El comercio ilícito pone en peligro el medioambiente, el Estado de derecho y los ODS. Necesitamos una respuesta global

A representative of the Cambodian authorities prepares confiscated drugs for burning during a ceremony to mark the International Day against Drug Abuse and Illicit Trafficking, in Phnom Penh, Cambodia, June 26, 2019. REUTERS/Samrang Pring - RC19D571ABF0
Economic leakages from illicit trade, such as drug trafficking, create an annual drain on the global economy of $2.2 trillion.Image: REUTERS/Samrang Pring
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Un lado oscuro de la globalización ha sido la alarmante aparición del comercio ilícito, que se opone directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Desde el contrabando, la falsificación y la evasión fiscal hasta la trata de personas y de fauna silvestre, el comercio ilícito frena el progreso, aumenta los costes y aleja aún más los objetivos.

Aunque hasta ahora los datos sobre esta actividad clandestina han sido escasos, existen pruebas cada vez más abundantes de las pérdidas económicas, sociales y ambientales que puede causar. En conjunto, las fugas económicas derivadas del comercio ilícito suponen una merma anual de 2,2 billones de dólares para la economía mundial, cerca del 3 % de la economía del planeta. Si el comercio ilícito fuera un país, su economía sería mayor que la de Brasil, Italia y Canadá, y tan grande como la de México e Indonesia juntas.

El comercio ilícito afecta de manera significativa a todos los aspectos de los ODS

Supone una triple amenaza para la financiación del desarrollo, ya que desplaza la actividad económica legítima, priva a los gobiernos de ingresos destinados a inversiones en servicios públicos esenciales e incrementa los costes de alcanzar los ODS al erosionar los avances ya logrados. Uno de los mayores productores de petróleo del mundo pierde hasta el 30 % de sus productos petrolíferos refinados por robo, desvío y contrabando hacia países vecinos. Para agravar el problema, su gobierno deja de percibir los ingresos fiscales asociados y gasta miles de millones en frenar este comercio ilícito de petróleo.

El comercio de productos falsificados pone en riesgo a los consumidores y menoscaba la salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud, solo los antipalúdicos de calidad inferior y falsificados causan más de 100.000 muertes al año en el África subsahariana. La neumonía que no se trata debido a medicamentos ilícitos falsificados, de calidad inferior o de otro modo ineficaces puede costar la vida a 150.000 niños en todo el mundo cada año , cifra que equivale aproximadamente al número total de muertes en accidentes aéreos desde la década de 1920 hasta hoy, pero que recibe mucha menos atención mediática.

El comercio ilícito empuja a las especies en peligro al borde de la extinción y causa daños irreversibles a los ecosistemas

Por ejemplo, la tala ilegal, con un valor anual estimado de hasta 157.000 millones de dólares, es el delito más lucrativo del mundo relacionado con los recursos naturales. Puede representar más de la mitad de todas las actividades forestales en bosques tropicales importantes, como la cuenca del Amazonas, África Central y el sudeste asiático, lo que la convierte en un importante factor perjudicial en la lucha contra el cambio climático.

El comercio ilícito supone una grave amenaza para el Estado de derecho

Los vínculos entre el comercio ilícito y la delincuencia organizada están bien documentados, desde las redes de trata de personas y el contrabando de tabaco hasta el robo de combustible por parte de cárteles de la droga y la participación de mafias y grupos delictivos organizados en el comercio de productos falsificados.

Estas lacras debilitan la aplicación de la ley y desestabilizan comunidades y economías. Quizás lo más preocupante sean los vínculos con la financiación del terrorismo, que aumentan las amenazas a la seguridad nacional y mundial.

En efecto, el comercio ilícito no es un problema limitado a los países en desarrollo. Todos los países sufren esta amenaza; lo único que varía es la magnitud del problema.

La plaga del comercio ilícito está ampliamente reconocida por los organismos de gobernanza mundial. Actualmente, no menos de 20 organizaciones intergubernamentales abordan esta cuestión, en gran medida por sector o por materia.

Nuestra preocupación por el comercio ilícito es compartida, pero nuestros esfuerzos están dispersos

Aunque cada forma de comercio ilícito tiene sus propias características y factores impulsores, a menudo observamos que los mismos grupos criminales utilizan las mismas rutas, los mismos medios de transporte y los mismos métodos de ocultación detrás de múltiples formas de comercio ilícito.

Un enfoque fragmentado para combatir el comercio ilícito también nos impide considerar la naturaleza interconectada del problema y apreciar los elementos comunes y los puntos de convergencia entre sectores.

El resultado es una respuesta internacional desarticulada, con poco trabajo transversal, ya sea en forma de recursos compartidos o de recomendaciones conjuntas dirigidas a los gobiernos nacionales. Esto socava una respuesta gubernamental más eficaz al problema.

Además de los gobiernos y las organizaciones internacionales, el sector privado también debe desempeñar un papel fundamental. El sector privado no solo se ve gravemente afectado por el comercio ilícito, sino que forma parte de la solución a través de las tecnologías que desarrolla y de las medidas que puede adoptar para proteger y asegurar las cadenas de suministro.

Es evidente la necesidad de un nuevo enfoque intersectorial para abordar el comercio ilícito. Es fundamental vincular las iniciativas existentes. Se necesita un foro mundial que actúe como centro de conexión para explorar las dimensiones multidisciplinarias.

Reconocemos el problema y debemos actuar. Nuestro diálogo sobre el comercio ilícito es un intento de iniciar las conversaciones que nos permitirán avanzar hacia la creación de un frente común.

Debemos abordar a escala mundial los mecanismos comunes del comercio ilícito para defender la misión de alcanzar los ODS. Solo entonces podremos proteger a las personas y sus medios de vida de esta plaga mundial.

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