Nueva York tiene un plan para combatir los residuos de la moda rápida. Así funciona

Pedestrians stand with shopping bags as they wait to cross a street during Black Friday sales in New York, November 29, 2013. Black Friday, the day following Thanksgiving Day holiday, has traditionally been the busiest shopping day in the United States. REUTERS/Lucas Jackson (UNITED STATES - Tags: BUSINESS) - GM1E9BU05ZC01
Fast fashion can be incredibly damaging to the environment.Image: REUTERS/Lucas Jackson
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Cada año, 200 millones de libras (90,7 millones de kg) de ropa terminan en los vertederos de Nueva York: el equivalente a llenar la Estatua de la Libertad de prendas 440 veces.

Para combatir el enorme problema de los residuos textiles, marcas de moda, autoridades, recolectores, recicladores y empresas de reventa colaboran con la #WearNext campaña para recoger donaciones de toda la ciudad y dar una nueva vida a la ropa usada.

La campaña forma parte de la iniciativa Make Fashion Circular de la Fundación Ellen MacArthur, que lidera un esfuerzo mundial para establecer un modelo de negocio circular para la industria de la confección.

«Como consumidores, sabemos dónde compramos la ropa y dónde la hemos usado, pero #WearNext se centra en la siguiente etapa de ese recorrido: ¿adónde va nuestra ropa cuando ya no la necesitamos?», explica Francois Souchet, responsable de Make Fashion Circular.

Entre el 4 de marzo y el 9 de junio, los neoyorquinos pueden dejar su ropa usada en las tiendas participantes y otros puntos de la ciudad. Para facilitar las donaciones, el Departamento de Saneamiento de Nueva York ha creado un mapa en línea con 1.100 puntos de recogida.

La campaña, que cuenta con el apoyo de grandes marcas como Gap, Banana Republic, ASOS y Zara, anima a la población de la ciudad a intercambiar, vender o reparar su ropa usada y compartir sus experiencias en las redes sociales con la etiqueta #WearNext.

Cambiar el modelo

En las últimas dos décadas se ha desarrollado un modelo de negocio de «moda rápida», en el que las marcas y los comercios adoptan una rápida renovación de las tendencias a precios bajos.

Image: Fundación Ellen MacArthur

El interés de los consumidores por las últimas tendencias, junto con el aumento de los ingresos a escala mundial, ha provocado un rápido incremento de las ventas de ropa. Mientras tanto, ha disminuido el número promedio de veces que se usa una prenda antes de desecharla.

Se estima que el 73 % de los materiales utilizados para fabricar ropa acaba en vertederos o se quema al final de su vida útil, mientras que apenas el 1 % de las prendas usadas se transforma en prendas nuevas.

Además del problema de los residuos, la industria de la moda también utiliza enormes cantidades de agua, energía y productos químicos, como fertilizantes y tintes, en sus procesos de producción.

Las emisiones anuales totales de gases de efecto invernadero derivadas de la producción textil alcanzaron los 1.200 millones de toneladas métricas en 2015.

Los activistas piden a la industria que adopte prácticas más éticas y sostenibles. La iniciativa Make Fashion Circular promueve iniciativas empresariales que garanticen que la ropa se fabrique con materiales seguros y renovables, aumenten el uso de las prendas y fomenten el aprovechamiento de la ropa usada para fabricar prendas nuevas.

Pero los consumidores también tienen un papel importante en la lucha contra la moda rápida: comprar menos ropa y usarla durante más tiempo.

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