La contaminación abunda en su oficina

Businessmen walk through a business complex in Tokyo January 11, 2011. Japan's index of coincident economic indicators rose a preliminary 1.4 points in November from the previous month, the Cabinet Office said on Tuesday, up for the first time in three months. REUTERS/Yuriko Nakao (JAPAN - Tags: EMPLOYMENT BUSINESS POLITICS IMAGES OF THE DAY) - GM1E71B1CN001
A new study has revealed compelling evidence.Image: REUTERS/Yuriko Nakao
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Según una nueva investigación, podría estar contaminando su espacio de oficina.

Los investigadores llevan a cabo uno de los estudios más amplios de su tipo en los espacios de oficina de un edificio equipado con miles de sensores. El objetivo es identificar todos los tipos de contaminantes del aire interior y recomendar formas de controlarlos mediante el diseño y el funcionamiento del edificio.

“Si queremos proporcionar una mejor calidad del aire a los trabajadores de oficina para mejorar su productividad, es importante entender primero qué hay en el aire y qué factores influyen en la emisión y eliminación de contaminantes”, afirma Brandon Boor, profesor adjunto de ingeniería civil con un nombramiento de cortesía en ingeniería ambiental y ecológica en la Universidad de Purdue.

Los datos muestran que las personas y los sistemas de ventilación afectan en gran medida la química del aire interior, posiblemente más que cualquier otro factor en un espacio de oficina.

Compuestos orgánicos volátiles en la oficina

“La química del aire interior es dinámica. Cambia a lo largo del día según las condiciones exteriores, el funcionamiento del sistema de ventilación y los patrones de ocupación de la oficina”, afirma Boor.

El edificio, denominado Living Labs de los Laboratorios Ray W. Herrick de Purdue, utiliza una serie de sensores para supervisar con precisión cuatro espacios de oficina de planta abierta y para seguir el flujo de aire interior y exterior a través del sistema de ventilación. El equipo desarrolló una nueva técnica para registrar la ocupación, incorporando sensores de temperatura en cada silla de escritorio.

Gracias al uso de los Living Labs, el equipo de Boor ha comenzado a identificar comportamientos previamente desconocidos de sustancias químicas denominadas compuestos orgánicos volátiles, como la forma en que los sistemas de ventilación los transforman y la manera en que los filtros los eliminan.

Este instrumento de sensibilidad extrema ayuda a los investigadores a identificar todos los tipos de contaminantes del aire interior en las oficinas modernas de planta abierta. (Foto de la Universidad de Purdue/Erin Easterling)Image: Foto de la Universidad de Purdue/Erin Easterling

“Queríamos arrojar luz sobre el papel entre bastidores que desempeñan los sistemas de ventilación en el aire que respiramos”, afirma Boor.

Boor se asoció con investigadores de RJ Lee Group para desplegar una “nariz” de gran sensibilidad, un instrumento que los científicos denominan espectrómetro de masas de tiempo de vuelo por reacción de transferencia de protones. Este instrumento, utilizado normalmente para medir la calidad del aire exterior, ayudó a “olfatear” compuestos presentes en el aliento humano, como el isopreno, en tiempo real. El equipo de Boor descubrió que el isopreno y otros muchos compuestos orgánicos volátiles persisten en la oficina incluso después de que las personas hayan salido de la habitación.

Un mayor número de personas en una habitación también implica más emisiones de estos compuestos.

“Nuestros resultados preliminares sugieren que las personas son la fuente dominante de compuestos orgánicos volátiles en un entorno de oficina moderno”, afirma Boor. “Hemos encontrado que los niveles de muchos compuestos son entre 10 y 20 veces superiores en interiores que en exteriores. Si un espacio de oficina no está bien ventilado, estos compuestos volátiles pueden afectar negativamente a la salud y la productividad de los trabajadores.”

Otros hallazgos

El equipo también reveló que un contaminante que entra desde el exterior, ozono, desaparece en el interior. Esto se debe a que el ozono interactúa con otros compuestos del interior y con las amplias superficies de una oficina amueblada.

Los investigadores descubrieron que el ozono y los compuestos liberados al pelar una naranja, denominados monoterpenos, se mezclan para formar nuevas partículas diminutas de hasta una milmillonésima parte de metro. Las partículas recién formadas podrían ser tóxicas, ya que son lo suficientemente pequeñas como para llegar a las regiones más profundas de los pulmones de una persona.

Los efectos de los compuestos orgánicos volátiles liberados en una oficina podrían no limitarse al interior. Los investigadores creen que las sustancias químicas emitidas por productos de cuidado personal, como desodorantes, maquillaje y laca para el cabello, podrían aumentar los niveles en el exterior a medida que el sistema de ventilación los expulsa.

Los investigadores presentarán sus hallazgos iniciales en la Conferencia 2019 de la Asociación Americana para la Investigación de Aerosoles, en Portland (Oregón), del 14 al 18 de octubre.

La financiación de este trabajo procede en parte del Programa de Ingeniería Ambiental de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, del Programa de Química de Entornos Interiores de la Fundación Alfred P. Sloan y de la Fundación de Investigación de Purdue.

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