La economía espacial tiene un valor de al menos 469.000 millones de dólares, según un nuevo informe.
El término «economía espacial» abarca los bienes y servicios producidos en el espacio para su uso en el espacio.
La infraestructura digital en el cielo ha beneficiado a muchas industrias y está contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.
Sin embargo, preocupa la cantidad de basura espacial en la órbita terrestre, que, según la NASA, suma ya 9.000 toneladas.
La carrera espacial comenzó como una competición entre dos superpotencias, pero ahora hay 90 países que operan en el espacio.
Otro cambio desde que el ser humano pisó la Luna por primera vez en 1969 es que, gracias a la reducción de los costes, ya no solo los gobiernos pueden permitirse enviar cohetes y satélites al espacio. Numerosas empresas del sector privado invierten ahora en programas espaciales, en busca de todo tipo de objetivos, desde avances científicos hasta oportunidades de negocio potencialmente lucrativas.
Se estima que actualmente hay más de 10.000 empresas y unos 5.000 inversores que participan en la industria espacial.
La economía espacial está en auge
El término «economía espacial» abarca los «bienes y servicios producidos en el espacio para su uso en el espacio, como la extracción de materiales de la Luna o de asteroides», según Harvard Business Review. La OCDE la define como cualquier actividad que implique «explorar, investigar, comprender, gestionar y utilizar el espacio».
The Space Report 2022, de la Space Foundation, estima que la economía espacial tuvo un valor de 469.000 millones de dólares en 2021 — un 9 % más que el año anterior. Según el informe, en los primeros seis meses de este año se pusieron en órbita más de 1.000 naves espaciales, más que las lanzadas durante los primeros 52 años de exploración espacial (1957-2009).
Pero el sector espacial no solo crece por sí mismo: también está demostrando ser un factor clave para impulsar el crecimiento y la eficiencia en otros sectores. La Agencia Espacial Europea señala que el despliegue de nuevas infraestructuras espaciales ha beneficiado a industrias como la meteorología, la energía, las telecomunicaciones, los seguros, el transporte, el sector marítimo, la aviación y el desarrollo urbano.
Según el informe, la mayor parte de este dinero procedía del sector privado y no del público; se estima que las empresas espaciales generaron más de 224.000 millones de dólares con los productos y servicios que ofrecen.
Según el informe de la Space Foundation, también ha aumentado la inversión pública en proyectos espaciales en todo el mundo. El año pasado, el gasto total de los gobiernos en programas espaciales militares y civiles se disparó un 19 %. India aumentó su gasto un 36 %, China invirtió un 23 % más y Estados Unidos destinó otro 18 % a iniciativas espaciales.
La innovación impulsa la economía espacial
Lo que ocurre hoy se ha descrito como un «renacimiento espacial»: un período en el que la innovación tecnológica está reduciendo considerablemente los costes y creando nuevas capacidades.
En mayo, Will Marshall, director ejecutivo de Planet Labs, dijo en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos que el precio de los cohetes se había reducido a una cuarta parte en la última década. Las empresas que antes quizá tenían que pagar cientos de miles de dólares para poner un satélite en el espacio ahora pueden hacerlo por una fracción de ese coste, gracias a la disponibilidad de componentes más baratos.
Marshall afirma que esto significa que ahora producimos imágenes de la Tierra que cubren una superficie 10 veces mayor que hace cinco años y que se transmite por todo el planeta un ancho de banda de comunicaciones 10 veces superior.
También señala que la mejora de las imágenes aumenta la rendición de cuentas. Por ejemplo, los datos de satélites comerciales ofrecen una vista aérea del conflicto en Ucrania, lo que permite al mundo presenciar y documentar los acontecimientos sobre el terreno a medida que suceden.
Según Marshall, las imágenes satelitales también permiten a los agricultores vigilar sus cultivos, a las empresas hacer seguimiento de su desempeño en materia ambiental, social y de gobernanza, y a los gobiernos controlar las emisiones de CO2.
Resolver el problema de los residuos espaciales
Sin embargo, los casi 9.000 toneladas de equipos que se han enviado al espacio están creando sus propios problemas. Según la NASA, hay más de 100 millones de fragmentos de basura espacial —de un milímetro o más— que orbitan la Tierra.
Estos residuos pueden incluir naves espaciales fuera de servicio, equipos abandonados y restos de misiones. Como viajan a velocidades de hasta 17.500 millas por hora (28.160 kilómetros por hora), incluso un fragmento diminuto puede dañar un satélite o una nave espacial.
La NASA afirma que, en promedio, durante los últimos 50 años, cada día ha vuelto a caer a la Tierra un fragmento de basura espacial. Sin embargo, señala que estos fragmentos caen principalmente en los océanos o en regiones deshabitadas, y que nunca se ha confirmado que hayan causado lesiones graves a personas o daños materiales importantes.
La Calificación de Sostenibilidad Espacial del Foro Económico Mundial (SSR, por sus siglas en inglés) busca fomentar un comportamiento responsable en el espacio aumentando la transparencia de los esfuerzos de las organizaciones por mitigar los residuos espaciales. La SSR otorgará una puntuación que represente la sostenibilidad de una misión en relación con la mitigación de residuos y su alineación con las directrices internacionales.







