4,2 millones de muertes prematuras fueron causadas por el aire contaminado.
El 91 % de la población respira aire que no cumple las directrices de calidad de la OMS.
Un estudio del Reino Unido ha descubierto una planta que podría ayudar a reducir los niveles de contaminación.
Según el estudio, el Cotoneaster franchetii es al menos un 20 % más eficaz que otros arbustos para absorber la contaminación.
Nueve de cada diez personas en todo el mundo viven en lugares cuya calidad del aire está por debajo de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud. El aire contaminado mata a millones de personas cada año, reduciendo varios años la esperanza de vida de muchísimos niños y provocando afecciones respiratorias debilitantes.
Entre las fuentes de aire sucio se encuentran las emisiones industriales, la quema de combustibles fósiles, otros contaminantes presentes en los hogares y diversas actividades de viaje y transporte. En muchas ciudades y pueblos, una de las causas más evidentes y obvias de la contaminación atmosférica es el automóvil.
Ahora, la Royal Horticultural Society (RHS) del Reino Unido afirma haber identificado una posible "superplanta" capaz de absorber eficazmente las emisiones del tráfico intenso.
Vegetación densa y pilosa
El Cotoneaster franchetii es un arbusto denso y perennifolio, con hojas gruesas y brillantes de un verde oscuro cubiertas de diminutas fibras parecidas a pelos. En comparación con otras plantas comunes en el Reino Unido, el cotoneáster naranja, como se le llama a veces, es "al menos un 20 % más eficaz para absorber la contaminación".
La RHS descubrió que un metro lineal de matorral denso de cotoneáster podría absorber una cantidad de contaminación equivalente a un trayecto en automóvil de 800 km en tan solo siete días.
"En las principales carreteras urbanas con tráfico intenso, hemos comprobado que las especies con copas más complejas y densas, y con hojas rugosas y pilosas, como el cotoneáster, eran las más eficaces", afirma la doctora Tijana Blanusa, investigadora principal de la RHS.
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"Seguimos identificando nuevas "superplantas" con cualidades únicas que, combinadas con otra vegetación, aportan beneficios adicionales y proporcionan hábitats muy necesarios para la fauna silvestre", añade Alistair Griffiths, director de Ciencia y Colecciones de la RHS.
Otras posibles superplantas incluyen la hiedra, que, según la RHS, ayuda a refrescar los edificios cuando crece en las paredes, y el espino y el ligustro, que ayudan durante las intensas lluvias estivales a reducir las inundaciones localizadas.
"Si se plantan en jardines y espacios verdes, allí donde estos problemas ambientales son más frecuentes", afirma el profesor Griffiths, "podríamos marcar una gran diferencia para mitigar el cambio climático y adaptarnos a él".
La necesidad de árboles
Según datos del Foro Económico Mundial, antes había alrededor de 6 billones de árboles en la Tierra. A pesar de los esfuerzos por frenar la marea mundial de la deforestación, se pierden en torno a 15 000 millones de árboles cada año, y se estima que el número total de árboles en el mundo ha descendido a 3 billones.
En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2020 celebrada en Davos, se presentó la Trillion Tree Platform (1t.org) .
Concebida como un plan para apoyar la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas (2021-2030), 1t.org pretende impulsar el apoyo a la plantación de árboles en todo el mundo. El objetivo final es conservar, restaurar y cultivar 1 billón de árboles para 2030.
El panorama de la contaminación
Los árboles y las plantas son fundamentales para la salud del planeta por muchas razones, entre ellas su papel en la captura de carbono, la regulación de las temperaturas y su función como barreras contra las inundaciones.
También son esenciales para filtrar la contaminación atmosférica , un riesgo significativo para la salud en todo el mundo. En una investigación independiente realizada en el Reino Unido, la RHS descubrió que la contaminación atmosférica afecta a una de cada tres personas.
En los países de bajos ingresos, la situación es considerablemente peor. De los 4,2 millones de personas cuyas vidas se vieron truncadas por el aire contaminado en 2016, la Organización Mundial de la Salud afirma que el 91 % vivía en países de ingresos bajos y medianos, con la mayor concentración en el Sudeste Asiático y la región del Pacífico Occidental.
Reducir la contaminación atmosférica puede ayudar a disminuir la incidencia de enfermedades como el ictus, las cardiopatías, el cáncer de pulmón y dolencias respiratorias como el asma, todas ellas responsables de las cifras de muertes prematuras.
Los sistemas de transporte más ecológicos, una mayor eficiencia energética, una generación de energía más limpia, más energías renovables y menores emisiones contribuirán a ello. Y también lo hará un mayor compromiso con la mejora ecológica de los entornos urbanos mediante más plantas, arbustos y árboles.






