Existe una preocupante brecha entre los compromisos de París y lo que se necesita para prevenir un cambio climático peligroso

To keep global warming below 2C, countries need to fix what the UN calls the 'emissions gap'Image: REUTERS/ Srdjan Zivulovic
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Los países de baja altitud desaparecerán. Regiones como el Mediterráneo tendrán que sobrevivir con una quinta parte menos de agua, a medida que las sequías sean más frecuentes. Todos los arrecifes de coral del planeta morirán.

Estos son solo algunos de los fenómenos previstos si el calentamiento global supera los 2 °C por encima de los niveles preindustriales.

Por estas y muchas otras razones, hace dos años, en París, los líderes de 195 países acordaron el objetivo de mantener el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C y fijaron como meta ideal mantenerlo por debajo de 1,5 °C.

Cada país representado en París se comprometió a contribuir por su cuenta a reducir las emisiones de CO2 que atrapan el calor en la atmósfera y aumentan el calentamiento global.

Sin embargo, incluso con estos compromisos, las Naciones Unidas consideran que es probable que el calentamiento global supere los 2 °C.

Para tener alguna posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C, los países deben cerrar lo que la ONU denomina la «brecha de emisiones».

¿Qué es la brecha de emisiones?

Los compromisos de los líderes mundiales en París en 2015 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero se conocen como contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés).

En su último Informe sobre la brecha de emisiones, la ONU afirma que estos compromisos solo permitirán reducir un tercio de las emisiones que deben recortarse para 2030 a fin de cumplir los objetivos climáticos.

El informe se publicó antes de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima en Bonn, Alemania. El encuentro mundial, conocido como COP23, busca acelerar la acción climática para cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

En las circunstancias actuales, incluso la aplicación plena de las NDC hace muy probable que la temperatura aumente al menos 3 °C para 2100. El informe concluye que, con los compromisos actuales de París, es probable que las emisiones de 2030 superen entre 11 y 13,5 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2-e) el nivel necesario para seguir avanzando hacia el objetivo de 2 °C.

Para ponerlo en contexto, una gigatonelada equivale aproximadamente a las emisiones del transporte de la Unión Europea en un año (incluida la aviación), y las emisiones mundiales actuales rondan las 52 gigatoneladas de CO2-e al año.

Image: ONU

En el caso del objetivo de 1,5 °C, la brecha de emisiones es de entre 16 y 19 gigatoneladas de CO2-e, una cifra superior a las estimaciones anteriores debido a la disponibilidad de nuevos estudios.

El informe de la ONU advierte que, si la brecha de emisiones no se cierra para 2030, será extremadamente improbable alcanzar todavía el objetivo de mantener el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C.

Una parte del Acuerdo de París estipula que las NDC deben revisarse cada cinco años. El informe de la ONU afirma que los gobiernos tendrán que presentar compromisos mucho más ambiciosos para tener alguna posibilidad de cumplir el objetivo de 2 °C. La primera oportunidad para que los gobiernos presenten formalmente compromisos revisados será en 2018.

¿Cómo se puede cerrar?

Pese a la considerable brecha de emisiones, se han logrado avances sustanciales en la lucha contra el cambio climático, lo que ofrece cierta esperanza de que aún sea posible cumplir el objetivo de 2 °C.

Desde 2014, el mundo vive un fenómeno sin precedentes desde los albores de la revolución industrial: el crecimiento económico se ha desacoplado de las emisiones de CO2.

Aunque la economía mundial ha crecido en cada uno de los últimos tres años, las emisiones de CO2 procedentes de la energía y la industria (que representan el 70 % de los gases de efecto invernadero mundiales) se han mantenido estables.

El informe de la ONU atribuye este desacoplamiento, en parte, a la adopción de energías renovables por parte de grandes economías de rápido crecimiento como China y la India.

«Aunque todavía queda mucho por hacer para reducir las emisiones a la escala necesaria para hacer frente al cambio climático, hay señales claras de que avanzamos en la dirección correcta», afirma Emily Farnworth, directora de Iniciativas Climáticas del Foro Económico Mundial.

«Es probable que los cambios transformadores surjan de una mayor colaboración entre los sectores público y privado y a lo largo de las cadenas de valor, para hacer realidad las ventajas para todas las partes que ofrece la transición a soluciones bajas en carbono».

El informe de la ONU identifica seis sectores —agricultura, edificios, energía, silvicultura, industria y transporte— en los que una mayor colaboración e inversión en tecnología podrían ayudar a que el mundo retome el rumbo para alcanzar el objetivo de 2 °C.

Según el informe, las inversiones en tecnología en estos sectores podrían ahorrar hasta 36 gigatoneladas de CO2-e al año para 2030.

Gran parte del potencial de estos sectores proviene de invertir en energía solar y eólica, electrodomésticos eficientes, automóviles de pasajeros eficientes, plantar más árboles y poner fin a la deforestación.

Centrarse únicamente en las medidas recomendadas en estos ámbitos podría reducir hasta 22 gigatoneladas de CO2-e para 2030.

Estos ahorros por sí solos encaminarían firmemente al mundo hacia el cumplimiento del objetivo de 2 °C y abrirían la posibilidad de alcanzar la ambiciosa meta de 1,5 °C.

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