Las comunidades indígenas están restaurando los bosques nativos de Polylepis en las montañas de los Andes sudamericanos.
Los bosques, que captan agua de las nubes y evitan los deslizamientos de tierra, están amenazados.
En Perú, se han llegado a plantar hasta 100.000 árboles de Polylepis en un solo día.
Los socios de Acción Andina pretenden plantar 10 millones de árboles para 2024.
En las brumosas laderas de los Andes altos, los aldeanos trabajan plantando árboles.
Algunos llevan a la espalda atados de plántulas y otros llevan a sus bebés. Llevan 20 años haciéndolo. Equipos pequeños como este han plantado más de 3 millones de árboles.
La idea, que busca restaurar el bosque nativo de Polylepis diezmado por las quemas y el pastoreo, surgió en Perú por la organización sin ánimo de lucro dedicada a la conservación Asociación Ecosistemas Andinos (ECOAN). Hoy se repite con múltiples socios en toda Sudamérica, desde Ecuador hasta Argentina, y pronto también en Colombia, ya que ECOAN y su socio internacional Global Forest Generation (GFG) escalan el proyecto.
Ideas como esta, que promueven la resiliencia climática mediante la restauración o la conservación de bosques existentes, están en el centro del proyecto 1t.org del Foro Económico Mundial – una plataforma que reúne a la comunidad del billón de árboles. También son fundamentales para proteger el agua que alimenta el río Amazonas.
Por qué importan los árboles de Polylepis
Retorcidos y nudosos, con una corteza roja que se descama, los árboles nativos siempreverdes de Polylepis parecen de otro mundo en sus bosques de niebla: “bufandas verdes” bajo glaciares en retroceso. Crecen hasta 5.000 metros sobre el nivel del mar y son los árboles de mayor altitud del mundo.
Además de atraer a aves y otra fauna en peligro de extinción, los bosques de Polylepis absorben y retienen grandes cantidades de agua de las nubes andinas. Esto mantiene sanos los suelos de su entorno y hace que los arroyos de montaña sigan fluyendo.
Estos bosques de niebla son una fuente significativa del agua que fluye hacia las cabeceras del Amazonas.
Pero durante siglos, millones de estos árboles han ido desapareciendo. En algunas zonas sobrevive solo el 1 % del bosque original; en otras, el 10 %. Desde la civilización inca, la madera de Polylepis se utiliza para hacer fuego en la cocina y para materiales de construcción. Hoy, aunque muchos pueblos andinos conocen el valor de Polylepis, no tienen más remedio que aprovecharla.
Grandes planes
Desde 2000, la ONG peruana dedicada a la conservación ECOAN trabaja con comunidades locales para ayudarlas a plantar nuevos árboles, y al mismo tiempo reducir la necesidad de talarlos, mediante tecnologías como los paneles solares. Hasta ahora se han plantado 1,3 millones de ejemplares de Polylepis (conocido como “Queuña” en la lengua indígena quechua) y 3 millones de árboles nativos en total.
Acción Andina amplía ahora este trabajo en comunidades andinas de toda Sudamérica. Busca restaurar 1 millón de hectáreas de ecosistemas de montaña altoandinos. Esto implicará proteger las restantes medio millón de hectáreas de bosque de Polylepis en seis países y reforestar otro medio millón.
Muchas comunidades locales se muestran entusiastas. Actualmente existe un festival anual de plantación de árboles de Polylepis en Perú: Queuna Raymi. Se han llegado a plantar hasta 100.000 en un solo día. Niños y ancianos suben juntos la montaña para plantar.
La plantación de árboles se basa en tradiciones indígenas arraigadas: GFG explica que los descendientes incas de habla quechua en los Andes practican “Ayni y Minka”, un servicio comunitario compartido en beneficio mutuo.
Comunidades que conservan
Global Forest Generation afirma que existe potencial para plantar 10 millones de árboles al año, o más. Pero el proyecto también trata sobre el desarrollo sostenible, un aspecto significativo del objetivo del Foro Económico Mundial de reunir a socios para plantar 1 billón de árboles.
“Recuperar los bosques significa garantizar el futuro de las culturas indígenas,” afirma Constantino Aucca Chutas, líder indígena y presidente de ECOAN.
También se trabaja para dar al proyecto una base sólida. “Los socios de conservación de cada país permiten a las comunidades obtener títulos de propiedad de sus tierras, lo que refuerza la identidad y proporciona protección jurídica frente a la explotación”, explica Florent Kaiser, director ejecutivo de Global Forest Generation, al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
“Estamos en proceso de construir la infraestructura necesaria para que los proyectos individuales y la iniciativa en su conjunto sean susceptibles de inversión.”
Acción Andina es una iniciativa de colaboración y actualmente la implementan:
- Asociación Ecosistemas Andinos (ECOAN), Perú (https://www.ecoanperu.org/)
- Andean Adventures
- Asociación Civil Armonia (www.armoniabolivia.org
- Aves y Conservación (www.avezyconservacion.org)
- Centro de Biodiversidad y Genetica, Universidad Mayor de San Simón, Bolivia
- Fondo de Agua de Quito (FONAG) (http://www.fonag.org.ec/web/)
- Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF) (enlace: https://www.conaf.cl/)
- Ecosistemas Argentinos (www.ecosistemasarg.org.ar)






