Este programa de restauración en Brasil busca reforestar 1,5 millones de hectáreas

Aerial view of a rainforest in Brazil with a river running through it.
Restoration of forest cover in the Mantiqueira mountains is bringing back natural resources to several states in Brazil.Image: Unsplash/ Felipe Dias
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  • Un programa para recuperar la cobertura forestal en una cuenca hidrográfica que abastece a São Paulo y otros centros urbanos ha restaurado 5.000 hectáreas (12.400 acres) desde 2016.

  • El programa Conservador da Mantiqueira abarca 425 municipios de la sierra de Mantiqueira, en los estados de São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais.

  • El programa se inspiró en el proyecto de menor escala Conservador das Águas, en el municipio de Extrema, estado de Minas Gerais, que ha plantado más de 2 millones de árboles autóctonos desde su inicio en 2005 y fue pionero en el uso de pagos por servicios ecosistémicos (PSE) en Brasil.

Salimos de la localidad de Extrema, en el estado brasileño de Minas Gerais, en un vehículo todoterreno a las 9 a. m. de un lunes. Mientras avanzábamos bajo un paisaje montañoso y un cielo azul, Benedito Arlindo Cortez, nuestro anfitrión, se detenía a conversar con todas las personas que encontrábamos; orillaba el auto para hablar con alguien y luego daba marcha atrás para hablar con otra persona. Ambas son propietarias de tierras que se han sumado al proyecto Conservador das Águas.

«Todo el bosque que ven en las cimas de las colinas lo plantamos nosotros», dice Cortez, señalando la cumbre verde de una montaña. «En esta subcuenca solo teníamos un 5 % de cobertura forestal. Hoy tenemos más del 30 %».

Cortez es coordinador del proyecto Conservador das Águas (Conservación del Agua), que trabaja para proteger el río Ribeirão das Posses, afluente del Jaguari. Este último es el principal curso de agua que alimenta los cinco embalses del sistema Cantareira, que abastece de agua a hasta 9 millones de personas en la ciudad de São Paulo y a más de 3 millones en Campinas.

El proyecto comenzó en Extrema en 2005 para proteger el suministro de agua de los 35.000 habitantes de la localidad. Enclavada en la sierra de Mantiqueira, parte del bioma de la Mata Atlántica que alcanza casi 3.000 metros (9.800 pies) de altitud, esta región es la fuente de gran parte del agua que abastece los centros urbanos del sureste de Brasil.

El proyecto consiste en recuperar la vegetación autóctona en propiedades rurales, especialmente en aquellas zonas que sus propietarios están obligados por ley a conservar: cerca de manantiales, a lo largo de las riberas y en las cimas de las colinas. Conservador das Águas también fomenta la agricultura sostenible y la promoción de buenas prácticas de saneamiento.

Hasta la fecha, el proyecto ha plantado 2 millones de árboles autóctonos. Se ha extendido a municipios vecinos y, en 2016, dio lugar a la creación del Plano Conservador da Mantiqueira (Plan de Conservación de Mantiqueira), cuyo objetivo es reforestar 1,5 millones de hectáreas para 2030, una superficie 10 veces mayor que la ciudad de São Paulo.

El plan abarca 425 municipios que suman 14,4 millones de hectáreas (35,6 millones de acres) en los estados de São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais. Estos municipios se encuentran en las cuencas fluviales que se superponen con la sierra de Mantiqueira, como las de los ríos Grande, Paraíba do Sul, Tietê, Piracicaba y Mogi-Pardo, o que nacen en ella, como las de los ríos São Francisco y Doce.

Benedito Arlindo Cortez camina por una zona reforestada del municipio de Extrema, en el estado de Minas Gerais.Image: Sibélia Zanon

Una nevera donde germinan semillas

La economía de Extrema es principalmente industrial, con ranchos dedicados a la cría de ganado vacuno para carne y leche. La plaza central de la localidad está adornada con la estatua de un hombre de pie en una gran fuente, con el sombrero en la mano derecha y un bastón en la izquierda: el arquetípico «hombre del campo». El monumento se erigió en reconocimiento al proyecto Conservador das Águas, creado por Paulo Henrique Pereira, secretario de Medio Ambiente de Extrema entre 1995 y 2020.

«El agua siempre ha sido nuestro recurso más importante. La idea es preservar nuestras fuentes», dice Pereira, quien también forma parte del comité de gestión de Conservador da Mantiqueira. «Lo que distingue a nuestro proyecto es que usamos los pagos por servicios ecosistémicos, una herramienta económica, para alcanzar nuestros objetivos».

Pionero en la adopción del modelo de PSE en Brasil, Conservador das Águas ha pagado más de 7 millones de reales (1,4 millones de dólares) a propietarios rurales mediante 300 contratos firmados con el municipio desde 2007. Ya se han restaurado 8.000 hectáreas (19.800 acres) en total, incluidos bosques conservados, zonas de agricultura sostenible y pastizales con conservación del suelo. Una octava parte de esa superficie se ha plantado por completo.

«Tenemos que proteger los manantiales, ¿verdad? Nos hacemos mayores y aquí todavía hay agua», dice Helias Alves Cardoso, propietario rural que participa en el proyecto y ha reforestado unas 4 hectáreas (10 acres) de su propiedad, que tiene un total de 18 hectáreas (44 acres). «Si no la cuidamos, el agua se acabará en 20 o 30 años. Tenemos que pensar en el futuro, en nuestros hijos y nietos», añade.

Cardoso también lleva 12 años trabajando en el vivero de árboles propiedad de Conservador das Águas.

Las mesas del vivero están cubiertas de hileras de pequeñas cajas con plantas de distintos colores y formas: amendoim-bravo (Pterogyne nitens), angico-amarelo (Parapiptadenia rigida), pimentero (Erythroxylum deciduum), achiote (Bixa orellana), angico-do-morro (Piptadenia gonoacantha) y maricá (Mimosa bimucronata). La variedad es abundante y continúa dentro de la nevera de las instalaciones, donde hay más recipientes y bolsas con distintas especies de semillas que hibernan hasta el momento adecuado para plantarlas.

El vivero de Conservador das Águas produce entre 7.000 y 15.000 plantones al mes, según la estación: el calor impulsa el crecimiento y la abundancia, mientras que el frío lo ralentiza. Se cultivan unas 120 especies autóctonas durante todo el año. Las semillas se recolectan en el campo y los árboles madre o donantes se etiquetan con GPS para poder volver a ellos en el momento adecuado de los años siguientes. «Muchas personas valoran nuestro trabajo», dice Thalyson Augusto Ferreira, el ingeniero forestal responsable del vivero.

Plantones en el vivero de Conservador das Águas, en Extrema, estado de Minas Gerais.Image: Sibélia Zanon.

Los árboles como religión

«Para nosotros, el pueblo Xucuru Kariri, un árbol es nuestra iglesia», dice Jânio Ferreira do Nascimento, jefe, o cacique, de su comunidad. «Si desaparecen nuestros árboles, nuestra familia indígena también desaparecerá. Los árboles forman parte de nuestra religión porque nos enseñaron a cuidar la naturaleza».

Los Xucuru Kariri, originarios de lo que hoy es el estado de Alagoas, fueron los primeros en establecer una aldea indígena en el sur de Minas Gerais, entre los municipios de Caldas y Santa Rita de Caldas. Veinte años después, la aldea ocupa hoy 52,3 hectáreas (129 acres). Los Xucuru Kariri se han sumado al Plan de Conservación de Mantiqueira y han cercado 2,3 hectáreas (5,7 acres) que pretenden reforestar. El terreno ya está preparado y pronto una empresa privada plantará allí plantones autóctonos como parte de su programa de compensación ambiental.

Además de visitar las tierras que ya se están restaurando, el equipo de Conservador da Mantiqueira visitó a los Xucuru Kariri para presentarles opciones para aprovechar mejor el terreno, como desarrollar sistemas agroforestales, plantar árboles frutales y llevar a cabo otros proyectos que podrían interesar a los 140 habitantes de la aldea.

«Todo este trabajo busca no solo mejorar la calidad ambiental de las tierras indígenas, sino también sostener la supervivencia de los pueblos indígenas a largo plazo», dice Adriana Kfouri, miembro del comité de gestión de Conservador da Mantiqueira y directora de la región de Mantiqueira de The Nature Conservancy. «La restauración tiene potencial social y económico. La idea es contar con tierras para restaurar y que el bosque en pie tenga valor».

«Tinder de la restauración»

Conservador da Mantiqueira apoya la formulación de políticas públicas locales, contribuye a la formación técnica y ofrece conocimientos especializados sobre gobernanza ambiental a los ayuntamientos para promover la reforestación. Así ayuda a involucrar a los propietarios rurales y a conseguir los recursos necesarios para impulsar las iniciativas de restauración. Según sus promotores, lograr que los propietarios se interesen es fundamental para el éxito del programa.

«Todos los productores con los que hablo que tienen un manantial quieren sumarse al programa porque ven que los beneficia a ellos, no a otros», dice Carlos Delatesta, secretario de Agricultura y Ganadería del municipio de Caldas, cuya propia granja participa en el programa y quien promueve la iniciativa y sus beneficios entre otros propietarios. «Espero que más adelante también se beneficie la gente de la ciudad, ¿verdad? Porque si lo conservamos aquí en nuestra región, en nuestras propias propiedades, habrá más agua en los próximos años. Tengo 55 años y recuerdo cómo era hace 20 años… hoy los caudales han disminuido demasiado».

Otro residente de Caldas, Alexandre Henrique Gomes, heredó unas 60 hectáreas (150 acres) de su difunto padre, a quien describió como alguien que creía en la restauración. Según Gomes, esa vocación por la conservación ha pasado de padre a hijo.

«El cambio es muy evidente. He cercado una zona allá arriba y el agua ya está aflorando», le cuenta a un equipo de siete mujeres de Conservador da Mantiqueira. «¿Vieron esta explotación de al lado? No se puede permitir que destruyan algo así», añade, refiriéndose a una operación minera junto a sus tierras que aparece en la impresión de una imagen satelital que lleva consigo.

«Es evidente que hay una presencia muy importante de mujeres en los proyectos municipales de Conservador da Mantiqueira», dice Priscila Bueno, secretaria de Medio Ambiente del municipio de Santa Rita de Caldas, quien dirige la expansión del programa en su región. «Hoy las mujeres son mayoría y participan en todo el trabajo de Conservador. Se encargan de la planificación, realizan diagnósticos ambientales y ejecutan proyectos, además de salir al campo a trabajar junto con los productores rurales».

The Nature Conservancy, en colaboración con la iniciativa de cartografía colaborativa Mapbiomas, creó la plataforma Portal da Mantiqueira para ayudar a visualizar la hidrografía de la región e identificar las propiedades rurales individuales y las partes de cada una que deben conservarse por ley. La plataforma ayuda a conectar las tierras disponibles para la reforestación con los propietarios interesados, y los miembros del equipo de gestión la llaman cariñosamente «Tinder de la restauración».

Plantones en el vivero de Conservador das Águas, en Extrema, estado de Minas Gerais.Image: Sibélia Zanon

Hacer realidad el bosque

Conservador da Mantiqueira ya ha restaurado unas 5.000 hectáreas (12.400 acres). Más de 150 municipios participan de algún modo en el plan y 32 ya han aprobado legislación sobre PSE. Aunque este año se promulgó una ley nacional sobre la materia, los municipios también necesitan contar con legislación propia y directrices específicas.

Al sumarse al programa Conservador da Mantiqueira, cada municipio establece sus propias normas. Entre las directrices del plan figura el pago por hectárea restaurada, que asciende a un promedio de 300 reales (60 dólares) por hectárea al año; sin embargo, las condiciones y modalidades de trabajo pueden variar según la legislación de cada municipio. Extrema, que fue el primero, paga a los propietarios participantes no solo por las hectáreas restauradas, sino por la superficie total de sus tierras.

Los años de experiencia acumulada en restauración han demostrado que hay varias maneras de devolver la vida al bosque: mediante la regeneración natural, la plantación de plantones o la siembra de muvuca, una mezcla de semillas autóctonas que se está probando en la Mata Atlántica.

«Al poner en marcha las iniciativas, siempre buscamos aprovechar los recursos, que son escasos, de la manera más eficaz», dice Kfouri, del comité de gestión. «Así podemos alcanzar la escala que necesitamos dada la urgencia de hacer realidad la restauración. La situación del agua y el clima es urgente».

Conservador da Mantiqueira ha establecido alianzas con instituciones educativas, entre ellas el Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología del Sur de Minas Gerais (IFSULDEMINAS), para estudiar las mejores opciones de restauración y ofrecer apoyo técnico. En 2019 se puso en marcha un proyecto piloto de restauración forestal de 1,5 hectáreas (3,7 acres) en el campus del instituto, en el municipio de Inconfidentes, estado de Minas Gerais. Se utiliza para evaluar las técnicas más eficaces dadas las características particulares de la sierra de Mantiqueira.

Un área de reforestación de Conservador da Mantiqueira en Caldas, Minas GeraisImage: Sibélia Zanon

En 2021, la ONU declaró el inicio del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, que se extiende hasta 2030. Para los proyectos de restauración en general y para Conservador da Mantiqueira en particular, una cuestión fundamental es conseguir los recursos que permitan llevarla a cabo. Estos pueden proceder de distintas fuentes: el propio municipio, programas de compensación ambiental de empresas privadas, el Comité de Cuenca Hidrográfica, ONG y, más recientemente, créditos de carbono.

Gestionado por The Nature Conservancy, el proyecto de créditos de carbono está financiado por la empresa de comercio electrónico Mercado Livre, que creó el programa Regenera América para compensar sus emisiones e inicialmente invirtió 45 millones de reales (9 millones de dólares) en iniciativas para restaurar la Mata Atlántica.

«Siete propietarios rurales ya se han inscrito» en el programa de créditos de carbono, dice Kfouri. «Tenemos el reto de implementar el proyecto en 2.700 hectáreas [6.700 acres] y estos siete contratos ya abarcan el 20 % de esa superficie. Esperamos sumar a muchas más personas en los próximos meses».

En 2018, Extrema desarrolló su propio programa de créditos de carbono, llamado «Extrema no Clima». El programa busca compensar las emisiones del gobierno municipal y de los residentes.

«Las empresas deben presentar su inventario de emisiones. Calculamos cuántos árboles hacen falta para compensarlas y ellas tienen que pagar», dice Pereira, exsecretario de Medio Ambiente. Los residentes también pueden compensar sus emisiones individuales: «Los propietarios de automóviles emiten gases de efecto invernadero cuando conducen. Tomamos una parte del IPVA [impuesto sobre vehículos] que pagan los ciudadanos para compensar sus emisiones y la destinamos a Conservador das Águas», dice Pereira.

«No tiene sentido que un municipio tenga un departamento de medio ambiente y se quede atrapado en una agenda negativa de cumplimiento de trámites burocráticos y autorización de la deforestación», dice Bueno, secretaria de Medio Ambiente de Santa Rita de Caldas. «Lo que de verdad importa es tener una agenda positiva. ¿Qué proyectos ambientales, sociales y económicos logra mantener ese departamento en el municipio?».

Atardecer en la sierra de Mantiqueira.Image: Sibélia Zanon

Imagen de portada de Helias Alves Cardoso en el invernadero de Conservador das Águas en Extrema, estado de Minas Gerais, tomada por Sibélia Zanon.

Este reportaje fue elaborado por el equipo de Mongabay Brasil y se publicó por primera vez aquí en nuestro sitio de Brasil el 8 de febrero de 2022.

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