Las emisiones de gases de efecto invernadero de Gran Bretaña cayeron un 2,5 % en 2018, descendiendo por sexto año consecutivo, aunque más lentamente que antes, ya que la producción récord de energía renovable redujo la generación eléctrica a carbón, según mostraron el jueves datos del Gobierno.
La producción de estos gases que atrapan el calor en el segundo mayor emisor de Europa, después de Alemania, cayó a 449 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, según indicó el Departamento de Empresa, Energía y Estrategia Industrial (BEIS) en un informe preliminar.
Las emisiones de gases de efecto invernadero de Gran Bretaña han disminuido ya un 43,5 % desde 1990, lo que la sitúa a más de medio camino de cumplir el objetivo jurídicamente vinculante de reducirlas para 2050 a un 80 % por debajo de los niveles de 1990.
Sin embargo, el ritmo de descenso fue inferior al 3 % registrado en 2017 y al 6 % de 2016.
Grupos ecologistas dijeron que Gran Bretaña no estaba reduciendo las emisiones con suficiente rapidez para cumplir los compromisos asumidos en virtud del Acuerdo de París sobre el clima.
«Si queremos evitar el caos climático, tenemos que hacer mucho más: seguir como hasta ahora significa más fenómenos meteorológicos extremos, extinción de especies y un futuro sombrío para los jóvenes», dijo Mike Childs, jefe de investigación de Friends of the Earth.
El compromiso asumido en la conferencia sobre el clima de París de 2015 de mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 grados Celsius respecto de los niveles preindustriales exige reducir drásticamente el uso del carbón y otros combustibles fósiles.
Decenas de miles de estudiantes de todo el mundo abandonaron las aulas este mes en una huelga mundial para protestar contra la inacción de los gobiernos frente al cambio climático.
Un desglose de las cifras de Gran Bretaña mostró que las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero al que se atribuye el cambio climático, cayeron un 2,4 % el año pasado, hasta 364,1 millones de toneladas.
Las emisiones del sector energético cayeron un 7 % al disminuir la producción de electricidad a carbón, en un contexto de producción récord de energías renovables, como la eólica y la solar.
Datos provisionales independientes publicados el jueves por el BEIS mostraron que las centrales eléctricas de carbón aportaron el 5 % de la generación eléctrica del país en 2018, frente al 6,7 % del año anterior.
La contribución de las centrales eléctricas de gas fue ligeramente inferior a la de 2017: un 39,4 %.
Las centrales eléctricas de carbón emiten el doble de dióxido de carbono que las de gas. Gran Bretaña prevé cerrar todas sus centrales eléctricas de carbón para 2025.
Los datos mostraron que las emisiones del transporte cayeron un 2,6 %, algo que, según el BEIS, probablemente se debió a la mayor eficiencia de los vehículos.
Sin embargo, las emisiones del sector residencial aumentaron un 2,8 %, lo que el BEIS atribuyó al mayor uso de gas para la calefacción doméstica.
Alrededor del 80 % de las viviendas de Gran Bretaña se calientan con gas natural. Una ola de frío el año pasado provocó temperaturas bajo cero y precios del gas récord.





