El futuro Tratado de la ONU sobre la Contaminación por Plásticos tiene como objetivo establecer normas mundiales para frenar el uso de plásticos y su filtración al medio ambiente.
Los negociadores deben adoptar un enfoque de «empezar y reforzar» para evitar demoras.
Se necesita una definición más clara de las normas sobre la responsabilidad ampliada del productor.
Apoyamos el desarrollo de un tratado de la ONU ambicioso, eficaz y jurídicamente vinculante para poner fin a la contaminación por plásticos. Como empresa que opera a escala mundial, necesitamos normas y medidas mundiales que creen condiciones de competencia equitativas para poder desempeñar nuestro papel en la promoción del cambio a escala global. Creemos que los gobiernos deberían establecer normativas armonizadas mediante disposiciones vinculantes en el tratado. Estas normativas deberían centrarse en la reducción y la circulación de los plásticos, junto con la prevención y la remediación de su filtración a nuestro medio ambiente.
Nuestra postura
Los negociadores deben ponerse en marcha ya mediante la adopción de un enfoque de «empezar y reforzar». Con algo más de un año de tiempo de negociación restante antes de la Conferencia Diplomática, deben asegurar que el tratado incluya disposiciones clave plenamente operativas desde el principio y que tenga la flexibilidad necesaria para ampliar y actualizar, con el tiempo, los anexos técnicos sobre temas como el diseño de productos, la responsabilidad ampliada del productor y otros.
El borrador cero es una buena base para que los Estados miembros de la ONU inicien los debates. Supone el paso adecuado hacia normativas armonizadas a lo largo de todo el ciclo de vida de los plásticos, a la vez que sienta las bases para un trabajo intersesiones adicional en áreas clave de política.
Lo que aún podemos hacer
Es imperativo contar con una definición más clara de las normas sobre la responsabilidad ampliada del productor (RAP), que exijan a las empresas que introducen determinados productos o envases en el mercado de un país que se responsabilicen de financiar y facilitar su recogida y tratamiento tras el consumo.
Tanto el sector público como el privado pueden trabajar en la elaboración de disposiciones para los sistemas de RAP que adopten enfoques adecuados para los distintos sectores. Esto significa que el envasado de productos de consumo podría gestionarse de forma diferente a las artes de pesca o al equipo de construcción. También debería tenerse en cuenta la referencia a una «transición justa» e inclusiva al elaborar la legislación sobre RAP para los millones de trabajadores informales del sector de los residuos y los trabajadores de cooperativas.
Además, es necesario contar con orientaciones para identificar las categorías de productos prioritarias que deben estar cubiertas por las normativas sobre RAP. De cara al futuro, debería existir un proceso de revisión que permita al órgano rector del tratado modificar, actualizar y ampliar un anexo sobre directrices de RAP.
Próximos pasos
La reunión del Comité Internacional de Negociación en Nairobi la próxima semana representa una oportunidad excepcional y real de provocar un cambio positivo en nuestro mundo, reconsiderando cómo fabricamos, utilizamos y concebimos los plásticos. Esperamos que las negociaciones avancen sobre el «Borrador cero» y que se alcance un acuerdo para iniciar el trabajo intersesiones sobre los anexos. Estaremos presentes junto con otros miembros de la Coalición Empresarial por un Tratado Mundial sobre Plásticos. Aprovechemos al máximo esta oportunidad única en una generación para armonizar la normativa sobre plásticos, permitiendo que las empresas sean una fuerza de cambio positivo.




