A las pequeñas empresas les falta financiación para ser sostenibles. Así podemos ayudarlas

Workers carry solar panels at a solar power plant in Anhui province, China
Research shows that companies make more money when they invest in sustainability.Image: REUTERS/Stringer
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La sostenibilidad fue en su día una palabra de moda que se incluía en los informes de responsabilidad social corporativa y luego se olvidaba rápidamente. Ya no es así.

Los accionistas están aumentando la presión sobre la dirección para que aborde los problemas sociales y ambientales. El cambio climático y las políticas destinadas a mitigarlo están a punto de transformar profundamente grandes industrias, desde la silvicultura hasta la confección de prendas. Las investigaciones muestran que las empresas ganan más dinero cuando invierten en sostenibilidad. Los consumidores quieren comprar productos de empresas que aplican prácticas comerciales socialmente responsables.

Todo esto ayuda a explicar por qué los directores ejecutivos consideran cada vez más la sostenibilidad su máxima prioridad. Una encuesta reveló que el 91% de los directores ejecutivos consideraba importante garantizar la integridad de las cadenas de suministro: las redes de empresas que proporcionan los bienes y servicios que las corporaciones utilizan para fabricar sus productos.

El impulso a la sostenibilidad beneficia a los trabajadores y al medio ambiente. Pero también plantea desafíos para las pequeñas empresas que abastecen a grandes corporaciones y desempeñan un papel vital en las economías de los países pobres. Estas pequeñas y medianas empresas (pymes) no cuentan con el dinero necesario para adaptarse a las nuevas realidades comerciales.

Costos y beneficios de las normas de sostenibilidad

Las cadenas globales de valor se rigen cada vez más por normas de sostenibilidad. Algunas de estas normas las establecen las corporaciones. Otras las fijan los gobiernos nacionales. También hay normas voluntarias, como las establecidas por los sistemas de etiquetado de productos de comercio justo y orgánicos.

Sea cual sea su origen, las normas de sostenibilidad implican costos. Por ejemplo, para cumplir las normas ambientales en la fabricación textil, las pymes quizá tengan que comprar máquinas nuevas de bajo consumo energético o utilizar productos químicos no tóxicos y costosos en sus tintes. Por su parte, puede que se exija a los productores agrícolas que suban los salarios, construyan instalaciones más cómodas para los trabajadores o inviertan en prácticas agrícolas que utilicen los recursos de manera eficiente.

Estas prácticas cuestan dinero. Un estudio de 16 países emergentes calculó que el cumplimiento de las normas costaba alrededor de US$425,000 por empresa, en gran parte debido al aumento del gasto en mano de obra y capital. Además, no se trata de gastos únicos. Las pymes deben invertir dinero con el tiempo para mantener y documentar su cumplimiento. Incluso las normas de certificación voluntaria cuestan dinero para obtenerlas y mantenerlas; basta pensar en las auditorías necesarias para documentar el cumplimiento continuo.

Es importante señalar que hay pruebas de que las empresas que cumplen las normas acceden mejor a los mercados, atraen una mayor demanda de sus bienes y servicios y, en última instancia, ganan más dinero. Un estudio concluyó que los exportadores de productos agrícolas de África subsahariana ganaron €2.6 millones más de lo que habrían ganado si no hubieran cumplido las normas. Los trabajadores también se benefician de mejores condiciones. Las enfermedades relacionadas con los pesticidas y los gastos de salud se desplomaron en Kenia después de que pequeños agricultores exportadores cumplieran las normas de exportación.

Las pymes necesitan ayuda financiera para cumplir las normas de sostenibilidad e incorporarse a las cadenas globales de valor

Las pymes rara vez reciben ayuda de las corporaciones a las que venden —o de otros socios de la cadena de suministro— para invertir en mejores normas sociales y ambientales. El Centro de Comercio Internacional estudió los costos de obtener la certificación de sostenibilidad y concluyó que los productores asumen por sí solos la gran mayoría de estos gastos.

Tampoco es una opción realista para las pymes obtener un préstamo de una institución financiera formal, como un banco. La IFC estima que las pymes de los países emergentes sufren un déficit de financiación superior a $2 trillion, y que hasta el 70% de las pymes formales no reciben servicios o reciben servicios insuficientes del sector financiero formal. Según una encuesta, las empresas de países de bajos ingresos señalaron que el acceso a la financiación era el mayor obstáculo para participar en las cadenas globales de valor.

La falta de financiación socava la participación en las cadenas globales de valor.Image: Fuente: Reproducido de Cusolito, Safadi y Taglioni (2016).

Esta falta de crédito no solo perjudica a las empresas. También repercute en los países y sus ciudadanos. Las pymes representan una parte importante del empleo y del PIB en las economías emergentes. Al mismo tiempo, las cadenas globales de valor abarcan hasta el 80% del comercio mundial, según una estimación. La falta de financiación para las pymes y su consiguiente incapacidad para incorporarse a las cadenas globales de valor debilitan el crecimiento económico y la competitividad en los países de bajos ingresos.

Opciones para ayudar a las pymes a acceder a financiación e incorporarse a las cadenas globales de valor

Hay señales alentadoras de que las pymes están encontrando nuevas formas de acceder a la financiación que necesitan. Pero aún queda mucho por hacer. Estas son algunas consideraciones de política:

Las grandes empresas y los compradores pueden ofrecer mejores condiciones y pedidos más grandes a los proveedores a cambio de que mejoren sus prácticas de sostenibilidad. Ofrecer incentivos financieros a los proveedores —como pedidos más grandes o precios más altos— puede ser un fuerte estímulo para que estas empresas inviertan en normas de sostenibilidad más estrictas. El uso de nuevas tecnologías, como las facturas electrónicas, puede acelerar los pagos a los proveedores y ayudar a las pequeñas empresas a construir el historial crediticio que necesitan para acceder a financiación de otras fuentes.

Los prestamistas y los inversores deberían considerar el desempeño en materia de sostenibilidad para evaluar la elegibilidad crediticia. Dado que hay pruebas de que la sostenibilidad hace que las empresas sean más rentables y productivas, es razonable pensar que las empresas sostenibles deberían tener mayor capacidad para devolver los préstamos. A menudo, las pymes deben presentar documentación detallada para obtener la certificación de comercio justo u otros sistemas de sostenibilidad. Los prestamistas podrían utilizar esos datos de sostenibilidad para evaluar la solvencia.

Los gobiernos pueden establecer directrices mínimas de sostenibilidad para las contrataciones públicas a nivel nacional. Al utilizar su considerable poder adquisitivo, los gobiernos podrían alentar a los proveedores a cumplir las normas laborales y ambientales.

Las instituciones internacionales de financiación del desarrollo pueden utilizar diversos productos financieros, junto con asistencia técnica, para ayudar a los prestamistas a pymes a aplicar evaluaciones de normas y sistemas de gestión ambiental y social.

Los gobiernos, las instituciones financieras y las empresas pueden colaborar para apoyar modelos de financiación que animen a las pymes a mejorar sus procesos de producción y cumplir las normas de sostenibilidad de las cadenas globales de valor. Por ejemplo, algunos grandes compradores internacionales han empezado a ofrecer mejores condiciones de financiación de la cadena de suministro a sus proveedores a cambio de que cumplan normas más estrictas en materia ambiental, laboral, de salud y de seguridad. Puma, fabricante alemán de calzado y ropa, lanzó recientemente un acuerdo de este tipo con BNP Paribas y la empresa de tecnología financiera GT Nexus. Si los proveedores obtienen una puntuación alta en la auditoría social y ambiental de Puma, reciben por adelantado una mayor parte del importe de la factura, lo que puede reducir sus costos de financiación.

Fomentar el cumplimiento de las normas de sostenibilidad puede ayudar a las empresas a ser más competitivas, mejorar la vida de los trabajadores y proteger el medio ambiente. Es beneficioso para todos.

El nuevo estudio del G20, realizado por la Alianza Global para la Inclusión Financiera (GPFI), aborda los temas expuestos en este artículo. Para leer el informe, haga clic aquí.

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