Gran parte del mundo comenzó 2023 con una serie de anomalías meteorológicas: se batieron por amplios márgenes récords de temperatura que llevaban mucho tiempo vigentes en Europa, América del Norte, el Ártico y África.
La pérdida de productividad asociada a la exposición al calor le cuesta a la economía mundial 2,1 billones de dólares al año.
A medida que las temperaturas siguen subiendo, lograr resiliencia frente al calor extremo exige un enfoque de múltiples partes interesadas, incluido un compromiso del sector de los servicios financieros que marcará a toda una generación.
Gran parte del mundo comenzó 2023 con una serie de anomalías meteorológicas: se batieron por amplios márgenes récords de temperatura que llevaban mucho tiempo vigentes en Europa, América del Norte, el Ártico y África. Ocho países registraron el enero más cálido de su historia. Este invierno, las estaciones de esquí de Suiza, normalmente muy concurridas, han quedado desiertas por la falta de nieve; en Praga se han emitido alertas por polen debido a la floración temprana de las plantas; y las cosechas agrícolas de Italia se desplomaron a causa de la sequía, agravada por la falta de deshielo.
En gran parte de Estados Unidos, el invierno hasta ahora ha sido irreconocible. Siete estados del noreste, entre ellos Nueva York, Massachusetts y Nueva Jersey, registraron sus eneros más cálidos. Las icónicas imágenes de Nueva York cubierta de nieve han estado muy lejos de la realidad este año: la ciudad estableció un nuevo récord por el período más largo sin nieve medible. Otras ciudades, como Filadelfia, Baltimore y Washington D. C., también se acercan a récords de rachas sin nieve. Las olas de calor invernales también azotan los polos Norte y Sur, y la cobertura de hielo marino en los árticos y antárticos alcanzó mínimos históricos en febrero.
Esta ola de calor invernal sin precedentes sigue a un2022 con temperaturas récord en muchas zonas de Europa, Asia y América del Norte. Esto paralizó infraestructuras críticas, agravó la inseguridad energética y amenazó la salud y el bienestar de las personas. A medida que los períodos de calor extremo se vuelven cada vez más frecuentes e intensos, los responsables de formular políticas y los líderes empresariales deben equilibrar las medidas de adaptación a corto plazo con las inversiones a largo plazo en resiliencia.
La modernización de infraestructuras críticas, el refuerzo de los sistemas de alerta temprana y la aceleración del acceso a soluciones de refrigeración sostenibles son algunas de las principales prioridades de resiliencia a largo plazo que requieren un mayor compromiso de inversores, aseguradoras y gobiernos. Aunque todavía estamos en pleno invierno, los gobiernos y las empresas deben mirar hacia adelante y prepararse para otro verano potencialmente sofocante.
Corto plazo: proteger a los trabajadores
Las olas de calor que batieron récords durante el verano de 2022 dejaron al descubierto una marcada brecha entre quienes podían escapar del calor y quienes no. El calor extremo supone un riesgo desproporcionado y, en algunos casos, mortal para los trabajadores de sectores vulnerables, como la agricultura, la construcción, los servicios públicos, la jardinería y la manufactura. El verano pasado, las temperaturas extremas causaron la muerte derepartidores en California, barrenderos en España, trabajadores de carga y descarga de mercancías en China y trabajadores de la construcción en India.
Los empleadores y los gobiernos deben hacer ajustes para proteger a los trabajadores de esta amenaza creciente. Por ejemplo, una cadena neerlandesa de supermercados suspendió las entregas a domicilio durante períodos de calor extremo para proteger a los repartidores. Elsindicato GMB del Reino Unido, que representa a 500 000 trabajadores, estableció una temperatura máxima legal de 25 °C e hizo una serie de recomendaciones para adaptar los lugares de trabajo durante las olas de calor, entre ellas, códigos de vestimenta flexibles, acceso al agua, pausas adicionales y acceso a sistemas de refrigeración. Los empleadores no exigen que se trabaje con normalidad durante un huracán o un tornado; es hora de aplicar el mismo criterio al calor extremo.
Además del impacto en la salud de los trabajadores, los líderes empresariales tienen un incentivo económico para tomarse en serio este riesgo climático emergente. La pérdida de productividad asociada a la exposición al calor le cuesta a la economía mundial2,1 billones de dólares al año, una cifra que probablemente aumentará a medida que se caliente la Tierra. Un estudio de la Universidad de Chicago estimó que la productividad de los trabajadores disminuyó, en promedio, un 3 % por cada aumento de 1,8° en la temperatura por encima de 80 °F. En el sur de Asia, África occidental y algunas zonas de América Latina, se prevé que las horas de trabajo disminuyan un 5 % para 2030; los trabajadores agrícolas y de la construcción serán los más afectados. Empleadores, inversores y responsables de formular políticas deben tomar medidas audaces y forjar nuevas alianzas para construir la resiliencia física y operativa necesaria para prosperar en este planeta, que se calienta rápidamente.
Mediano plazo: soluciones de refrigeración sostenibles
Durante los períodos de calor extremo, el acceso acentros de refrigeración o a edificios con aire acondicionado puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. A medida que se calienta el planeta, miles de millones de personas en todo el mundo necesitarán aire acondicionado, lo que convertirá lo que antes se consideraba un artículo de lujo en un dispositivo médico esencial. Muchos de los países más afectados por el aumento de las temperaturas tienen algunos de los índices más bajos de acceso al aire acondicionado en los hogares: el 12 % en India, el 10 % en Brasil y el 5 % en Gran Bretaña. Los responsables de formular políticas no pueden resolver este problema por sí solos; las nuevas alianzas entre los sectores público, privado, sin fines de lucro y filantrópico serán clave para proporcionar acceso a equipos de refrigeración que salvan vidas.
Las soluciones de refrigeración para el hogar pueden complementarse con inversiones en soluciones basadas en la naturaleza (SbN) para aplicar medidas de reducción del riesgo de calor en toda la ciudad, como plantar árboles en zonas específicas, instalar techos fríos y poner en marcha otras infraestructuras resistentes al calor. Las SbN para la resiliencia climática son un 50 % más baratas que las alternativas grises y pueden aportar un valor añadido un 28 % mayor en términos de productividad y externalidades positivas. Se estima que las SbN representan una oportunidad valorada en un billón de dólares: acelerar el compromiso de los inversores y gestores de activos reforzará la resiliencia climática y abrirá nuevas oportunidades en los próximos años.

Largo plazo: gestión de riesgos e inversión resiliente
Aunque las medidas de adaptación a corto plazo son fundamentales para proteger a las comunidades vulnerables, no pueden sustituir la inversión en resiliencia sistémica frente a los efectos prolongados del calor extremo. Los gobiernos y las empresas empiezan a acceder a productos de seguros innovadores y acuerdos de transferencia de riesgos que impulsan inversiones resilientes para abordar los riesgos climáticos.Los seguros paramétricos para los arrecifes de coral del Caribe, losbonos de reforestación en el norte de California y losmicroseguros contra el calor extremo para trabajadoras vulnerables de India figuran entre los incentivos de financiación localizados que ya atraen grandes sumas de capital privado. Aprovechar estos mecanismos de financiación emergentes puede ayudar a distribuir el riesgo del calor extremo y movilizar inversiones en medidas clave para reducirlo.
Insertar vídeo: https://www.swissre.com/our-business/public-sector-solutions/thought-leadership/new-type-of-insurance-to-protect-coral-reefs-economies.html
Además de movilizar inversiones, fortalecer los modelos de riesgo para que reflejen con precisión los riesgos que plantea el calor extremo y los riesgos climáticos relacionados, como la sequía y los incendios forestales, es un componente clave de la resiliencia sistémica. Unestudio reciente del Banco de Inglaterra indica que los datos que sustentan las herramientas de modelización de riesgos y análisis predictivo del sector de los servicios financieros no reflejan adecuadamente todo el espectro de posibles daños derivados del riesgo climático, especialmente en las economías en desarrollo donde la cobertura de los seguros de propiedad es baja. La actualización de los modelos de riesgo tendrá importantes repercusiones para los inversores de todo el mundo, en particular a medida que los gestores de activos y los inversores a largo plazo adapten sus modelos de negocio y reequilibren sus carteras en un panorama de riesgos climáticos cada vez más volátil. Incorporar los riesgos del calor extremo, incluida la sequía y los incendios forestales, a los datos de proyección dará a las empresas y los gobiernos una visión más completa de los riesgos físicos y financieros que plantea esta amenaza emergente.
A medida que las temperaturas siguen subiendo, lograr resiliencia frente al calor extremo exige un enfoque de múltiples partes interesadas, incluido un compromiso del sector de los servicios financieros que marcará a toda una generación. Aprovechar mecanismos innovadores de financiación y reparto de riesgos, así como proteger a los trabajadores y ampliar el acceso a soluciones de refrigeración sostenibles, acercará a las economías y sociedades vulnerables a un futuro resiliente al calor.





