El océano está en peligro. Su estado de salud no invita al optimismo, y la conclusión es clara: las actividades humanas son la causa de su declive.
El océano está abarrotado de niveles increíbles de contaminación y residuos marinos. El viejo axioma de que «la solución a la contaminación es la dilución» ya no se sostiene, como lo demuestran la densidad de residuos en las playas; los inmensos giros de basura que circulan en alta mar; el aumento de las zonas muertas hipóxicas a lo largo de nuestras costas; y la entrada de plásticos en la cadena alimentaria marina, con efectos claramente perjudiciales para la vida marina y, en última instancia, para nosotros.
La actividad humana sigue provocando un aumento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. A medida que estos niveles aumentan, también lo hacen la temperatura y la acidez del océano. Si esta tendencia continúa, las consecuencias serán nefastas para la vida marina basada en el calcio, como los peces y los mariscos, así como para el ecosistema oceánico en su conjunto.
Incluso sin estos efectos, la actividad humana amenaza las poblaciones de peces del mundo. Las prácticas pesqueras destructivas, las subvenciones perjudiciales a la pesca, la sobrepesca y la pesca ilegal y no reglamentada ponen en grave peligro la supervivencia de muchas especies. El año pasado, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura informó de que casi un tercio de las poblaciones de peces se encuentran ya por debajo de niveles sostenibles.
Es una noticia alarmante para la humanidad si tenemos en cuenta que nuestro lugar en este planeta depende de un océano sano. Más del 50% del oxígeno que respiramos proviene del océano y más de 3.000 millones de personas dependen del pescado como fuente de proteínas. El océano sustenta el comercio, el turismo, el empleo y la seguridad alimentaria. De ahí el llamamiento a la acción: puesto que la salud del océano es vital para el bienestar de la humanidad, y que la actividad humana está causando su deterioro, es nuestra responsabilidad corregir nuestras acciones y empezar a revertir ese declive.
Nací y me crie en Fiyi y, como todos los habitantes de las islas, entiendo que el océano es la fuente primordial de vida. De joven, conocí de primera mano la sensación de asombro que producía bucear entre arrecifes de coral vírgenes, donde en cuestión de minutos se podía nadar junto a miles y miles de formas de vida en una sucesión alegre y siempre cambiante.
Aunque el océano sigue inspirando asombro, a mitad de mi vida, mientras nadaba en esas mismas aguas, empecé a presenciar el blanqueamiento generalizado de los corales, la degradación de la vida marina y la proliferación de la contaminación marina. Como muchos de mi generación, empecé a preguntarme qué estábamos haciendo al océano y qué debíamos hacer para corregir nuestro comportamiento.
Por cosas del destino, con el tiempo esta reflexión me llevó a la ONU y a la oportunidad de participar en medidas para proteger el océano. Como representante permanente de Fiyi ante la ONU y en cargos como el de presidente de la junta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, presidente de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos y, actualmente, presidente de la Asamblea General, he tenido el privilegio de trabajar con muchas personas comprometidas con revertir el ciclo de declive del océano.
Una parte central de nuestro trabajo fue incluir un componente oceánico sólido en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada por unanimidad por los líderes mundiales en la ONU en septiembre de 2015. Todos deberían reconocer que, junto con el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, la aplicación de la Agenda 2030 alejará a la humanidad del precipicio de la insostenibilidad hacia el que se dirige actualmente.
En el centro de la Agenda 2030 están los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. El objetivo 14 (ODS 14) se propone conservar y utilizar de forma sostenible los recursos del océano. El ODS 14 fija metas de acción en materia de contaminación marina; ecosistemas marinos y costeros; recuperación de las poblaciones de peces; eliminación de las subvenciones perjudiciales a la pesca; conservación marina; acidificación de los océanos; aplicación del derecho internacional pertinente; aumento del conocimiento científico y la cooperación; mayores beneficios para los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países menos adelantados; y provisión de recursos y acceso a los mercados para los pescadores artesanales en pequeña escala.
Una vez creado el ODS 14, centramos nuestra atención en encontrar la manera de garantizar su aplicación. Tras largas conversaciones entre los Estados miembros de la ONU, se decidió convocar la Conferencia sobre los Océanos, organizada conjuntamente por los gobiernos de Suecia y Fiyi, que se celebrará del 5 al 9 de junio de 2017 en la sede de la ONU en Nueva York.
El nombre oficial de la Conferencia sobre los Océanos —Conferencia de las Naciones Unidas para Apoyar la Implementación del Objetivo de Desarrollo Sostenible 14— expresa su propósito. Su objetivo es impulsar una acción concertada y cooperativa, mediante alianzas entre todas las partes interesadas, para abordar las numerosas metas del ODS 14.
«Todas las partes interesadas» significa exactamente eso: gobiernos, el sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil, fundaciones filantrópicas, organizaciones no gubernamentales, la comunidad científica, el mundo académico y los expertos técnicos, el sector privado y las comunidades locales. Consideramos que la Conferencia sobre los Océanos es la mejor oportunidad de la humanidad para realizar un esfuerzo colectivo que detenga el declive del océano y nos encamine hacia su recuperación plena.
Uno de los resultados de la conferencia será una declaración de llamamiento a la acción que proporcionará el compromiso político necesario para impulsar medidas que permitan aplicar eficazmente el ODS 14. Los días 15 y 16 de febrero se celebrará en Nueva York una reunión preparatoria de la Conferencia sobre los Océanos para trabajar en los elementos del llamamiento a la acción y en los temas de los siete diálogos de colaboración de la conferencia.
Cada uno de estos diálogos de colaboración se centrará en un aspecto concreto del ODS 14, como la contaminación marina, la pesca sostenible o la acidificación de los océanos. Los compromisos voluntarios asumidos por las numerosas alianzas que participarán en los siete diálogos serán fundamentales. Ya llevan varios meses trabajando en la preparación de esas alianzas y esos compromisos.
La autoridad de la Conferencia sobre los Océanos dependerá de que se sustente firmemente en la mejor información científica disponible sobre los temas que se abordarán. El sistema de las Naciones Unidas ha trabajado intensamente para preparar estas bases, con la plena participación y el apoyo de organismos y organizaciones como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) y la Organización Marítima Internacional (OMI), entre muchos otros.
Nuestro objetivo es salir de la Conferencia sobre los Océanos en junio con una amplia cartera de alianzas, compromisos y medidas listas para ponerse en práctica. Por supuesto, la campaña para apoyar el cumplimiento satisfactorio de las metas del ODS 14 no terminará ahí. La reversión que buscamos no ocurrirá de la noche a la mañana, así que seguiremos luchando hasta alcanzar plenamente el éxito en 2030.
Como he participado estrechamente en la creación tanto del ODS 14 como de la Conferencia sobre los Océanos, estoy decidido a que el ODS 14 cumpla sus metas. No podemos permitir que pase a la historia como una mera colección de buenas intenciones; semejante desenlace sería una tragedia.
Como abuelo, digo que debemos hacer todo lo que podamos para revertir el ciclo de declive en el que ha quedado atrapado el océano. Quiero que mis nietos experimenten la maravilla marina que yo viví de joven.
Para dar al ODS 14 las mayores posibilidades de alcanzar su ambicioso objetivo de conservar y utilizar de forma sostenible los recursos del océano, debemos asegurarnos de que la Conferencia sobre los Océanos cumpla de manera excelente el propósito para el que fue concebida. Estoy muy convencido de que así será. Para ayudarnos a hacerlo realidad, acompáñenme en la conferencia, durante la primera semana de junio en Nueva York, y formen parte activa de este acontecimiento histórico.





