuestra el compromiso del país con la inversión en sostenibilidad. Y el país publicó un conjunto histórico de directrices este año sobre la reducción de la vulnerabilidad de la vivienda informal. Al combinar estas iniciativas en una acción de política integrada, existe una oportunidad significativa para impulsar los compromisos globales en materia de entorno construido.

Es esencial aumentar la disponibilidad de datos sobre el carbono incorporado en la vivienda, especialmente en los países del Sur Global. Deberían introducirse las evaluaciones del ciclo de vida (ACV), que cuantifican los ahorros potenciales generados, como un medio adicional para evaluar los beneficios relativos de los distintos programas de vivienda, tanto en contextos de refuerzo posteriores a desastres como preventivos. Las ACV deberían estandarizarse y publicarse. Esto puede servir como recurso útil para cualquier proyecto de mejora financiado con fondos públicos o subvencionado, con el fin de demostrar los impactos ambientales, así como para que los inversores en vivienda de propiedad privada demuestren el impacto positivo general de la inversión.

La prevención es clave. Los gobiernos y los propietarios deberían rehabilitar sus viviendas de forma preventiva, antes de que ocurra un desastre. Las políticas deberían incentivar la mitigación antes de que se produzca el próximo desastre. Dado que los materiales adicionales necesarios para las reparaciones en escenarios posteriores a un desastre aumentan significativamente las emisiones, no se trata solo de una medida de protección de sentido común, sino que es bueno para el medio ambiente.

En este momento, lo fundamental es que los países tomen medidas decisivas para rehabilitar las viviendas y que resistan los desastres, y que actúen con urgencia. Mediante inversiones para escalar las acciones, junto con el reconocimiento del desafío que surge en la intersección entre el carbono incorporado y la vivienda informal, tenemos la oportunidad de ahorrar 4.8 gigatoneladas de emisiones de CO2 y, al mismo tiempo, abordar las más de 268 millones de viviendas inadecuadas en todo el mundo. Abordar el carbono incorporado es una gran solución para reducir las emisiones que pasa desapercibida; actuar sobre ella mejorará la vida cotidiana de millones de personas.

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