Por qué salvar nuestros bosques debería ser una prioridad mundial

A cow grazes next to a fallen tree on a tract of deforested Amazon rainforest near the city of Novo Progresso, Brazil July 2, 2013. Picture taken July 2, 2013. REUTERS/Nacho Doce/File Photo - D1BETPOPBUAA
If tropical deforestation were a country, it would rank third after China and the US as a source of emissions.Image: REUTERS/Nacho Doce
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En 2010, varias empresas del sector privado asumieron compromisos ambiciosos para eliminar la deforestación de las principales cadenas de suministro de materias primas para 2020. Desde entonces, muchas otras se han sumado a esta iniciativa a través de la Declaración de Nueva York sobre los Bosques y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Aunque se han logrado muchos avances en la aplicación de estos compromisos, las perspectivas para los bosques son sombrías. En 2016, la pérdida mundial de cobertura arbórea alcanzó la cifra récord de 29,7 millones de hectáreas, y esta pérdida —que abarca una superficie aproximadamente del tamaño de Nueva Zelanda— es un 51 % mayor que la del año anterior. Las evaluaciones indican que la comunidad internacional no alcanzará su objetivo para 2020 y, a menos de 1.000 días de esa fecha, la necesidad de actuar en favor de los bosques nunca había sido tan urgente.

Pero la verdadera pregunta es: ¿por qué son importantes los bosques? Hablamos con Frances Seymour, investigadora sénior distinguida del World Resources Institute y autora de Why Forests? Why Now? para que nos ayude a entender por qué debemos hacer todo lo posible para detener la deforestación.

1. Todas las miradas están puestas en Davos, donde los líderes mundiales se reúnen para dar forma al futuro. ¿Qué la trae a Davos y qué espera aportar?

Mi misión es crear conciencia sobre la importancia de los bosques, la urgencia de detener la deforestación y la viabilidad de hacerlo. Como se debatió durante el «Día de los Bosques» en las negociaciones sobre el clima celebradas en Bonn en noviembre de 2017, los bosques son la Cenicienta del cambio climático: del mismo modo que Cenicienta limpiaba las cenizas de la chimenea sin recibir reconocimiento del resto de la casa, los bosques absorben carbono y limpian las emisiones de combustibles fósiles de la atmósfera. Sin embargo, los esfuerzos por protegerlos no reciben ni de lejos la cuota justa de atención política y financiación, en comparación con las soluciones centradas en reducir las emisiones derivadas del consumo de energía.

También quiero ayudar a poner de relieve los vínculos entre los bosques y algunos temas clave del programa de Davos: la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria. Además de contribuir a estabilizar el clima mundial, la ciencia emergente muestra cómo los bosques influyen en el clima, desde el enfriamiento de los campos agrícolas cercanos hasta la generación de lluvias a escala continental.

Los líderes que se reúnen en Davos pueden hacer mucho para dar más visibilidad a los bosques en la agenda mundial y para destinar reconocimiento y recursos a las comunidades indígenas, las ONG, los organismos del sector público y las empresas progresistas que trabajan para proteger los bosques que aún quedan en el mundo.

2. ¿Por qué son importantes los bosques? ¿Qué papel desempeñan en la creación de un futuro sostenible compartido?

Los bosques son fundamentales para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático: son una parte importante del problema y una parte aún mayor de la solución. Si la deforestación tropical fuera un país, ocuparía el tercer lugar, después de China y Estados Unidos, entre las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Esas emisiones deben reducirse si queremos mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados Celsius.

Además, como única tecnología segura, natural y probada para capturar y almacenar carbono, los bosques son nuestra mejor esperanza para equilibrar las emisiones de carbono con su eliminación. Detener la deforestación y permitir que los bosques degradados vuelvan a crecer equivaldría a reducir hasta un 30 % las emisiones actuales de todas las fuentes.

Los bienes y servicios que proporcionan los bosques también contribuyen de forma importante a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Aunque los productos silvestres que proporciona el bosque son una fuente importante de ingresos y nutrición, los servicios ecosistémicos invisibles que ofrece a las comunidades locales y a las economías nacionales pueden ser aún más importantes. Por ejemplo, la cobertura forestal natural protege a las comunidades humanas de los efectos del cambio climático, como el viento y el oleaje de las tormentas costeras, cada vez más frecuentes e intensas, y las inundaciones y los deslizamientos de tierra causados por episodios de lluvias torrenciales.

3. ¿Qué está en juego? ¿Por qué deberían actuar los gobiernos y el sector empresarial?

La ciencia demuestra claramente que el cambio climático causará un sufrimiento desproporcionado a los hogares y países pobres, por lo que aprovechar el potencial de los bosques para mitigar ese sufrimiento es un imperativo moral. Al mismo tiempo, los bosques son escenario de luchas mortales por la justicia social en el ámbito local. Gran parte de las zonas forestales que aún quedan en el mundo se encuentran en territorios consuetudinarios de pueblos indígenas, cuyos medios de vida y cuya integridad cultural dependen de la conservación de los bosques. Sin embargo, las tasas de deforestación siguen aumentando, principalmente debido a la implacable expansión de la agricultura para producir materias primas comercializadas a escala mundial, como soja, carne de vacuno, aceite de palma y madera de rápido crecimiento para abastecer a las fábricas de pasta y papel.

Los gobiernos tienen un papel indispensable en el establecimiento y la aplicación de los marcos legales y regulatorios necesarios para promover el uso sostenible del suelo y proteger los derechos humanos. Pero las empresas que financian o participan en las cadenas de suministro de materias primas también tienen la responsabilidad de actuar como agentes de un cambio transformador. Las que no preguntan por el origen de sus productos forman parte del problema; las que colaboran con las empresas proveedoras y los gobiernos para garantizar que las cadenas de suministro estén libres de deforestación y de violaciones de derechos forman parte de la solución.

4. ¿Se han logrado avances? ¿Qué iniciativas han surgido que puedan marcar la diferencia?

Hay muchas razones para tener esperanza. La cooperación entre gobiernos en el marco de REDD+ —un marco en el que los países ricos realizan pagos basados en resultados a los países en desarrollo por reducir las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal— puede contribuir a atraer la atención política y ofrecer incentivos financieros para mejorar la gobernanza forestal.

Las iniciativas REDD+ ya han impulsado importantes diálogos a escala nacional en muchos países sobre los cambios necesarios para reducir la deforestación y han catalizado mejoras en la capacidad de seguimiento de los bosques. Lamentablemente, REDD+ sigue estando muy insuficientemente financiado, por lo que la mayoría de los países con abundantes bosques tienen pocas perspectivas de obtener recompensas financieras por reducir la deforestación.

Los avances tecnológicos son otra razón para el optimismo. Los satélites ahora pueden detectar la tala de árboles con una resolución y una rapidez suficientes para que las autoridades respondan de inmediato a las alertas de tala ilegal y desmonte, como las que proporciona Global Forest Watch. Estos datos sobre la deforestación pueden combinarse con información sobre la producción y el comercio de materias primas, lo que permite a las empresas y a quienes supervisan sus actividades rastrear los productos hasta su origen y determinar si las empresas cumplen sus compromisos de «cero deforestación».

Por último, las normas están cambiando. En países como Indonesia, donde hasta hace muy poco los derechos de los pueblos indígenas eran un tema tabú, el presidente Widodo ya ha reconocido dos conjuntos de territorios consuetudinarios indígenas en terrenos forestales que antes reclamaba el Estado. Y en la nueva frontera de la deforestación —África occidental y central—, siete gobiernos africanos se han comprometido a producir aceite de palma sostenible, con el apoyo de compradores y productores mundiales y nacionales.

Image: REUTERS/Thierry Gouegnon

5. Parece que hay una verdadera oportunidad para actuar. ¿Qué será prioritario para usted en 2018?

Por varias razones, 2018 es el año para centrarse en la acción a escala de las jurisdicciones con abundantes bosques: no solo en países con grandes extensiones forestales, sino también en estados, provincias e incluso distritos. A menudo, las decisiones sobre el uso del suelo se toman a esa escala, por lo que es fundamental alinear los incentivos políticos y económicos para que los líderes electos apuesten por la conservación de los bosques. Como demostró el éxito de Brasil al reducir drásticamente la deforestación en la Amazonía hace una década, el acceso preferente a los mercados y la financiación puede complementar de manera importante los enfoques de control y mando para proteger los bosques.

Este año se renovará el énfasis en aumentar la ambición de las «contribuciones determinadas a nivel nacional» (NDC) para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, y es esencial que esos planes reflejen adecuadamente el potencial de los bosques para la mitigación y la adaptación. Además, con la celebración de la Cumbre Global de Acción Climática que el gobernador Brown organizará en California en septiembre de 2018, se hará hincapié en lo que pueden hacer los actores estatales y locales, incluso en ausencia de liderazgo nacional, como estamos viendo en Estados Unidos. Los bosques también deben figurar en esa agenda.

Veo un gran potencial en la colaboración entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil para abordar las causas de la deforestación a escala subnacional. La Alianza para los Bosques Tropicales 2020 ya ha demostrado su utilidad como foro de múltiples partes interesadas a escala mundial y nacional, y ahora contribuye a facilitar estos procesos en jurisdicciones concretas. 2018 es el año para redoblar nuestros esfuerzos y garantizar su éxito.

Más información sobre las medidas para detener la deforestación impulsada por las materias primas:

La ciencia, la economía y la política de los bosques tropicales y el cambio climático

La agenda de las materias primas y los bosques 2020

Diez prioridades para eliminar la deforestación tropical de las cadenas de suministro de materias primas

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