El adolescente irlandés Fionn Ferreira desarrolló una técnica para eliminar los microplásticos del agua utilizando aceite y óxido.
Su idea ganó en la Feria de Ciencias de Google de 2019.
Ahora quiere escalar su idea para que se utilice en la industria.
Es uno de los 10 jóvenes agentes de cambio que asisten a la Reunión Anual 2020 del Foro Económico Mundial en Davos.
Practicando kayak por las escarpadas costas de West Cork, en un rincón remoto de Irlanda, Fionn Ferreira reparó en la cantidad de contaminación plástica que el Atlántico arrastraba hasta la orilla.
Decidió hacer algo al respecto. En el proceso, recibió 50.000 dólares cuando su idea ganó la Feria de Ciencias de Google de 2019. Y ahora es uno de 10 jóvenes agentes de cambio que asisten a la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos para fomentar la colaboración intergeneracional.
La idea de Fionn consistió en combinar aceite vegetal y polvo de óxido para crear un ferrofluido, un líquido que actúa como vehículo de diminutas partículas de una sustancia magnética. Según pensó, ese fluido podría utilizarse después para capturar y extraer partículas de microplásticos del agua. Tenía razón.
En más de 1.000 pruebas, el ferrofluido de Ferreira logró una tasa de éxito del 87 % al eliminar del agua partículas de plástico de menos de 2 mm de diámetro. Incluso construyó su propio espectrómetro de luz visible para poder medir con precisión la densidad de microplásticos en sus soluciones de prueba.
Utilizó un imán para extraer el plástico del agua: el microplástico se había adherido al polvo de óxido, por lo que, cuando el óxido se pegaba al imán, el plástico también era arrastrado.
Atajar el problema desde su origen
Ferreira probó su experimento con 10 tipos diferentes de plástico, entre ellos PET, PVA y fibras de una lavadora, y realizó más de 200 extracciones independientes.
Había previsto una reducción de la cantidad de plástico de al menos un 85 %, y en los experimentos así fue. Sin embargo, también determinó que el uso de aceite no marcaba una diferencia estadística significativa en la tasa de éxito, por lo que en el futuro creará un ferrofluido sin base de aceite.
Los ferrofluidos se han probado como una posible herramienta para limpiar los derrames de petróleo en el océano, tras fugas de oleoductos o buques. Las primeras señales son alentadoras y hay proyectos piloto en marcha para comprobar si este enfoque funciona a la escala y magnitud de una mancha de petróleo oceánica.
Aunque eso inspiró en parte el pensamiento de Ferreira, él considera que el futuro de su invento está lejos del océano, en la captura de microplásticos de las aguas residuales antes de que lleguen al mar. Construir un sistema de captura de microplásticos basado en ferrofluidos para su uso en plantas de tratamiento de agua y de aguas residuales podría ser una vía.
Escalar desde el laboratorio
Combatir la contaminación por microplásticos no es la única faceta de Ferreira. Mientras no estudia química en la Universidad de Groninga, en los Países Bajos, toca la trompeta a nivel de orquesta. Ha impartido más de 300 conferencias en planetarios e incluso tiene un planeta que lleva su nombre.
Pero fueron los experimentos de Ferreira para extraer microplásticos del agua los que lo catapultaron a la fama.
Los beneficios del plástico para envolver productos médicos estériles, conservar los alimentos frescos y mucho más son evidentes. Pero es necesario adoptar más medidas colectivas para garantizar su eliminación responsable.
Algunos estudios calculan que el océano está contaminado con hasta 8,3 millones de piezas de microplásticos por metro cúbico de agua. Estas diminutas partículas, en muchos casos no más grandes que el polvo, pueden acabar en la cadena alimentaria mundial.
Los peces pequeños, como las anchoas, ingieren estas diminutas piezas de plástico, y a su vez son comidos por peces más grandes, sin mencionar a los humanos. Aún no se han examinado a fondo los efectos y consecuencias de esto, pero refuerza aún más la necesidad de identificar soluciones al problema de la contaminación plástica marina.





