La iniciativa de plantación de árboles de Pakistán tiene un atractivo añadido: más miel

Beekeeper Muhammad Asif Ali looks at a piece of honeycomb at Changa Manga Forest in Pakistan’s eastern Punjab province, around 75 km from Lahore, June 3, 2020.Image: Thomson Reuters Foundation/Imran Mukhtar
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  • La producción de miel en Pakistán está en aumento, ya que los apicultores obtienen un beneficio del programa del Gobierno para ampliar los bosques.

  • Se plantaron 3,5 millones de árboles en 6000 acres (2428 hectáreas) en Changa Manga.

Hace cinco años, cuando las autoridades comenzaron a plantar millones de árboles en el bosque de Changa Manga, en el este de Pakistán, la idea era devolver la vida a los terrenos forestales que habían sido destruidos por la tala ilegal, la escasez de agua y los incendios.

Ahora que los árboles han madurado, tienen un efecto secundario aún más dulce: contribuyen a aumentar la población local de abejas y la producción de miel en la zona.

Como parte de los esfuerzos de Pakistán por compensar los efectos del cambio climático mediante la rehabilitación de los bosques, la conservación del suelo y la mejora de la gestión del agua, se plantaron 3,5 millones de árboles en 6000 acres (2428 hectáreas) en Changa Manga, considerado uno de los bosques artificiales más grandes del mundo, cerca de la ciudad de Lahore.

Los apicultores de la plantación afirmaron que ahora cosechan hasta un 70 % más de miel que antes de que se iniciara el proyecto de reverdecimiento en 2014, ya que los árboles proporcionan un hábitat para las abejas y crean condiciones para una diversidad creciente de plantas y flores.

«A medida que se ha ido creando más plantación, nuestra producción de miel no ha dejado de aumentar», afirmó Bilal Hussain, apicultor de Changa Manga cuyo padre dirige las actividades apícolas del bosque.

«Obtendremos aún más ingresos durante los próximos cuatro o cinco años», dijo Hussain con entusiasmo, mientras extraía miel de un panal para envasarla en botellas y venderla en su tienda.

La cantidad de miel cosechada por los apicultores en el bosque de 12 500 acres casi se duplicó, pasando de 725 kg (1600 libras) en el ejercicio fiscal 2018-2019 a unos 1300 kg en 2019-2020, según declaró el funcionario forestal Shahid Tabassum.

Y se estima que la cantidad de esta sustancia pegajosa que produce Changa Manga seguirá aumentando hasta unos 2000 kg en el próximo ejercicio fiscal, añadió Tabassum.

El antiguo bosque contaba con tres especies principales de árboles, a las que se han sumado al menos siete, señaló.

«La cubierta forestal desempeña un papel importante en el aumento de la producción de miel, porque las abejas obtienen refugio, sombra y agua de los árboles», le explicó a la Fundación Thomson Reuters.

A nivel mundial, el número de abejas ha disminuido drásticamente, principalmente debido a la agricultura intensiva, el uso de pesticidas y el cambio climático, según afirman los ecologistas.

Un estudio publicado en abril en la revista Science reveló que la población mundial de insectos terrestres disminuye casi un 1 % cada año.

Los apicultores Bilal Hussain y Muhammad Asif Ali se preparan para recoger miel de una colmena en el bosque de Changa Manga, a unos 75 km al suroeste de la ciudad de Lahore, en el este de Pakistán, el 3 de junio de 2020. Image: Fundación Thomson Reuters/Imran Mukhtar

Éxito de las exportaciones

El aumento de la producción de miel supone un alivio para Pakistán, un país con escasez de liquidez que el año pasado recibió un paquete de rescate del Fondo Monetario Internacional por valor de 6000 millones de dólares.

Según el economista independiente Vaqar Ahmed, Pakistán ha registrado una caída en sus exportaciones y en las remesas del extranjero desde el inicio de la pandemia de COVID-19 en marzo.

Prevé una nueva disminución de los ingresos que llegan a Pakistán, ya que los países europeos y del Golfo siguen lidiando con los efectos económicos del brote.

La mayor parte de las remesas de Pakistán proceden de los Estados del Golfo, mientras que los países de la Unión Europea son los principales mercados para sus exportaciones, explicó.

Las exportaciones de Pakistán pasaron de 20 100 millones de dólares en el período de julio a abril de 2019 a unos 19 600 millones de dólares en el mismo período de este año, según datos del Banco Estatal de Pakistán.

Sin embargo, los expertos del sector prevén que la miel rompa esa tendencia.

En el ejercicio fiscal 2018-2019, Pakistán exportó miel por valor de 966 millones de rupias (5,8 millones de dólares), unos 260 millones de rupias más que el año anterior, según el Instituto de Investigación Apícola (HBRI) del Gobierno, con sede en Islamabad.

Todavía no están disponibles las cifras de las exportaciones de miel de este año.

No obstante, los agentes del sector pronostican que seguirán aumentando, ya que los apicultores del país se benefician de los árboles de Changa Manga, así como del esfuerzo continuo de Pakistán por reforestar el país en el marco del proyecto «Tsunami de 10 000 millones de árboles», puesto en marcha el año pasado.

Según datos del HBRI, Pakistán cuenta con 7000 apicultores comerciales que gestionan más de 1 millón de colmenas, pero tiene espacio suficiente para duplicar esa cifra.

Y, aunque la plantación de árboles amplía el hábitat de las abejas, los polinizadores, a su vez, contribuyen a regenerar de forma natural más zonas boscosas con una variedad de árboles, plantas y flores, afirmó Noor Islam, funcionario científico principal del instituto apícola.

«La producción de miel y la silvicultura están interrelacionadas, porque las abejas obtienen su alimento de los árboles, mientras que estos, a su vez, mantienen su biodiversidad», afirmó.

El apicultor Muhammad Asif Ali evalúa el peso de un panal antes de colocarlo en su cubo en el bosque de Changa Manga, en la provincia oriental de Punjab, en Pakistán, a 75 km de la capital provincial, Lahore, el 3 de junio de 2020. Image: Fundación Thomson Reuters/Imran Mukhtar

Árboles para las abejas

Malik Amin Aslam, asesor en cambio climático del primer ministro Imran Khan, afirmó que fomentar la relación entre los árboles y las abejas es una prioridad para el proyecto de 10 000 millones de árboles.

Explicó a la Fundación Thomson Reuters que, en varias zonas productoras de miel, el proyecto está plantando árboles aptos para las abejas, como el bari autóctono, también conocido como Ziziphus mauritiana o azufaifo.

La miel de este árbol es muy apreciada por su bajo contenido en glucosa, lo que hace que sea menos probable que cristalice, afirmó.

Sin embargo, Syed Mahmood Nasir, director del Instituto Nature Clicks, una organización sin ánimo de lucro con sede en Islamabad centrada en el medio ambiente y la antropología, advirtió de que desarrollar la industria de la miel de Pakistán no es tan sencillo como plantar más árboles.

Las autoridades deben tener claro si quieren que un bosque replantado produzca miel silvestre o de cultivo, ya que cada opción requiere una gestión y unos recursos distintos, explicó Nasir, quien fue inspector general de bosques del Gobierno.

En cualquier caso, «deberían asegurarse de que no se utilicen pesticidas a menos de 10 millas del bosque», añadió.

Para el apicultor de Changa Manga Hussain, los esfuerzos de reforestación para impulsar la apicultura en Pakistán le hacen confiar en poder continuar el negocio que su padre lleva dirigiendo durante los últimos 45 años.

Hussain recordó con cariño su infancia, durante la que vio a su padre extraer miel directamente de las colmenas para entregarla a los clientes.

«Mi mayor motivación para este trabajo es que mi padre siente un cariño especial por la miel desde que era niño y no quiere que ese afecto termine», afirmó.

«Lo haremos generación tras generación. Mientras el bosque esté ahí, habrá miel.»

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