«Creo que eso es lo que probablemente piensa la mayoría: que habría más blanqueamiento en lugares donde hace calor todo el año, y esa también era una de mis suposiciones», afirma Deron Burkepile, profesor asociado del Departamento de Ecología, Evolución y Biología Marina de la Universidad de California en Santa Bárbara y coautor del estudio publicado en Nature Communications. «Eso es lo que hizo que este resultado fuera sorprendente».
Muchas especies de coral albergan algas simbióticas cuya fotosíntesis proporciona energía adicional al animal. Sin embargo, cuando el coral sufre estrés, a menudo expulsa estas algas de colores y deja al descubierto su esqueleto blanco, en un proceso conocido como blanqueamiento.
Para el nuevo estudio, Burkepile y sus colegas recurrieron a datos de la Reef Check Foundation, un proyecto mundial de ciencia ciudadana que el coautor del estudio Gregor Hodgson puso en marcha en 1996.
Los investigadores combinaron observaciones de campo del blanqueamiento de coral en 3.351 sitios de 81 países entre 1998 y 2017, y descubrieron que era menos grave en los trópicos bajos (cerca del ecuador) y en las regiones con una variabilidad natural elevada de la temperatura superficial.
Un abanico de temperaturas
Los autores sospechan que, para los corales que pasan la mayor parte del año en aguas cálidas y constantes, un poco de calor adicional no supone un gran problema. Por otro lado, los corales acostumbrados a una gran variabilidad también podrían afrontar mejor los episodios de calentamiento, dado que están habituados a un abanico de temperaturas.
«Pensemos en alguien de Nueva York, donde hace mucho frío en invierno, pero también mucho calor en verano. Tiene ropa para distintas estaciones —abrigos, botas, sombreros, pantalones cortos y sandalias— y puede adaptarse a los cambios del tiempo», explica Mary Donovan, investigadora posdoctoral y una de las coautoras del estudio. «Comparemos eso con alguien que vive en el Caribe y solo tiene pantalones cortos; si hiciera frío, estaría en apuros».
Además, parece que ahora los corales pueden soportar temperaturas más altas antes de blanquearse que en el pasado. Los científicos aún intentan entender por qué, pero podría deberse a indicios de adaptación o a la desaparición previa de especies o individuos más débiles.
Se avecinan dificultades
«Pero los arrecifes de coral aún no están fuera de peligro», afirma Burkepile. «El cambio climático supone una amenaza extrema a corto plazo —en las próximas décadas y hasta el próximo siglo—». Señala que, a medida que las emisiones de carbono sigan aumentando, probablemente continuará la tendencia al aumento de la frecuencia y la intensidad del blanqueamiento de coral.
«No sabemos por qué los arrecifes ecuatoriales toleran mejor el estrés térmico reciente, pero sí sabemos que debemos proteger estos arrecifes ecuatoriales —y los arrecifes de todas partes— de otras perturbaciones», afirma el coautor Rob van Woesik, director del Instituto de Ecología Global de Florida Tech.
Los investigadores no han observado la tendencia al blanqueamiento en todo el mundo. El nuevo estudio señala lugares donde se produce menos blanqueamiento del esperado.
«Esto será muy importante para pensar en la conservación», afirma Burkepile. «Nuestro trabajo ayudará a identificar los lugares del mundo donde quizá podamos dedicar más esfuerzos a conservar algunos de los puntos más prometedores de los arrecifes de coral del planeta».
Otras amenazas
Los modelos que usan actualmente los científicos para predecir episodios de blanqueamiento son bastante precisos, pero operan a gran escala. No fueron diseñados para predecir el alcance del blanqueamiento en arrecifes o islas concretos.
«Y esa es precisamente la escala en la que debemos empezar a pensar si queremos ayudar a que los arrecifes se vuelvan más resistentes al blanqueamiento o contribuir a su recuperación después de estos episodios», afirma Burkepile. Los modelos que el equipo desarrolló para el estudio cubren esa laguna en escalas más pequeñas.
Sin embargo, según los investigadores, el aumento de la temperatura de los océanos es solo una pieza del rompecabezas que representa el futuro del coral en el siglo XXI y más allá. La contaminación, la pesca, la acidificación de los océanos y muchas otras actividades también amenazan los arrecifes de coral.
Bajo estrés
El equipo planea volver a estudiar los sitios que tuvieron resultados mejores y peores que el promedio, para averiguar qué factores los hicieron más o menos resilientes al blanqueamiento de lo que los científicos habrían previsto. Sospechan que los arrecifes que sufrieron episodios de blanqueamiento más graves también afrontaron muchos de estos otros factores de estrés, además de las altas temperaturas.
«Es como trabajar un par de semanas de 70 u 80 horas», afirma Burkepile. «Acabas agotado. Luego te encuentras con alguien que tiene gripe, tienes las defensas bajas y te enfermas. Si estos corales están constantemente estresados por estas fuentes locales de estrés, quizá sean más vulnerables incluso a un poco de estrés térmico y se blanqueen antes de lo previsto».
Los datos recopilados por científicos ciudadanos hicieron posible la investigación, afirma Donovan. «Creo que es una parte especial de este trabajo», dice. «Personas de todo el mundo participaron en la recopilación de los datos».
El futuro del coral es incierto, pero los seres humanos aún no han escrito el obituario de los arrecifes de coral, afirma Burkpile.
«Mis hijos, que quizá empiecen a bucear dentro de 10 o 15 años, verán arrecifes de coral completamente distintos en la isla de Moorea a los que estudio ahora. Eso no significa que ya no haya arrecifes de coral, pero serán distintos».






