Casi 200 países han acordado trabajar en un tratado para detener el flujo de plásticos hacia el océano.
El tratado se centra en todo el ciclo de vida de los plásticos, no solo en la gestión de residuos.
Las partes interesadas promueven Planes de Acción Nacionales en los que cada país sea responsable de cumplir los criterios del tratado.
Si no se toman medidas, se prevé que el flujo de plásticos hacia el océano se triplique para 2040, según Pew y SystemIQ.
Según Pew y SystemIQ, se prevé que el flujo de plásticos hacia el océano se triplique para 2040. Sin embargo, una acción inmediata podría frenar la marea en más de un 80 %.
Por eso, cuando casi 200 países acordaron trabajar en un tratado para poner fin a la crisis de contaminación por plásticos en marzo, la comunidad de la economía circular lo celebró. Por supuesto, esa celebración se vio moderada por el hecho de que queda mucho camino por recorrer y probablemente haya que hacer muchas concesiones. Por suerte para quienes esperábamos, ya comenzaron las reuniones del Comité Intergubernamental de Negociación (INC). A principios de esta semana, conversé con Erin Simon, de World Wildlife Fund (WWF), y Dave Ford, de la Ocean Plastics Leadership Network (OPLN), quienes estaban en Uruguay para la primera reunión del INC (INC-1), para conocer mejor el proceso.
Para empezar, quiero decir lo extraordinario que es haber llegado a este punto. La decisión unánime tomada en Nairobi de iniciar el proceso del tratado fue trascendental. Más extraordinario aún es que eligieran como punto de partida una propuesta ambiciosa centrada en todo el ciclo de vida de los plásticos, y no solo en la gestión de residuos. En aquel momento había varias propuestas sobre la mesa, y las partes podrían haber optado fácilmente por una menos ambiciosa. Cuando pregunté al respecto, Simon dijo: «Tenemos esperanza porque nuestras posibilidades de éxito son mayores, ya que el proceso de negociación ya incluye muchos de los elementos que WWF considera necesarios». Como sabemos por las tendencias políticas recientes, es importante empezar desde una posición firme y dejar que las negociaciones nos acerquen a la realidad, en lugar de ceder demasiado desde el principio.
Según Simon, hay dos razones principales por las que los Estados miembros no se conformaron con menos. «Los países ya coinciden ampliamente en la gravedad del problema y en los riesgos tanto de no actuar como de demorar la respuesta», dijo Simon. «Eso es extraordinario». En segundo lugar, y muy importante, los miembros de la comunidad empresarial se pronunciaron a favor del enfoque más ambicioso y han defendido de forma visible desde el principio la adopción de medidas significativas.
¿En qué punto estamos?
Hoy, la INC-1 ya quedó atrás y empiezan a publicarse informes sobre lo que ocurrió allí y lo que implica para las futuras negociaciones. De mis conversaciones con Simon y Ford se desprenden algunas cosas claras:
Hasta cierto punto, estas negociaciones cuentan con precedentes que pueden orientar las conversaciones hacia los mejores resultados, como el Protocolo de Montreal y el Acuerdo de París.
Las primeras reuniones del INC se centrarán principalmente en los puntos de partida de los Estados y en los procesos y procedimientos que se utilizarán para acercarse a un acuerdo concreto. Como dijo Ford, «a veces puedes sentir que estás atascado en el barro en esta etapa general del proceso», ya que las primeras negociaciones sientan, más o menos, las bases y establecen el orden de las futuras reuniones; «pero todo este arduo trabajo inicial va poniendo poco a poco en marcha la labor difícil que habrá que realizar en las próximas reuniones del INC».
Muchas partes interesadas tienen interés en el proceso. Un foro de múltiples partes interesadas celebrado el día antes de la INC-1 reunió a más de 1.000 personas. La participación de partes interesadas externas en las negociaciones seguirá siendo importante durante todo el proceso, pero probablemente resulte más difícil a medida que las delegaciones internacionales definan los detalles.
Que quede claro: no será un proceso fácil. No creo haber conseguido nunca que un grupo de 10 personas se ponga de acuerdo en algo tan sencillo como qué cenar; mucho menos que una delegación internacional de más de 150 Estados se ponga de acuerdo en un tratado que podría cambiar para siempre nuestra relación con los plásticos.
Habrá ganadores y perdedores, luchas de poder, disputas geopolíticas y, probablemente, organizaciones de la sociedad civil y activistas muy frustrados. Con esto en mente, repasemos algunos de los principales puntos conflictivos al comienzo del proceso.
El abanico de puntos de partida
Decir que queda mucho trabajo por hacer sería quedarse corto. Según Simon y Ford, cada Estado y cada parte interesada importante en esta conversación parte de un punto distinto dentro de un abanico. En un extremo están quienes promueven Planes de Acción Nacionales (PAN), en los que cada país es responsable, por sí solo, de cumplir los criterios del tratado. Los PAN son el método de organización para cumplir los requisitos del Acuerdo de París, y muchos activistas los consideran ineficaces para abordar problemas globales de gran escala. En el otro extremo están quienes se centran en medidas mundiales, entre ellos un grupo de más de 40 países conocido como la Coalición de Alta Ambición. En otras palabras, favorecen un esfuerzo coordinado en todo el mundo que podría influir en las cadenas de suministro y las políticas mundiales. Por supuesto, con más de 160 Estados participando en el debate, también cabe imaginar muchos puntos intermedios en ese abanico.
Cuando le pregunté a Simon por la diferencia entre los PAN y las medidas mundiales, respondió simplemente: «Puedes imaginar cuánto más coordinadas estarán estas cadenas de suministro mundiales si sus objetivos de mejora se centran en los mismos resultados». Entiendo que eso significa que las medidas mundiales probablemente impulsen los cambios drásticos que necesitamos con más eficiencia que los PAN específicos para cada país. También pueden ayudar a las empresas más grandes a concentrar sus esfuerzos en distintos países y regiones para lograr los mejores resultados. Dicho esto, los países llegan a estas negociaciones sabiendo muy bien qué es políticamente posible en su territorio y con una posición inicial definida, desde la que negociarán en consecuencia.
Participación de las partes interesadas
En todo proceso de tratado internacional, es probable que algunas partes interesadas estén insuficientemente representadas en las negociaciones finales y, a la vez, sean quienes sufran las peores consecuencias si el tratado no alcanza sus objetivos.
En la INC-1 hubo señales positivas de participación de las comunidades. En primer lugar, como se mencionó antes, se dedicó un día entero a la participación externa antes de que comenzara la reunión. En segundo lugar, durante las reuniones de esa semana estuvieron representados muchos grupos, entre ellos comunidades cercanas a instalaciones industriales, una coalición indígena, representantes de jóvenes y un grupo del sector informal de residuos.
Todo esto es sumamente importante, pero probablemente será difícil mantenerlo. A medida que las reuniones del INC pasen de los debates iniciales a las negociaciones sobre los detalles prácticos, es probable que los representantes de los Estados se centren más en las maniobras políticas, lo que reducirá las oportunidades de escuchar a las partes interesadas externas. Por eso, es importante que estos grupos tengan una voz firme en los debates ahora y expongan claramente sus exigencias para el tratado final.
¿Qué sigue?
Está previsto que todo el proceso de negociación se desarrolle durante los próximos dos años, con cinco reuniones del INC programadas. La última reunión prevista tendrá lugar en diciembre de 2024, con la esperanza de que poco después se ratifique un tratado completo. Sin embargo, la próxima reunión del INC está prevista para la primavera y, según Ford, probablemente seguirá dedicándose en gran medida a codificar las reglas generales de negociación antes de que los Estados puedan empezar a tratar los detalles minuciosos del texto final del tratado.
Seguiré informándoles aquí a medida que concluya cada reunión del INC. Si quieren conocer más sobre la primera reunión directamente de quienes estuvieron allí, pueden inscribirse para participar en la reunión de diálogo abierto de Ocean Plastics Leadership Network, el lunes de 11 a. m. a 12:30 p. m., hora del Este de EE. UU., registrándose aquí.
Aquí encontrarán otros recursos sobre el tratado mundial sobre los plásticos:
Guía rápida de la primera sesión del Comité Intergubernamental de Negociación (INC-1) (World Wildlife Fund, 11/2022).
Hacia un tratado para poner fin a la contaminación por plásticos: reglas mundiales para resolver un problema mundial (World Wildlife Fund, 11/2022).
Resumen de la INC-1 del Earth Negotiations Bulletin (International Institute for Sustainable Development, 12/2022).
Coalición empresarial a favor de un tratado sobre los plásticos.
Erin Simon en el escenario principal de Circularity 22.





