Los votantes suizos se han pronunciado a favor de sustituir la energía nuclear por energía renovable, pese a las advertencias de que la transición elevará las facturas de los hogares.
Las cinco centrales nucleares de Suiza cubren un tercio de las necesidades energéticas del país, pero se acercan al final de su vida útil. El Gobierno había propuesto abandonar la energía nuclear en favor de las renovables.
El domingo 21 de mayo de 2017, la ciudadanía pudo pronunciarse sobre los planes, y más del 58 % de los votantes respaldó la reforma energética, que se pondrá en marcha a principios del próximo año.
La Estrategia Energética 2050 tiene como objetivo cuadruplicar la producción de energía solar, eólica, de biomasa y geotérmica para 2035. La primera central nuclear se cerrará en 2019.
El grado de apoyo de los consumidores al cambio resulta algo sorprendente, dado que probablemente hará que la gente pague más por la energía.
Sin embargo, esto demuestra que existe un considerable apoyo público a formas más respetuosas con el medio ambiente de abastecer los hogares de energía, independientemente del aumento del coste.

¿Qué ocurrirá cuando se abandone la energía nuclear?
La primera de las cinco centrales nucleares de Suiza se apagará dentro de dos años y las demás lo harán poco después.
En este momento, apenas el 4,3 % de la generación eléctrica suiza procede de fuentes renovables; esta cifra aumentará de 2.831 gigavatios hora (GWh) a 11.4000 GWh en los próximos 18 años.
Para garantizar que las empresas de energía renovable puedan aprovechar al máximo el cambio legislativo, se concederán 120 millones de francos suizos (122,21 millones de dólares) al año a las compañías hidroeléctricas que registran pérdidas, para ayudarlas a competir.
Se liberarán otros 60 millones de francos (61,4 millones de dólares) para subvencionar nuevas centrales hidroeléctricas o renovar las existentes si este plan para abandonar la energía nuclear tiene éxito.
Uno de los argumentos esgrimidos por el Partido Popular Suizo —principal opositor a la abolición de la energía nuclear en Suiza— era que un mayor número de turbinas eólicas y paneles solares afearía el paisaje.
Sin embargo, la nueva ley otorga a las energías renovables la categoría de «interés nacional», lo que facilita superar las impugnaciones legales relacionadas con el impacto ambiental o estético del proyecto.

¿Cuánto costará?
La energía renovable no es barata y habrá que conseguir fondos considerables para impulsar la iniciativa.
Se elevarán los cargos a los usuarios de electricidad para recaudar 480 millones de francos (491,2 millones de dólares) al año y subvencionar la producción de energía solar, eólica, de biomasa, geotérmica e hidráulica.
Mientras tanto, se recaudarán fondos mediante un impuesto vigente sobre los combustibles fósiles para generar 150 millones de francos adicionales (153,5 millones de dólares) al año y contribuir a financiar un programa de eficiencia energética.
Queda por ver exactamente cuánto más tendrán que pagar los hogares suizos por la energía verde tras el abandono de la energía nuclear.
La ministra de Energía, Doris Leuthard, ha afirmado que el plan costaría a una familia promedio unos 40 francos (41 dólares) más al añoen forma de un recargo mayor por el uso de la red.
Sin embargo, el Partido Popular Suizo, que convocó la votación pública, ha calculado que las facturas de energía podrían aumentar hasta 3.200 francos (3.275 dólares) al año por cada hogar de cuatro personas.
¿Se están pasando a las renovables otros países?
Suiza no es el primer país en abandonar la energía nuclear, y es poco probable que sea el último.
El desastre de Fukushima Daiichi de 2011 en Japón, que provocó tres fusiones nucleares, hizo que países de todo el mundo prestaran atención a los peligros asociados con la energía nuclear.
Hasta el accidente de Fukushima, la energía nuclear se consideraba habitualmente una parte importante de un futuro con bajas emisiones de carbono. Pero el incidente ha cambiado la percepción.
Desde entonces, Alemania ha cerrado de forma permanente ocho de sus 17 reactores y aspira a abandonar por completo la energía nuclear para 2022; Italia ha votado por seguir sin energía nuclear y España ha prohibido la construcción de nuevos reactores.
Por su parte, países como Australia, Austria, Dinamarca, Irlanda, Nueva Zelanda y Noruega no tienen centrales nucleares y siguen oponiéndose a la energía atómica.
El histórico voto en Suiza significa que no pasará mucho tiempo antes de que otro país se sume a esa lista.





