La recuperación de las poblaciones de tortugas es un triunfo para los esfuerzos de conservación de Seychelles

A sea turtle on a beach.
Once nearly extinct, green turtles in Seychelles are thriving again.Image: UNSPLASH/ Amanda Phung
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  • La protección brindada a las tortugas verdes de Seychelles en 1968 ayudó a salvar a una especie que estaba siendo cazada casi hasta su extinción.

  • Dejar tranquilas a las tortugas ha convertido el atolón de Aldabra en el segundo mayor lugar de reproducción de tortugas marinas del mundo.

  • Desde entonces, se han producido recuperaciones similares de las poblaciones de tortuga verde en Australia, Costa Rica, Hawái, México y la isla Ascensión.

No siempre es fácil evaluar si las medidas de conservación de la fauna han funcionado. Pero hemos descubierto que las tortugas verdes de Seychelles, que antes eran cazadas casi hasta su extinción, vuelven a prosperar. Y todo se debe a la protección crucial que se brindó a la especie hace unos 50 años.

Hoy en día, las tortugas marinas son un querido símbolo de la conservación; su imagen se utiliza en todo el mundo para recordarnos por qué debemos limpiar y proteger nuestros océanos. Pero en 1888, la carne de tortuga era un alimento habitual, y la sopa de tortuga era un manjar muy popular en toda Europa.

Uno de los caladeros de caza más populares era el archipiélago de Seychelles, en el oeste del océano Índico, y en particular, un lugar aislado llamado atolón de Aldabra, uno de los mayores atolones del mundo.

Alrededor de 12.000 tortugas al año eran cazadas, lo que hizo que la población de tortugas verdes de Aldabra (Chelonia mydas) cayera a niveles críticamente bajos: los estudios realizados entre 1967 y 1968 no hallaron ningún indicio de actividad de anidación reciente ni antigua en la playa del asentamiento, el lugar elegido para capturar tortugas que anidaban.

Ese fue un punto de inflexión para Aldabra.

La Royal Society (una prestigiosa organización científica del Reino Unido) recomendó que el atolón se convirtiera en una reserva natural con protección total para las tortugas. El 13 de agosto de 1968 se aplicó el Reglamento de protección de la tortuga verde en todo el territorio (que entonces estaba bajo dominio británico, pero obtuvo la independencia en 1976). Desde entonces, se han establecido muchas otras designaciones de áreas protegidas en reconocimiento de la importancia de Aldabra para el mundo natural, incluida su selección como sitio del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1982.

Gracias a todas estas medidas, las tortugas verdes han permanecido en gran medida sin perturbaciones en Aldabra desde 1968, y el efecto de la protección ha sido asombroso. Como informamos en nuestro reciente estudio publicado en la revista Endangered Species Research, Aldabra tiene ahora la segunda mayor población reproductora de tortugas verdes de la región occidental del océano Índico.

Seguimiento de las tortugas

Desde la década de 1970, la Seychelles Islands Foundation (SIF), un fideicomiso público que asumió la gestión de Aldabra en 1979, ha trabajado con la Dra. Jeanne Mortimer, científica especializada en tortugas, en un riguroso programa de seguimiento de rastros para registrar la recuperación de las tortugas.

'Una recuperación asombrosa: ahora anidan entre 3000 y 5000 tortugas marinas hembra en Aldabra cada año'Image: The Conversation/AJ Burt

El trabajo de seguimiento abarcó todo el atolón, con estudios más frecuentes en la playa del asentamiento, de 2 km. Cada mañana, un guardaparques de Aldabra la recorre para contar las «salidas de tortugas para anidar»: cuando una hembra sale del mar para intentar anidar. Se registran contando los rastros que las tortugas dejaron en la playa la noche anterior. Cada hembra deja un rastro de ida y otro de vuelta, y los guardaparques pueden distinguir cuándo ha puesto huevos y cuándo ha desistido del intento.

Entre 1980 y 2019 se registraron más de 128.000 rastros de tortugas en 44.000 estudios de rastros. Así, bajo la dirección del profesor Brendan Godley, trabajamos con la SIF para analizar este enorme conjunto de datos.

Se descubrió que los nidos de tortuga verde habían aumentado entre un 410 % y un 665 % desde las primeras estimaciones de 1968: de unos 2.500 a cerca de 15.000 nidos al año en 2019, lo que representa una tasa anual estimada de crecimiento del 2,6 % en el número de nidos. Esto equivale a entre 3.000 y 5.000 tortugas hembra que anidan cada año en Aldabra actualmente, ya que cada hembra anida varias veces por temporada.

Cabe destacar que el mayor aumento se observó en la playa del asentamiento, la más larga del atolón y, históricamente, la más afectada por la explotación.

Las estimaciones de la población de tortugas de Aldabra antes del máximo de explotación alcanzaban hasta 8.000 hembras anidadoras al año, lo que sugiere que la población actual podría volver a duplicarse.

También descubrimos muchos otros patrones interesantes en los datos detallados.

Las hembras abandonaron casi el doble de intentos de anidación debido a obstáculos en la playa, como taludes escarpados causados por la erosión costera y, posiblemente, también al aumento de la basura que llega a las playas.

Cada mañana se vigilaban en Aldabra los rastros que dejaban las tortugas marinas hembra.Image: The Conversation/Rich Baxter

También observamos un posible cambio en los patrones de anidación de las tortugas, cuya actividad máxima se producía más avanzado el año, quizá debido a un cambio en su temporada reproductiva causado por el cambio climático.

Más historias de éxito en la conservación de animales

Desde entonces, se han registrado recuperaciones similares en las poblaciones de tortugas verdes de Australia, Costa Rica, Hawái, México y la isla Ascensión. Todos estos éxitos ponen de relieve el valor de proteger las zonas de anidación para la recuperación de las especies.

Y los beneficios no terminan ahí. La protección de los hábitats de Aldabra ha sido un salvavidas no solo para las tortugas marinas de la región, sino también para toda una variedad de otras especies, entre ellas la emblemática tortuga gigante de Aldabra, que también estuvo al borde de la extinción debido a la captura intensiva en Aldabra. Ahora cuenta con la mayor población de tortugas gigantes del mundo.

El atolón también es el único lugar de Seychelles donde se encuentran dugongos —mamíferos marinos emparentados con los manatíes—, algo que probablemente está relacionado con los saludables lechos de pastos marinos que las tortugas mantienen al pastar.

La importancia de las tortugas marinas para los ecosistemas está ampliamente reconocida, pero estos animales emblemáticos siguen afrontando numerosas amenazas graves que ninguna medida de protección en Aldabra puede detener, como la pesca insostenible, el cambio climático y la contaminación por plásticos.

Sin duda, los lugares protegidos son una herramienta crucial para la recuperación y la salud de los ecosistemas regionales, y la historia de Aldabra puede servir de inspiración para los esfuerzos de conservación en todo el mundo. Demuestra que, si se les da la oportunidad, los animales tienen una extraordinaria capacidad para recuperarse al borde de la extinción.

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