Muchos miembros de la comunidad científica creen que, si la población estadounidense estuviera mejor informada sobre la ciencia que hay detrás del cambio climático y las cuestiones energéticas, sus opiniones coincidirían más con las de los expertos científicos. Sin embargo, el grado de conocimiento científico de las personas solo se correlaciona de forma limitada e irregular con sus actitudes sobre el clima y la energía, mientras que la afiliación partidista influye más en sus creencias, según una encuesta de 2016 del Pew Research Center.
Desde hace al menos una década, las encuestas de opinión pública han revelado profundas divisiones políticas en torno al clima y la energía. La encuesta de 2016 mostró que estas divisiones abarcaban todas las dimensiones del debate climático: desde las causas del cambio climático y sus posibles soluciones hasta la confianza de la gente en la comprensión del tema por parte de los científicos del clima y en las motivaciones que impulsan sus investigaciones.
Estas orientaciones políticas parecen servir de punto de referencia para la manera en que el conocimiento influye en las actitudes de las personas. Este patrón coincide con una amplia bibliografía académica que sugiere que las visiones políticas del mundo moldean la influencia del conocimiento científico en las actitudes sobre cuestiones relacionadas con el clima.

El nivel de conocimiento científico de las personas ayuda, hasta cierto punto, a explicar sus creencias sobre el cambio climático, pero la relación es compleja. Las opiniones públicas sobre los posibles daños del cambio climático presentan profundas divisiones políticas. La mayoría de los demócratas con un nivel medio o alto de conocimiento científico afirmó que era «muy probable» que el cambio climático provocara un aumento del nivel del mar que erosionara playas y costas, daños a la fauna silvestre y sus hábitats, perjuicios a los bosques y la vida vegetal, tormentas más intensas y más sequías o escasez de agua. En cambio, entre los republicanos con niveles altos, medios y bajos de conocimiento científico, las expectativas sobre los daños del cambio climático a los ecosistemas de la Tierra no diferían o solo lo hacían ligeramente.
De forma similar, entre los demócratas con un alto nivel de conocimiento científico, según un índice de nueve elementos, casi todos coinciden en que el cambio climático se debe principalmente a la actividad humana (93 %). En cambio, el 49 % de los demócratas con pocos conocimientos científicos opina lo mismo.
Sin embargo, entre los republicanos, no hay diferencias significativas según el nivel de conocimiento científico en cuanto a las causas del cambio climático. Dicho de otro modo, los republicanos con un alto nivel de conocimiento científico no son más propensos que quienes tienen menos conocimientos a pensar que el cambio climático se debe principalmente a la actividad humana.
Este patrón no se dio en todos los juicios relacionados con el cambio climático, pero, en la medida en que el conocimiento científico influyó en ellos, lo hizo entre los demócratas y no entre los republicanos. (Véase nuestro informe «La política del clima» para consultar los resultados de los modelos estadísticos de estos patrones.)
En las cuestiones energéticas se observa una dinámica similar

Se observó el mismo patrón en las creencias de la gente sobre las cuestiones energéticas. La encuesta reveló que los republicanos eran más partidarios que los demócratas de ampliar las fuentes de energía de combustibles fósiles, como ya había ocurrido en encuestas anteriores del Pew Research Center. La encuesta de 2016 reveló que la gran mayoría de los demócratas con amplios conocimientos científicos se oponía a ampliar las perforaciones petrolíferas en alta mar, la fracturación hidráulica y la minería del carbón. Los demócratas con pocos conocimientos científicos estaban más divididos sobre estas cuestiones. Las opiniones de los republicanos sobre estos temas energéticos eran prácticamente iguales, independientemente de su nivel de conocimiento científico.
En cuanto a la energía nuclear, el patrón se invertía. Tres cuartas partes (75 %) de los republicanos con amplios conocimientos científicos estaban a favor de construir más centrales nucleares, frente al 37 % de los republicanos con pocos conocimientos científicos. Entre los demócratas, las diferencias de opinión sobre la construcción de más centrales nucleares según el nivel de conocimiento científico eran, como mucho, moderadas.
El nivel de conocimiento científico de las personas influyó en sus actitudes y creencias sobre diversas cuestiones climáticas y energéticas, pero, en la mayoría de los casos, la relación fue indirecta. Las orientaciones políticas —ser demócrata o republicano— parecían determinar cómo integraban las personas el conocimiento científico en sus actitudes y creencias sobre el clima y la energía.





