Pittsburgh llegó a producir la mitad del acero de Estados Unidos. Pero la industria siderúrgica del país se derrumbó a finales de la década de 1970, debido a la competencia extranjera y a la caída de la demanda.
En solo dos años, el desempleo aumentó de 88.500 a más de 212.400 personas. Para 1990, Pittsburgh había perdido más de un tercio de su población.
En los últimos años, la ciudad ha experimentado una transformación notable y se ha reinventado como un innovador centro tecnológico, con un fuerte enfoque en la tecnología digital. Allí se encuentra el Centro Nacional de Ingeniería Robótica y el Instituto de Robótica Avanzada para la Manufactura; además, varias empresas tecnológicas utilizan la ciudad como campo de pruebas para vehículos autónomos.
Pittsburgh fue destacada como un caso de éxito en el informe del Foro Económico Mundial La competitividad de las ciudades de 2014, en reconocimiento a su capacidad para crear y atraer nuevas empresas y al ejemplo que ha dado a otras ciudades que antes dependían de la industria pesada.
Crecer de forma sostenible
El alcalde de Pittsburgh, William Peduto, defiende el crecimiento sostenible. En 2017, emitió una orden ejecutiva que comprometía a Pittsburgh con los principios del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, después de que el presidente Donald Trump anunciara que retiraría a Estados Unidos del acuerdo.
La orden de Peduto significa que la ciudad seguirá trabajando para alcanzar la neutralidad de carbono, reduciendo las emisiones, electrificando el transporte y aumentando el uso de fuentes de energía renovables.

Pittsburgh se ha comprometido a utilizar energía 100 % renovable para 2035. Ya hay planes para convertir una antigua acería en uno de los mayores centros de generación de energía solar del país.
Una tendencia mundial
Antiguas ciudades industriales de otras partes del mundo están experimentando renovaciones similares. Glasgow, Escocia, que fue un importante centro de construcción naval, se ha convertido en líder del sector de las energías renovables y alberga un nuevo centro mundial de investigación y desarrollo dedicado a la energía eólica marina.
El Ayuntamiento de Glasgow está invirtiendo ahora más de 500 millones de dólares en proyectos de regeneración urbana, desde nuevos carriles para bicicletas hasta la revitalización de zonas comerciales.
En Pittsburgh, el alcalde Peduto ha comprometido a la ciudad a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, un conjunto de metas concebidas para abordar desafíos mundiales relacionados con la pobreza, la desigualdad y el medio ambiente para 2030.
Construir resiliencia
La estrategia «One PGH» presentada por el alcalde busca ayudar a que Pittsburgh sea más resiliente mediante iniciativas como un plan de acción climática, una hoja de ruta para la innovación inclusiva y la preparación ante fenómenos meteorológicos extremos o crisis económicas.
En su barrio de Uptown, la ciudad ha creado un Distrito de Ecoinnovación para estudiar cómo la reurbanización puede mejorar el medio ambiente, atender las necesidades de los residentes actuales y ampliar el emprendimiento y la creación de empleo.
«Hay algunas cosas que los gobiernos pueden hacer para crear un mundo más sostenible», afirma Peduto.
«Lo primero es empoderar a quienes ya están trabajando en ello. Lo segundo es asegurarse de que la sostenibilidad forme parte de la misión, sea cual sea la actividad que se realice».






