Los polinizadores, como las abejas, son esenciales para el 35 % de la producción agrícola.
Alimentos como el café, los tomates y el cacao dependen de ellos.
El 40 % de las especies de insectos del mundo está amenazado de extinción.
Existe una antigua costumbre entre los apicultores: deben informar a sus enjambres de acontecimientos importantes, como nacimientos, bodas o funerales. Se dice que no «contarles a las abejas» trae mala suerte, menos miel, colmenas abandonadas e incluso la muerte. Puede que sea folclore, pero recuerda el papel fundamental de esta especie en la agricultura y la producción de alimentos.
Al transportar el polen de una planta a otra, los polinizadores —entre los que las abejas son de los más conocidos— son fundamentales para el 35 % de la producción agrícola mundial. Casi tres cuartas partes de los cultivos que producen frutas y semillas para el consumo humano dependen en cierta medida de los polinizadores.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la polinización es el factor agrícola que más contribuye al rendimiento en todo el mundo. El café, las manzanas, las almendras, los tomates y el cacao figuran entre los cultivos que dependen del trabajo de los polinizadores de la naturaleza.
Aunque son pequeños, los polinizadores también desempeñarán un papel clave para ayudar a alcanzar varios de los Objetivos de Desarrollo Sosteniblede la ONU: desde combatir el hambre y la pobreza hasta crear empleo e impulsar el crecimiento económico.
Dieta desequilibrada
La FAO afirma que el importante declive de las abejas y otros polinizadores, entre los que se cuentan muchos insectos, murciélagos y aves, está afectando al rendimiento de los cultivos y a la nutrición.
Hasta el 40 % de las especies de insectos del mundo está amenazado de extinción. La disminución del número de polinizadores se debe a una combinación de agricultura intensiva, monocultivos, uso generalizado de pesticidas, cambio climático y contaminación.
La FAO ha señalado que, si la tendencia continúa, cultivos ricos en vitaminas, como frutas, frutos secos y muchas verduras, serán reemplazados por alimentos básicos como el arroz y las patatas.
En lugar de las «cinco raciones al día» recomendadas por muchos países, nos quedaría una dieta muy desequilibrada.
Y no solo nos afecta a nosotros: la menor disponibilidad de ciertos cultivos perjudicará a la biodiversidad y repercutirá en todo el ecosistema natural.
El Informe de riesgos globales 2019 del Foro Económico Mundial señala que el declive general de la biodiversidad mundial —con una reducción del 60 % de las especies desde 1970— podría tener repercusiones en ámbitos que van desde la salud y el desarrollo socioeconómico hasta la productividad e incluso la seguridad regional.
Invertir la tendencia
Para revertir el declive de los polinizadores, la FAO recomienda mejorar los hábitats, restringir el uso de pesticidas, impulsar el control biológico de plagas y diversificar las explotaciones agrícolas a fin de crear un ecosistema equilibrado para las abejas y otros polinizadores.
Estas mejoras podrían aumentar el rendimiento de los cultivos en una cuarta parte.
Si no se toman estas medidas, es probable que «contarles a las abejas» se convierta realmente en cosa del pasado, con graves consecuencias para el planeta.






