Una ciudad peruana se ha hecho famosa por su novedosa solución basada en la naturaleza (SbN) para el problema de la escasez de agua.
Moyobamba cobra tarifas locales de agua y destina los fondos a iniciativas de conservación para proteger sus fuentes de agua locales.
Aquí, un experto describe el calendario y el impacto del proyecto, y destaca el potencial de este tipo de iniciativas para ayudar a combatir la crisis climática.
Los críticos de los proyectos de SbN afirman que son una respuesta inadecuada a los verdaderos factores que impulsan el cambio climático y que podrían dañar a las comunidades locales y a los ecosistemas, pero los promotores de proyectos en Perú sostienen que no tiene por qué ser así.
Josefa Mería lleva más de 30 años viviendo en la ciudad peruana de Moyobamba, donde los Andes se encuentran con la selva amazónica. Incluso en este clima tropical húmedo, recuerda que hace unos 20 años había tan poca agua que los servicios a la ciudad se cortaban con frecuencia, lo que enfurecía a toda la población.
“Había mucha frustración, porque, ya sabes, puedes carecer de todo, excepto de agua”, cuenta Mería a Mongabay por teléfono desde Moyobamba, y añade: “el problema ya se estaba volviendo cada vez más grave”.
El problema, descubrieron, era que la deforestación había llegado a las tres cuencas hidrográficas locales, fuente del suministro de agua de Moyobamba. Al cambiar el uso del suelo alrededor de estas cuencas, de selva tropical a pequeña agricultura, disminuyeron tanto la cantidad como la calidad del agua que llegaba a la ciudad.
Para resolver esta crisis, los habitantes, las organizaciones ambientales internacionales, los gobiernos locales y regionales, así como la planta de tratamiento de la empresa de agua, colaboraron para encontrar una solución que funcionara para todos. Decidieron crear un sistema de tarifas mediante el cual se cobraba a los habitantes un sol peruano (unos 0,30 dólares) al mes como parte de su factura de agua, que iría directamente a un fondo especial destinado a invertir en iniciativas de conservación de cuencas y selvas tropicales.
Este sistema fue uno de los primeros proyectos de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) de Perú orientados a preservar las cuencas hidrográficas, y pronto se convirtió en un modelo para el país. Basándose en la experiencia de Moyobamba, el gobierno nacional ha desarrollado desde entonces varias políticas y mecanismos para ampliar estos proyectos de SbN a escala nacional, lo que convierte a Perú en líder de iniciativas de SbN a gran escala en América Latina.
Aunque algunos han criticado los proyectos de SbN por considerarlos una solución inadecuada para abordar el cambio climático, otros sostienen que estas iniciativas son esenciales para mitigar los impactos que ya están presentes y adaptarse a ellos. ¿Puede Perú hacerlo bien?
Moyobamba, el punto de partida
Moyobamba es la capital del departamento de San Martín, donde la deforestación es un problema desde hace tiempo. Durante años, la gente se ha trasladado a la región en busca de espacio para desarrollar tierras de cultivo, principalmente para cultivar café o palma aceitera, que prospera en climas tropicales, o cultivos más pequeños de maíz o yuca.
A medida que la agricultura se expandía alrededor de Moyobamba y sus tres principales fuentes de agua, las cuencas de Rumiyacu, Mishquiyacu y Almendra, no había suficientes árboles para filtrar el agua ni regular las precipitaciones y controlar el ciclo del agua, que periódicamente dejaba de fluir hacia la ciudad.
El plan de tarifas de agua de Moyobamba ha desempeñado un papel fundamental para revertir esta tendencia. Mería, residente de Moyobamba de 72 años, es la presidenta del comité de gestión de Moyobamba, el órgano que controla los fondos recibidos por las tarifas y decide en qué proyectos invertir.
Desde que se aprobaron las tarifas en 2007, Mería afirma que el comité de gestión ha firmado más de 60 acuerdos de conservación con agricultores que viven cerca de las cuencas, quienes se comprometieron a detener la deforestación y participar en proyectos de conservación financiados con las tarifas de agua. El comité también empezó a trabajar con la empresa de agua, que recauda los fondos de los usuarios, para canalizar este dinero hacia proyectos de conservación.
Como resultado, han reforestado unas 500 hectáreas (unos 1.236 acres) de terreno alrededor de las cuencas y han desarrollado programas de sensibilización sobre conservación para enseñar a los habitantes la importancia de conservar la selva tropical, afirma Mería. También han intentado crear formas alternativas de ingresos para disuadir a la gente de expandir la agricultura, lo que incluye, por ejemplo, apoyar la artesanía tradicional y la apicultura local, en particular trabajando con árboles que son buenos para las abejas, añade.
“Había que concienciar, sobre todo acerca de la relación que existe entre el bosque y el agua”, afirma Mería, y añade: “pero hemos abierto el camino”.
Marta Echavarría es la fundadora de EcoDecisión, con sede en Ecuador, una empresa que busca nuevas formas de financiar iniciativas de conservación y es una de varias organizaciones ambientales internacionales que trabajan en Moyobamba y con el gobierno peruano en iniciativas de SbN. Afirma que la experiencia de Moyobamba abrió la puerta a la creación de otros mecanismos y proyectos piloto con empresas de agua para iniciativas de conservación del agua en otras zonas del país. Finalmente, el Ministerio del Ambiente de Perú (MINAM) creó la Ley de Mecanismos de Compensación por Servicios Ecosistémicos, o MERESE, como se conoce por su sigla en español, para respaldar las SbN como política nacional. Esta ley, creada en 2014, es un nuevo tipo de mecanismo de financiación para proyectos de conservación que funciona de manera similar a las tarifas de Moyobamba, mediante acuerdos establecidos entre retribuyentes (pagadores aguas abajo) que pagan a un fondo especial, y contribuyentes (custodios aguas arriba) que llevan a cabo proyectos de conservación con cargo a ese fondo. Al final, ambas partes se benefician de sistemas hídricos y ecosistemas mejor conservados.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial en materia de soluciones climáticas naturales?
El mundo se enfrenta a crisis ambientales convergentes: la destrucción acelerada de la naturaleza y el cambio climático.
Las soluciones climáticas naturales (SCN), es decir, la inversión en programas de conservación y gestión del territorio que aumentan el almacenamiento de carbono y reducen las emisiones de carbono, constituyen una vía importante para hacer frente a ambas crisis y generan beneficios ambientales y sociales adicionales.

La investigación realizada para el informe Nature and Net Zero del Foro confirma las estimaciones según las cuales las SCN pueden aportar un tercio de la mitigación climática necesaria para alcanzar una trayectoria de 1,5° y 2° en 2030, y a un coste menor que otras formas de eliminación de dióxido de carbono. Este informe se basa en las recomendaciones del Grupo de Trabajo para el Escalamiento de los Mercados Voluntarios de Carbono, e identifica seis acciones para acelerar el escalamiento de SCN de alta calidad y desbloquear mercados mediante los esfuerzos conjuntos de líderes empresariales, responsables políticos y la sociedad civil.

Para fomentar la colaboración, en 2019 el Foro y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible se unieron para crear la Alianza de Soluciones Climáticas Naturales con el fin de reunir a actores públicos y privados para identificar oportunidades y barreras a la inversión en SCN.
Las organizaciones miembros de la Alianza SCN aportaron conocimientos expertos para elaborar Soluciones Climáticas Naturales para Empresas, una guía de alto nivel sobre el uso creíble de créditos de SCN por parte de las empresas.
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Hoy en día, 43 de las 50 empresas de agua de Perú han adoptado las tarifas MERESE, según informa la ONG ambiental Forest Trends. Esto incluye a Moyobamba.
Sandro Domínguez del Aguila, especialista en inventario, evaluación y seguimiento de los recursos hídricos del MINAM, afirma que Moyobamba es importante porque muestra una nueva forma de crear alianzas entre diversas instituciones y organizaciones, lo que les ha permitido aplicar estas dinámicas a las políticas nacionales.
El proceso de desarrollo de sistemas locales de tarifas para la conservación no ha sido precisamente sencillo, explica Gena Gammie, directora asociada de la iniciativa de agua de Forest Trends, que ha trabajado tanto en Moyobamba como con el gobierno peruano para ampliar los proyectos de SbN. Parte de las complejidades se deben a la estricta normativa peruana de gestión de fondos públicos. En el caso de Moyobamba, los proyectos resultantes de las tarifas de las empresas de agua se tratan igual que los proyectos de infraestructura gris. La espera de las aprobaciones de los proyectos ha sido un proceso largo, ya que el gobierno intenta evaluar programas como la reforestación de la misma manera en que evaluaría una carretera o un puente.
“Es un proceso bastante complicado, burocrático y que requiere mucho tiempo, además de numerosas especialidades técnicas”, cuenta Gammie a Mongabay por teléfono desde Perú, y añade: “también estamos empezando a simplificar y aclarar los procesos, lo que está ayudando a incorporar a muchas más personas”.
Perú, líder regional en SbN
En América Latina se están desarrollando varias iniciativas de SbN en torno a la conservación de cuencas hidrográficas. Echavarría afirma que esto podría considerarse una tendencia regional, a medida que los responsables políticos empiezan a reconocer que la infraestructura debe funcionar con la naturaleza, y no en su contra.
“Creo que se está produciendo un cambio de paradigma”, afirma Echavarría. La respuesta ha sido soluciones más integradas, dice, y añade: “un ingeniero civil tiene que saber más sobre biología y sobre ecosistemas y cosas así”.
En su último informe sobre las SbN en América Latina, el Instituto de Recursos Mundiales identifica 156 proyectos de SbN en distintas fases de desarrollo en la región en 2021, pero solo el 47 % de estos proyectos se han implementado realmente. México (31), Colombia (21), Brasil (17) y Perú (17) tienen hasta la fecha el mayor número de proyectos.
Perú, según el informe, lidera la incorporación de las SbN y la captación de inversiones a gran escala, principalmente gracias a las leyes que obligan a las empresas de agua a apoyar las SbN. Los autores del WRI afirman que es esencial incluir a los proveedores de servicios de infraestructura para escalar las iniciativas de SbN como forma de dejar de depender de subvenciones y encontrar otros mecanismos de financiación.
SbN y cambio climático
Algunos científicos afirman que escalar los proyectos de SbN es importante para mitigar los impactos del cambio climático y desarrollar estrategias urgentes de adaptación.
Perú, en particular, es vulnerable a los impactos del cambio climático de muchas maneras, pero un estudio de la Organización Internacional para las Migraciones señala que la escasez de agua es una gran preocupación y podría ser un factor impulsor de la migración, empujando a las personas hacia ciudades ya superpobladas. Actualmente, los glaciares de Perú se están derritiendo y los cambios en los patrones de precipitación podrían dar paso a sequías, inundaciones y deslizamientos de tierra.
“En general, diría que la crisis climática se sentirá como una crisis hídrica”, afirma Gammie.
Pero existen muchas críticas a las SbN como una respuesta inadecuada ante los graves impactos de un clima cambiante. Algunos académicos, activistas de derechos ambientales y grupos de la sociedad civil afirman que estas medidas en realidad desvían la atención de las verdaderas soluciones al cambio climático, como el cambio a energías limpias o la obligación de que los grandes emisores de combustibles fósiles reduzcan sus emisiones.
Echavarría coincide en que las iniciativas de SbN no son la única solución, pero sí son un mecanismo para reducir el impacto del cambio climático en las comunidades locales; en este caso, el peligro de la escasez de agua dulce.
“Ahora mismo el problema es tan grande que se necesitan todas las alternativas”, cuenta Echavarría a Mongabay. “Esta es una. No es la única. Pero tenemos que desarrollarla en paralelo con las transiciones energéticas y las transiciones hacia una economía circular; es una combinación de factores”.
Otros críticos han señalado que las SbN pueden ser perjudiciales tanto para los ecosistemas como para las comunidades locales, ya que estos proyectos a menudo no incluyen un proceso de consulta adecuado con las comunidades antes de su implementación, lo que reduce su autonomía sobre su propio territorio. Algunas iniciativas también muestran una planificación deficiente y un conocimiento insuficiente de los sistemas socioecológicos locales, al introducir especies foráneas que terminan causando más daño que beneficio.
En el caso de los esfuerzos de conservación de cuencas en Perú, Gammie afirma que han tratado de evitar estos riesgos de varias maneras. En primer lugar, señala que su equipo ha llevado a cabo exhaustivos análisis de la bibliografía científica sobre los ecosistemas andinos y andino-amazónicos, y sobre su relación con el agua y el suelo, para reducir el riesgo de malinterpretar estos ecosistemas.
“Es importante que los promotores de proyectos y los responsables políticos sean conscientes de que estas no son relaciones sencillas, y hay que tener en cuenta los matices de la bibliografía”, afirma Gammie, y añade: “es realmente importante no plantar una plantación de pinos en los pastizales altoandinos, por ejemplo, algo que se ha hecho en el pasado”.
Según Gammie, también es importante contar con protocolos claros para trabajar con las comunidades, garantizando que participen en los proyectos desde las primeras etapas, escuchando las prioridades de las comunidades y colaborando en el diseño del proyecto.
Citas:
Dextre, R. M., Eschenhagen, M. L., Camacho Hernández, M., Rangecroft, S., Clason, C., Couldrick, L., & Morera, S. (2022). Payment for ecosystem services in Peru: Assessing the socio-ecological dimension of water services in the upper Santa river basin. Ecosystem Services, 56, 101454. doi:10.1016/j.ecoser.2022.101454
Wright, T. M., Andrade, B., Godoy, F., Hewson, J., Mendoza, E., Pinedo, J., & Tabor, K. (2018). Harnessing Multiple Technologies to Combat Deforestation — A Case Study in the Alto Mayo Protected Forest in San Martin, Peru. Parks: The International Journal of Protected Areas and Conservation.
Rojas, E., Zutta, B., Velazco, Y. K., Montoya-Zumaeta, J. G., & Salvà-Catarineu, M. (2021). Deforestation risk in the Peruvian Amazon basin. Environmental Conservation. Recuperado de https://www.cambridge.org/core/journals/environmental-conservation/article/deforestation-risk-in-the-peruvian-amazon-basin/7E9B9CCB366713DAE8F123E6F5D0D62C
Ozment, S., Gonzalez, M., Schumacher, A., Oliver, E., Morales, A. G., Gartner, T., … Watson, G. (2021). Nature-Based Solutions in Latin America and the Caribbean. Recuperado del sitio web del Banco Interamericano de Desarrollo y el Instituto de Recursos Mundiales: https://files.wri.org/d8/s3fs-public/2021-10/nature-based-solutions-in-latin-america-and-the-caribbean-regional-status-and-priorities-for-growth_1.pdf?VersionId=.3xcu8Ruodnxf5mw9wCUAYgdEK6evOMa
Assessing the Evidence: Climate Change and Migration in Peru. (2021). Recuperado del sitio web de la Organización Internacional para las Migraciones: https://publications.iom.int/system/files/pdf/assessing-the-evidence-peru.pdf
Imagen principal: Las iniciativas de Perú para proteger sus fuentes de agua podrían servir de ejemplo para los países de América Latina que enfrentan problemas similares. Imagen de Rhett Butler para Mongabay.








